Fotos de la marcha contra el Fujimorismo
martes, 5 de abril de 2016
domingo, 20 de marzo de 2016
ELECCIONES Y VOTO POPULAR. Un punto de vista socialista
Nuevamente nuestro país atraviesa un proceso
electoral para elegir un nuevo presidente. El poder de seducción de la
democracia tal y como la conocemos hoy sigue concitando ilusiones, a pesar del creciente
descontento social o justamente para utilizarlo como una válvula de escape de la insatisfacción popular.
El “normal desarrollo del proceso electoral” se ha visto alterado debido
a la intervención y extraño juego del Jurado Nacional de elecciones (JNE). Esta
institución decidió retirar de carrera a dos candidatos, uno de ellos amenazaba
destronar el liderazgo de Keiko Fujimori, la favorita de las encuestadoras y
los grandes medios. Sin embargo, el JNE, ante las denuncias contra Keiko y
Fuerza Popular, que sistemáticamente viene regalando dinero o ‘productos’, no
ha reaccionado con la misma presteza y celo para hacer cumplir la ley. En lugar
de eso, el jurado electoral dijo que no procede la tacha contra Keiko. Esta
actuación ha provocado serios cuestionamientos sobre su parcialidad, la
existencia de juego sucio y de fraude, lo que empaña el proceso. Su reacción también
ha provocado una serie de masivas movilizaciones antikeiko y contra el JNE, en
todo el país.
Ante una serie de evidencias que implican a Keiko Fujimori, intentando
ocultar o disimular el escándalo, el jurado ha “cambiado de opinión” y dio un
plazo para investigar y plantear la tacha. Pero ya es tarde, por acción y
omisión el papel del JNE genera serios interrogantes sobre su imparcialidad, existen
dudas razonables sobre su imparcialidad. La relación de dos de sus miembros con
el Apra es más que cuestionable, existe un conflicto de interés. De esos dos
uno tiene acusaciones graves y convincentes de corrupción. También existe una
magistrada del JEE investigada por lazos con Montesinos. Y será ella la que tendrá voto decisivo
cuando se evalúen los pedidos de exclusión de Fuerza Popular de la campaña
electoral por entregar dinero durante mítines. Esta parcialidad escandalosa del
jurado electoral, cuenta con la complicidad de García, Kuczynski, Fujimori,
además de los medios de prensa más poderosos del país, con su séquito de
opinólogos. ¡Y contra toda evidencia! ¡Este es el jurado electoral que tenemos!
Entonces crece la percepción en la población que la candidatura de Keiko
se sostiene por la parcialidad del JNE, por los medios, por las encuestadoras,
por los partidos alineados con este régimen. El JNE a los ojos de la población ya
no es una institución creíble. A contramano, Alan y PPK han expresado
públicamente que el JNE no tache a Keiko, los medios y las encuestadoras tocan
la orquesta.
El proceso electoral entonces está muy movido, alterado. Mientras pasan
los días, se mueven las encuestas, se multiplican las especulaciones, migran
las adhesiones, se hacen toda clase de conjeturas. El papel del JNE no había
suscitado tanta controversia desde el año 2000 en que Alberto Fujimori buscaba
su tercera reelección. Hoy se saca la mascareta.
¿Qué alternativas
tenemos los trabajadores y la juventud, los más pobres y explotados?
Algunas propuestas de izquierda no pasan de ser promesas de campaña. Por
ejemplo, ¿reformar la policía o el poder judicial?. Es algo imposible de
cambiar si no se empodera la clase trabajadora y el pueblo organizado. Frente
al negociado de la Shell con nuestro gas, apenas se plantea la renegociación, Esa
propuesta no se diferencia, de Barnechea o del gobierno actual. La recuperación
de los recursos naturales para desarrollar la industria nacional, no existe en
el vocabulario de ningún candidato. Esa sería mejor política en defensa de
nuestra soberanía
No existe, en el actual proceso electoral, una alternativa que plantee
un horizonte socialista. La izquierda electoral ofrece gobernar con algunos pequeños
cambios y maquillajes el régimen actual plagado de corrupción. Ninguno de los
candidatos de izquierda representa las demandas de cientos de miles de
trabajadores de las minas, las industrias y el agronegocio, verdaderos
generadores de la riqueza, que sufren la precariedad laboral, sobreexplotación
y salarios miserables. No existe una alternativa de izquierda y los
trabajadores que busque un gobierno soberano basado en la democracia directa,
no en la caricatura de democracia que vivimos hoy.
Consideramos
que es pérfido tratar de cooptar a los luchadores/as y activistas que luchan y
se movilizan para desviarlas hacia salidas legalistas en el marco del
corrompido régimen democrático actual.
Hoy, desde
la izquierda electoral se mira con indiferencia, incluso con desprecio, a la
clase obrera. Disuelven la existencia de este importante sector social en
conceptos como la “gente”. Son discursos muy funcionales para la democracia tal
cual está hoy. Para peor, la dirigencia de la CGTP, defiende la aprobación de
una ley laboral (LGT) negociada con la
patronal a espaldas de los trabajadores.
La
izquierda y el papel de la burocracia sindical, en estas elecciones, no
representan las necesidades y anhelos de los más oprimidos entre los oprimidos
ni de los más explotados entre los explotados.
Los trabajadores y trabajadoras del país, los jóvenes que se irán
sumando al ejército laboral, el pueblo organizado tenemos que recuperar la
confianza en nuestras propias fuerzas. Movilizarnos contra la corrupción,
contra las mafias políticas que las fomentan, salir a las calles para derrotar
ese tratado transnacional que como último gran servicio a las corporaciones
extranjeras basadas en EEUU quiere hacer aprobar este gobierno. ¡Abajo el TPP!
La alternativa es la lucha independiente y desde abajo, para entrelazar
nuestras luchas y solidaridad con las comunidades amazónicas afectadas por el
derrame de petróleo, contra la privatización del agua, contra el alza del costo
de vida, contra los despidos indiscriminados, por la defensa de nuestros
derechos laborales, contra la precarización laboral, la sobreexplotación nadie
lo hará por nosotros.
Votar viciado.
Tacha el juego sucio del JNE.
Por estas consideraciones, en estas elecciones estamos convencido que lo
mejor es votar por todos o tachar con una gran X toda la cédula electoral.
Ninguno nos representa. Estamos convencidos que esta elección es una más y que
poco o nada cambiará para las mayorías nacionales. Votar por cualquiera de los
candidatos sólo significará elegir al próximo verdugo del pueblo peruano.
Hoy más que nunca está planteado el voto castigo, el voto viciado.
Porque gane quien gane, el resultado de anteriores elecciones lo confirma:
ganan los ricos, gana la CONFIEP (Confederación de empresarios), gana la
Sociedad Nacional de Industrias, gana el capital transnacional. El voto viciado
es un voto castigo contra esta democracia de los ricos y poderosos, contra esta
democracia plagada de corrupción, de impunidad y donde la inseguridad crece día
a día.
Estamos por
la recuperación de nuestros recursos para industrializar el país. Para ello
tenemos que nacionalizarlos.
Luchamos y
denunciamos los miles de despidos arbitrarios que se están realizando a la
sombra del proceso electoral. Restitución inmediata. Alto a los despidos.
Estamos
contra los régimenes especiales de contratación laboral, contra las servis,
contra la superexplotación. Nivelación salarios por rama y género de acuerdo al
costo de vida.
Estamos
contra el tratado transpacífico que es acuerdo colonialista fomentado por el
gobierno norteamericano en beneficio de sus grandes corporaciones. No al TPP.
Revisión de los tratados que mellen nuestra soberanía nacional.
Propugnamos
por el autogobierno obrero y popular y por la construcción de una sociedad
superior a la actual con democracia directa, una sociedad socialista.
Historia de
las promesas electorales
Un breve repaso a la historia electoral de los
últimos 30 años nos muestra una constante de cada elección: el anhelo popular de grandes
cambios sociopolíticos y económicos que luego del voto son vilmente
traicionados.
En las elecciones de 1990 el país vivía una fuerte
polarización política. Los peruanos vivíamos una galopante inflación y
descontrol económico e inestabilidad política-social bajo el 1er gobierno
aprista de Alan García. El candidato de la derecha Mario Vargas Llosa planteaba
un shock económico que era rechazado por los trabajadores y sectores populares.
Entonces apareció de entre la multitud de Alberto Fujimori, que planteaba:
“honradez, tecnología y trabajo”. Fujimori era un personaje gris y desconocido
hasta entonces. Para crecer en las encuestas ofreció no shock, es decir, contra
la derecha representada por Vargas Llosa. Ganó las elecciones con el apoyo de
casi toda la izquierda de entonces. Una vez electo su primera medida fue
aplicar un brutal shock económico que pagamos los peruanos, no los empresarios.
Esa medida creo bolsones de miseria y pobreza extrema. Pocos meses después, la
noche del 5 de abril de 1992 dio un golpe de Estado que encaminó al país en una
historia negra que todos queremos dejar atrás. Con el pretexto del combate al
terrorismo persiguió y eliminó todo tipo de oposición política. Dirigentes
sindicales y populares fueron detenidos y miles desaparecidos. Reprimió,
persiguió, encarceló y asesinó impunemente a quienes se le oponían. Compró la
prensa escrita y la TV en la salita del Servicio de Inteligencia Nacional
(SIN). Fomentó, junto con su socio Vladimiro Montesinos la narcopolítica via
narcoaviones presidenciales. Mediante la constitución bastarda del 93, hecha a
su medida, favoreció al gran capital y privatizó todo lo que pudo. Fujimori
robó al país en favor de sus hijos, familiares y allegados. Este período oscuro
de nuestra Historia terminó con el escándalo de los vladivideos que pintó de
cuerpo entero a la dictadura de los años 90, terminó con la fuga de Fujimori y
su renuncia por fax tras una gran movilización nacional de “los cuatro suyos”.
A la caída de Fujimori, sobrevino un periodo de
transición, hábilmente aprovechado por mafias políticas para negociar el
“retorno a la democracia”. El país volvía al Estado de Derecho, es decir, se
abrió un nuevo período de vida política que, sin embargo, heredó elementos del
régimen anterior, su constitución bastarda, todo un andamiaje legal y la
existencia de partidos políticos mafiosos que fomentaron la cultura de la
corrupción y la impunidad. En este marco ha ido creciendo la inseguridad, el
sicariato y de la existencia de bandas criminales, gran parte de ellas formadas
por ex policías.
El año 2001, se realizaron las primeras elecciones
post dictadura. Estas se realizaron bajo el manto de una antidemocrática ley
electoral, heredada de la dictadura fujimorista, que imposibilita la
participación obrera y popular con candidatura propia. Entonces el pueblo
peruano optó por el “cholo”, Alejandro Toledo. Una vez en el poder, Toledo no
hizo otra cosa que alinearse con los poderosos y los planes norteamericanos. El
“cholo de Harvard” se había convertido en un agente de intereses extranjeros.
Terminó su gobierno repudiado por la población y por ser un gobierno
continuista del modelo económico neoliberal impuesto el año 92 por la
dictadura. La situación de la clase obrera continuó deteriorándose bajo leyes
de flexibilización laboral, en particular en los sectores minero-metalúrgicos,
especialmente los tercerizados y precarizados, en los obreros y obreras de la
industria textil, alimentos y del agro-negocio.
El 2006, vinieron nuevas elecciones, también bajo
la antipopular ley electoral fujimorista. Nuevamente, ante la falta de
alternativa de un gobierno de los trabajadores, reapareció la figura de Alan
García, que sabiendo que la población seguía buscando una alternativa de
cambio, ganó las elecciones con el eslogan “cambio responsable”, para captar el
voto joven utilizó la imagen de la “estrellita reggaetonera”. Está fresca en la
memoria el baguazo, los faenones, y narcoindultos. La corrupción durante su
gobierno creció y se fue arraigando como algo normal. El de García fue un
gobierno totalmente ligado a la derecha y los empresarios. Por supuesto no hubo
“cambio responsable” sino una mafia política que capturó el estado como un
botín.
En las elecciones de 2011, ofreciendo un programa
para la transformación del país ganó Ollanta Humala. Pero fue uno más que terminó
traicionando sus promesas y gobernando a espaldas del pueblo que lo eligió. Se
transformó en un títere del poder capitalista y termina su mandato gobernando
para los ricos y transnacionales, es repudiado e investigado por
enriquecimiento ilícito.
Como se puede comprobar las elecciones son una
tribuna para crear ilusiones, hacer todo tipo de promesas y engañar al pueblo,
que termina eligiendo a su próximo verdugo. La experiencia de todas las
elecciones anteriores nos muestra que gane quien gane, ganan los ricos y los
inversionistas extranjeros, mientras crece la desigualdad y la exclusión de
millones de peruanos y se mantiene en el atraso zonas enteras del país.
Juventud Socialista Cusco
Marzo, 2016
Imágenes: Álvaro Portales y Carolos Tovar "Carlín"
jueves, 31 de diciembre de 2015
Carta de la Juventud Socialista - PST por fin de año.
Cusco diciembre
2015, enero 2016
Estimado/a compañero/a:
Con motivo de fin de año queremos
hacerle llegar nuestro saludo.
Un breve y somero repaso a lo
acontecido en este año nos lleva a mencionar que sólo una perspectiva social y
nacida desde el seno de los trabajadores y trabajadoras podrá cambiar la negra
perspectiva en cuanto a inseguridad, corrupción, saqueo de recursos, abusos, injusticia
e inequidad.
Ahora que vivimos un cambio de
año en medio de la propaganda electoral, mucho es lo que se ofrecerá desde
diferentes tiendas políticas como varita mágica para nuestros grandes problemas
como país, pero poco es lo que se hará efectivamente. Poca o ninguna ilusión
cabe esperar del actual sistema representativo, plagado de ineficiencia,
corrupción, arribismo y lobbies empresariales.
Como socialistas y
revolucionarios, queremos expresarle nuestro sincero y franco apoyo en el
camino de la defensa de los derechos, de la resistencia al abuso de autoridad,
la demanda por justicia, por una sociedad mejor. Nuestra solidaridad es con los
trabajadores y con los pobres, para quienes la justicia y los derechos, aunque
hoy esquivos, un día han de llegar de la mano de la organización y del
autogobierno
Esperamos encontrarnos juntos
nuevamente este 2016 en la defensa de nuestros derechos y levantando bien en
alto la bandera de la solidaridad y el compañerismo ante la injusticia, el
abuso y la explotación.
Fraternalmente
PST – Juventud Socialista - Cusco
jueves, 10 de diciembre de 2015
LOS PROGRAMAS SOCIALES NO SOLUCIONAN EL PROBLEMA DE LA POBREZA EN EL PERÚ
El Ministerio de Desarrollo e
Inclusión Social del Perú, MIDIS, está implementando una serie de programas sociales,
con cargo a su presupuesto institucional que alcanza a 4422 millones de soles
para el año 2015, orientados a la atención de algunas necesidades básicas de
las personas en diferentes etapas de su vida, tales como: Desnutrición crónica
infantil, anemia, déficit en el rendimiento escolar, falta
de acceso a servicios de salud y de educación, la pobreza, carencia de
oportunidades para el crecimiento económico y el desarrollo social, entre
otros.
La característica común de estos programas, es
centrar sus objetivos en poblaciones y hogares
en situación de pobreza y extrema pobreza, prioritariamente de las zonas
rurales, (solo una fracción de los pobres del Perú) quienes aceptan pasivamente
la implementación de dichos programas debido a que estos grupos humanos carecen
de los elementos necesarios para emitir un juicio sobre la validez o no de
estos programas en la solución de sus problemas ya mencionados.
Del presupuesto mencionado para el año 2015, S/.
336 millones serán para el Programa Nacional Cuna Más, S/. 1113 millones para Juntos, S/. 1427 millones para
Qali Warma, S/. 198 millones para FONCODES, S/. 760 millones para Pensión 65 y
para Desarrollo Infantil temprano S/. 330 millones.
Estos Programas implementados en el Perú desde
el 2012, año en que fue creado el MIDIS, hasta la fecha debieron tener un
impacto reflejado de alguna manera en el crecimiento económico de los hogares y
del país o por lo menos en un equilibrio económico. Sin embargo, esto no es así;
a pesar de que con estadísticas oficiales el gobierno se empeñe en mostrar
buenos resultados que, por ejemplo indicarían como la desnutrición Crónica
infantil en la zona rural habría bajado de 40.3 a 28.8. Pero ¿Representa éste
dato la realidad? No, pues por ser promedios, ocultan que en muchos departamentos,
provincias y distritos las cifras llegan hasta el 80 %, son los casos del Dpto.
de Huancavelica o el distrito de Omacha en Cusco, por citar algunos casos.
Similar comentario correspondería al problema de la anemia y a los demás
problemas sociales en el Perú; problemas casi de imposible solución en el
capitalismo mientras esté presente la imposibilidad de las familias peruanas a
ser partícipes de una distribución equitativa de la riqueza del país (por
ejemplo a través de una retribución salarial al trabajo desde la creación de
mayores fuentes de trabajo).
La economía del país no crece tal como ha sido
proyectado para el presente año (3.9%) por Julio Velarde, presidente
del Banco Central de Reserva del Perú, y sus proyecciones alcanzan sólo la
cifra de 2.8 %, a ello se agrega que, según el MEF, el déficit fiscal 2015 sería
de S/. 1,017 millones, lo que implica entre otras deficiencias del gobierno el
mal aprovechamiento de los ingentes recursos que tiene el estado; pudiéndose
deducir de esto, que los Programas Sociales implementados
por el MIDIS constituyen un gasto y no una inversión para solucionar los
problemas sociales, y mucho menos el camino para la erradicación de la desnutrición crónica infantil, anemia, déficit
en el rendimiento escolar, falta de acceso a servicios de salud, la pobreza,
carencia de oportunidades para el crecimiento económico y el desarrollo social,
y mejorar la educación, entre otros.
Por tanto, estos Programas sociales, son ineficientes
porque los resultados no son siquiera los esperados por el MIDIS. Es decir, no
se puede aplacar el hambre de los niños solo por algunos momentos; o con asignar
100 nuevos soles mensuales a una familia no se resuelve el problema de su
pobreza ni la pobreza del país, que “sería” el objetivo principal del MIDIS.
Entonces, los programas sociales además de no enfrentar la causa de los
problemas sociales, ni las consecuencias, mantienen un clientelismo que soporta
al gobierno y su política paliativa y recrean la situación política económica y
social en capitalismo que claramente es beneficiosa para los grandes negocios.
Zoraida
Romero.
EL CALENTAMIENTO CONTINUARA, MIENTRAS REINE EL CAPITALISMO
El pasado 30 de Noviembre se ha
dado inicio en la ciudad de París a la Conferencia de las Partes por el Cambio
Climático COP21; en ella se reúnen representantes de más de 190 países, quienes
tienen por tarea fijar compromisos de reducción en un 20% las emisiones de
gases de efecto invernadero hacia el 2020, e implementar estrategias de
adaptación al Cambio Climático. La meta, no elevar la temperatura del planeta
2°C.
EL Cambio Climático, es el
resultado de la acumulación de gases, llamados “de efecto invernadero” en la
atmosfera, nombre que se les da por el fenómeno que ocasionan (retención de
calor proveniente de la radiación solar y posterior incremento de la
temperatura del planeta) lo que se
conoce como “Calentamiento Global”.
Nadie va a negar que en algunos
sectores esté habiendo una toma de conciencia al respecto, esto es consecuencia
de los estudios e investigaciones que re-develan que el Cambio Climático es real y que las
consecuencias son a escala global y está en aceleración constante. Además, de los
resultados logrados desde la última cumbre en Kioto el año 1997, en la que
países desarrollados entre los que no figuran los que más contaminan (EU,
China, etc.) firmaron un compromiso para reducir sus emisiones al 5% y
superaron su propia meta reduciéndolas un 20,6%. Pero, tomemos en cuenta que
estos países tan solo representaban al 11% de emisiones mundiales.
Un informe del New York Times
dice, que reducir las emisiones en 20% solo postergaría el calentamiento del
planeta 10 años. Esto significa que, hay tal cantidad de CO2 en la atmosfera
que sin importar las acciones que se tomen, la temperatura del planeta seguirá
en ascenso, estiman otros estudios que para fin de siglo la temperatura de la
tierra habrá subido 5°C o hasta 7°C, que de lejos supera los 2°C de los que se
ha hablado hasta ahora.
Otros estudios afirman que la
única manera de frenar este proceso es parar en seco la producción industrial
que se basa en petróleo, gas y carbón, lo que lógicamente y de acuerdo al
funcionamiento y necesidades del sistema económico capitalista no es posible.
Pero podríamos ir reemplazando el uso de combustibles fósiles (que son el 80%
de las fuentes energéticas usadas a nivel mundial) por energías renovables,
pero “los costos serian elevados”, lo que no es conveniente para el
enriquecimiento de los grandes empresarios. Y además empezar con la plantación
de más árboles implementando políticas serias de reforestación. En
contradicción a estas alternativas y también a todo lo que se pregona de la
COP21, la demanda energética mundial sigue en aumento (empezando con China que
su demanda de carbón que sigue creciendo), el ingreso de vehículos nuevos y de
segunda mano a nuestra región, y seguramente a nivel nacional e internacional; y
la continuidad de la tala ilegal de bosques, como en Puerto Maldonado, como por
ejemplos entre otros.
Lamentablemente vivimos en un
mundo en el que el enriquecimiento de unos cuantos y a costa de cualquier crimen
importa más que la vida de humanos, animales, plantas y nuestro propio medio
ambiente. Lo más triste es que es legal. Lo que nos toca ahora y este es el fin
de este artículo, es cuestionar todo lo que dicen. ¿Es realmente lo que nos
queda? ¿No hay mayores alternativas? O ¿las políticas mundiales van en
dirección a hacernos creer que no hay otras acciones a tomar?
Recordemos también que todos los días
suceden otros tantos desastres ambientales, no relacionados directamente con el
Cambio climático, pero que tienen consecuencias terribles en nuestras vidas;
como el rompimiento de una presa de desechos tóxicos en la localidad de Minas
Gerais en Brasil el pasado 5 de noviembre, que ha contaminado con lodo toxico
proveniente de actividad minera, que ya ha arrasado con todo lo vivo a su paso
y lo seguirá haciendo, ya ha llegado al Océano Atlántico y nadie sabe hasta
dónde llegara. Debe ser que para los ricos “así son los negocios” y para
quienes trabajan para ellos "solo son los resultados del desarrollo”.
Realmente la COP21, ¿Nos salvara
de la catástrofe que se avecina? O, simplemente es otra careta que el
capitalismo se pone para callar a los ambientalistas y hacer creer al resto del
mundo que están haciendo algo por mejorar las cosas? De que han servido tantas
cumbres y tratados firmados en nombre de la conservación y cuidado del medio
ambiente si; los polos se siguen derritiendo, los glaciares continúan
retrocediendo, se siguen fabricando cada día más autos, si los océanos y ríos
se siguen contaminando, si especies animales se extinguen cada día, si en el
capitalismo, donde no existen más alternativas todo funciona en base al
negocio, a la ganancia, al enriquecimiento y para satisfacer las necesidades de
los que más tienen y no de acuerdo a las necesidades de la mayoría que poblamos
este planeta, esa mayoría que somos los trabajadores, quienes debemos
administrar y socializar los recursos del planeta en nuestro beneficio, en
beneficio de nuestras vidas y en el beneficio de las vidas de las siguientes
generaciones.
Escribe: Ibón Velazco Romero
EL VIEJO Y HERMELINDA (poesía)
(24
de julio 2014, dedicado a mi madre que
esperándome en su pueblo está)
La
tristeza es brava cuando las verdades confiesan
no serlas
la tristeza gime su andar, mastica mi chiquita
cabeza
a
ocultas de un fósforo asombrado se contorsiona,
a
veces es un volcán que se estremece y se atreve lamer al demonio
a
veces nubla conmigo, algunas veces se
disfraza totalmente azucarada
a
veces solo se diluye en el paladar estrellándose desnudada.
Pero
hay veces como ayer que llegó al medio día
me
ofreció el pan que no todos los días, no a todos nos llega todos los días
y
me conto con su voz cansada casi en quechua casi vieja :
tu
mama está bien , está en la chacra, está bien cambiada;
me
ha hecho comprarle una falda unos zapatos, lisa esta la vieja!
y
diciéndome esto con tono lloroso quedamos mudos con el sabor del pan.
Cerca
a la zanza poco me hará frio estos días.
Que
más te cuento?
de
los enfermizos arañazos,
no
se cuentan cosas que nadie sospecha
pero
te contare que estoy vendiendo todos los avioncitos al mismo precio
para
resonar el día en que estaría dispuesta a sentarme en el parque,
para
recordarte, incapacitada
de
darte una llamada, para amansar la convaleciente masa
que
no sabe buscar el horno aunque sea de alquiler.
LISSETTE VERA OTAZU
Egresada de la escuela bellas artes en la especialidad de dibujo y pintura, autodidacta en escultura e ilustración.
Lissette nos habla:
La poesía; difícil explicar, se me ocurrió un día y después una necesidad de volver, me volcó en un desfogue, en un alivio y ahora en una rara alegría que nunca antes creí experimentar, es esta la forma que puedo cambiar mi realidad; “el temor de no estar existiendo”
Como alguien decía “El poema quiere ser arma, herramienta, medicina, espejo, llave, salvavidas. El poema afirma que ilumina, que quita la sed, que aplaca el dolor e intensifica el gozo” entonces entiendo claramente este importante fin de la poesía. A veces uno no entra en análisis antes de escribir y menos se programa para este propósito, simplemente muchas veces el cuerpo actúa en automatismo de acuerdo a los estados profundos subconscientes y el resultado cae llamándose poesía, que si al leer un poema experimentamos sensaciones antes descritas, entonces la poesía no es atribuida a cualquier “poeta”.
viernes, 20 de noviembre de 2015
TEORÍA: Después de la crisis 2007-08: CONTRADICCIONES DEL CAPITAL Algunas consideraciones
Las crisis son esenciales para la reproducción del capitalismo y
dentro de estas intentar superar sus desequilibrios, confrontarlos,
remodelarlos y reorganizarlos para crear una nueva versión de su núcleo
dinámico. El tema es si lo está logrando o no.
En medio de una crisis es difícil prever dónde puede estar la
salida, pues las crisis no son acontecimientos sencillos y la última gran
crisis capitalista dispone de una acumulación sin precedentes y una clara
ventaja sobre el mundo laboral en prácticamente todo el mundo.
Un poquito de historia. Las crecientes desigualdades en términos
de riqueza monetaria y de renta de la década de 1920 y la burbuja de los
activos del mercado inmobiliario, que explotó en 1928 en Estados Unidos,
presagiaban el colapso de 1929. De hecho, la forma de salir de una crisis
contiene en sí misma las raíces de la siguiente crisis. La crisis capitalista
arrastrada durante tanto tiempo que comenzó con el desplome de la bolsa de
1929, no se resolvió definitivamente hasta la década de 1950, después de que el
mundo pasara por la Gran Depresión de la década de 1930 y la consiguiente
carnicería y destrucción mutua de los principales países capitalistas en la
Segunda Guerra Mundial. Posteriormente, la crisis subsecuente que advirtió la
turbulencia en los mercados de divisas internacionales a fines de la década de
1960 y los acontecimientos de 1968 (Mayo francés, los conflictos en Chicago,
Ciudad de México y Bangkok) no se solucionó hasta mediados de la década de
1980, después de haber pasado, a principios de la de 1970, por el colapso del
sistema monetario internacional establecido en 1944 en Bretton Woods, por una
década turbulenta de luchas laborales (la de 1970) y por el ascenso y la
consolidación de las políticas del neoliberalismo bajo la égida de Reagan
(EEUU), Thatcher (Inglaterra), Helmut Khol (Alemania), Pinochet (Chile) y Deng
Siao Ping en China.
Entonces
podemos decir que las crisis sacuden hasta la médula nuestras concepciones
mentales y nuestra posición en el mundo. Y todos nosotros, participantes activos
o pasivos del mundo nuevo que emerge luego de una crisis, tenemos que
adaptarnos al nuevo estado de cosas mediante la coerción o el consentimiento,
aunque añadamos nuestro granito de arena al estado calamitoso del mundo a causa
de lo que hacemos y de cómo pensamos y nos comportamos.
De hecho, tenemos que saber y no olvidar que la forma de salir de
una crisis contiene en sí misma las raíces de la siguiente crisis. Por ejemplo,
la financiarización global que se asentó en el hiperendeudamiento y
prácticamente sin regulaciones que se inició en la década de 1980 como una
manera se confrontar los conflictos con la clase obrera y el movimiento de
masas, tuvo como resultado (al facilitar la movilidad y la dispersión
geográficas del capital, con entrada y salida prácticamente sin restricciones
del capital), la caída del banco de inversiones Lehman Brothers el 15 de
septiembre de 2008, que fue la chispa que desencadenó los colapsos financieros
en cascada de grandes bancos y financieras que dio inicio a la actual crisis
mundial.
Si el pasado sirve de algo, sería necio esperar ahora indicaciones
claras sobre qué aspecto tendría un capitalismo revitalizado (si es que tal
cosa fuera posible), pero ya deberíamos contar con diagnósticos concurrentes
sobre lo que está mal y con una proliferación de propuestas para enmendar las
cosas. Lo que sorprende, hoy en día, es la penuria de teorías o estrategias
políticas que expliquen y confronten al capital en todo el mundo. La némesis
del sistema capitalista se encuentra debilitada al extremo por el momento.
Debido a ello, sea cual sea la estrategia política que se siga, el
resultado sigue favoreciendo al club de los multimillonarios que constituye
ahora una plutocracia cada vez más poderosa tanto a escala nacional como planetaria
(Ejemplo: caso de Rupert Murdoch).
Los cien multimillonarios más ricos del mundo (de China, Rusia,
India, México e Indonesia, tanto como de los centros tradicionales de riqueza
de América del Norte y Europa) añadieron 240 millardos de dólares a sus arcas
solo en 2012 (suficiente, calcula la Oxfam, para terminar con la pobreza
mundial de un día para otro).
En comparación, en el mejor de los casos, el bienestar de las
masas y sociedades enteras se estanca, o más probablemente se degrada de manera
acelerada o incluso catastrófica (como en Grecia y España y otras naciones).
Desde su fundación (1694 en el caso británico), el papel de los
bancos centrales ha sido proteger y rescatar a los banqueros y no el ocuparse
del bienestar de la gente. El hecho de que Estados Unidos haya podido salir
estadísticamente de la crisis en el verano de 2009 y de que las bolsas, casi en
todas partes, hayan recuperado sus pérdidas, ha sido consecuencia directa de
las políticas de la Reserva Federal. ¿Augura esto un capitalismo global
dirigido por la dictadura de los bancos centrales del mundo cuya misión
principal es proteger el poder de los bancos y los plutócratas? Es una tendencia
o una posibilidad, aunque no una certeza porque el ajedrez mundial no ha
entrado en jaque mate.
Las fuerzas de la izquierda tradicional (partidos políticos y
sindicatos) se han demostrado claramente incapaces de organizar una oposición
sólida contra el poder del capital, a pesar del heroísmo de muchas de sus
luchas. Han sido derrotadas tras treinta años de ataques ideológicos y
políticos por parte del sistema, es decir, la derecha, la reacción y sus
agentes, mientras el socialismo continúa su descrédito sobretodo por la
furibunda guerra propagandística de la superioridad del capitalismo y el ‘fin
de la Historia’. El colapso estigmatizado del comunismo realmente existente y
la «muerte del marxismo» después de 1989 pusieron las cosas peor todavía. Lo que
queda de la izquierda radical o mejor aun, revolucionaria, actúa ahora
mayoritariamente fuera de los canales de la oposición organizada o
institucional, esperando que las acciones a pequeña escala y el activismo
local puedan a la larga converger en algún tipo de gran alternativa
satisfactoria.
Irónicamente, hoy en día, aparece un sector de esta izquierda, que
acoge una ética antiestatista libertaria e incluso neoliberal, alimentada
intelectualmente por pensadores como Michel Foucault y todos los que han vuelto
a juntar los fragmentos posmodernos bajo el estandarte de un posestructuralismo,
en gran medida incomprensible, que favorece las políticas identitarias y se
abstiene de los análisis de clase. Esto es consecuencia de la influencia
negativa de esa guerra ideológica capitalista desatada desde fines de la década
de los años 80.
Los puntos de vista y acciones autónomos, anarquistas y localistas
abundan por doquier, pero dado que este sector de la izquierda quiere cambiar
el mundo sin tomar el poder, la clase capitalista plutócrata, cada vez más
consolidada, se mantiene incólume sin que se desafíe su capacidad de dominar el
mundo ilimitadamente. La clase gobernante luego de la crisis global (2007-08)
se apoya en un Estado de seguridad y vigilancia que no duda en la utilización
de la policía e incluso el ejército para aplastar cualquier tipo de disidencia
en nombre de una supuesta lucha antiterrorista. Nueva muletilla globalizada del
sistema para debilitar las resistencias.
Para casi todo el mundo es evidente que el motor económico del
capitalismo está pasando por dificultades graves. Avanza a bandazos entre
chisporroteos que amenazan con una parada en seco o explosiones episódicas sin
previo aviso aquí y allá. Las señales de peligro aparecen a cada paso junto con
los pronósticos ficticios de una vida plena para todos en algún punto del
camino. Nadie parece comprender de manera coherente el cómo, no digamos ya el
porqué, de que el capitalismo esté en un momento tan malo. Sin embargo, esto
siempre ha sido así, es recurrente. Las crisis mundiales han sido siempre,
como Marx dijo una vez: «la concentración real y el ajuste forzoso de todas las
contradicciones de la economía burguesa»:
“En
las crisis del mercado mundial se revelan aparatosamente las contradicciones y
antagonismos de la producción burguesa. En lugar de investigar cuáles son los
elementos contradictorios que entrechocan, los apologetas se contentan con
negar la catástrofe misma y se obstinan en afirmar, frente a su periodicidad
regular, que si la producción tuviese lugar según prevén los manuales, nunca se
darían crisis. La apologética se resume pues en el falseamiento de las
relaciones económicas más simples y especialmente en sostener la unidad frente
a la contradicción”. Karl Marx, Teoría de la Plusvalía, tomo 2, p. 500.
Las contradicciones no son siempre rotundamente malas y evidentemente
no se trata de sugerir connotaciones automáticamente negativas. Pues las crisis
pueden constituir y de hecho son una fuente fecunda de cambio social y personal
de la que las personas y sociedad pueden salir mucho mejor que antes de la
crisis. No es verdad que siempre sucumbimos en las crisis y nos perdemos en
ellas. De hecho, podemos utilizarlas creativamente. Una contradicción puede ser
con frecuencia la «madre de una invención», la llave de una vida y mejor futuro.
Sin embargo, dentro del sistema actual y con sus poderes intactos,
las contradicciones tienen la desagradable costumbre de no ser resueltas sino
simplemente desplazadas. Observemos bien este principio, porque aparece una y
otra vez.
Las contradicciones del capital han generado a menudo
innovaciones, muchas de las cuales han mejorado la calidad de la vida
cotidiana. Cuando las contradicciones dan lugar a una crisis del capital, una
crisis profunda seria, como la actual, pueden propiciar o generar momentos de
«destrucción creativa». Rara vez sucede que lo que se crea y lo que se destruye
esté predeterminado y menos aún que todo lo que se crea sea malo y todo lo que
era bueno resulte destruido, y rara vez se resuelven totalmente las
contradicciones. Las crisis son momentos de transformación en los que el
capital intente reinventarse a sí mismo o transformarse en algo diferente,
revolucionario, convertirse en una luz o faro para la humanidad. Pero las
crisis son también momentos de peligro cuando la reproducción del capital se ve
amenazada por las contradicciones subyacentes y cuando el capital utiliza los
peores factores para luchar por su sobrevivencia.
Marx nos advirtió que la tarea consiste en transformar el mundo
más que en entenderlo o interpretarlo; pero enjuiciando la totalidad de sus
escritos hay que reconocer que dedicó infinitas horas en la biblioteca del
Museo Británico a la tarea de entender el mundo. Y creemos que fue así, por una razón muy simple,
la que se suele expresar bajo el término «fetichismo». Con ese término Marx se
refería a las diversas máscaras, disfraces y distorsiones de lo que sucede
realmente en el mundo que nos rodea. «Si todo fuera tal como parece
superficialmente –escribía– no habría ninguna necesidad de ciencia». Para
poder actuar coherentemente en el mundo tenemos que indagar bajo las
apariencias superficiales, ya que estas suelen inducir a una actuación con
resultados desastrosos.
Los profesionales de la medicina reconocen igualmente que existe
una gran diferencia entre los síntomas y las causas subyacentes, habiendo
transformado, con gran esfuerzo, su comprensión de las diferencias entre
apariencias y realidades en el arte especializado del diagnóstico médico.
Así, Marx quería generar el mismo tipo de comprensión profunda en
lo que se refiere a la circulación y acumulación del capital, por debajo de las
apariencias superficiales que disfrazan la realidad subyacente. El acuerdo o
desacuerdo con sus diagnósticos específicos no es lo que nos importa ahora
(aunque sería estúpido no tener en cuenta sus descubrimientos), sino reconocer
la posibilidad general de que a menudo atendamos a los síntomas más que a las
causas subyacentes y de tener que desenmascarar lo que sucede verdaderamente
bajo múltiples capas de apariencias superficiales a menudo engañosas.
La contradicción entre realidad y apariencia es con mucho la más
general y difundida que tendremos que afrontar al tratar de desvelar las
contradicciones más específicas del capital. A cada paso nos esperan
mistificaciones y máscaras.
El
racismo y las discriminaciones de género se mantienen desde hace mucho tiempo y
es evidente que la historia del capitalismo está intensamente plagada de racismo
y es generalizada. Cualquiera podría entonces preguntarnos por qué no se incluyen
las contradicciones de raza o de género (junto a muchas otras, como el
nacionalismo, la etnicidad y la religión) como fundamentales en este estudio de
las contradicciones del capital. La respuesta más breve e inmediata es que,
aunque sean omnipresentes en el capitalismo, no corresponden específicamente a
la forma de circulación y acumulación que constituye el motor económico del
mismo.
Eso no significa
en absoluto que no tengan ningún efecto sobre la acumulación de capital o que
esta no les afecte (quizá sería mejor decir «infecte») igualmente o las explote
activamente. El capitalismo ha impulsado claramente en varias épocas y lugares el
racismo, por ejemplo, hasta el extremo de los horrores de los genocidios y los
holocaustos vividos por la humanidad. El capitalismo contemporáneo simplemente
aprovecha las discriminaciones y la violencia de género, así como la frecuente
deshumanización de la gente de color. Las intersecciones e interacciones entre
racismo y acumulación de capital son muy evidentes y están poderosamente
presentes, pero un examen de esas cuestiones no nos dirá particularmente nada
sobre cómo funciona el motor económico del capital, por más que identifique una
de las fuentes de donde extrae su energía.
Entonces podemos
afirmar que no todo lo que sucede en el capitalismo es obra de las
contradicciones del capital, pero sí podemos discernir las contradicciones
internas del mismo que han generado la reciente crisis mundial del sistema
económico actual.
Utilicemos una
metáfora para explicarnos. Un gran buque que surca el océano es un lugar
particular y complicado donde tienen lugar distintas actividades, relaciones e
interacciones sociales. Distintas clases, géneros, etnias y razas interactúan
en formas a veces amistosas y otras violentamente conflictivas mientras
transcurre el crucero. Los empleados, desde el capitán hasta el último grumete,
están jerárquicamente organizados y algunos grupos (por ejemplo, los camareros
que atienden a las cabinas) pueden estar enfrentados con sus supervisores y
molestos con la gente a la que supuestamente deben servir. Podemos aspirar a
describir en detalle lo que sucede en la cubierta y en las cabinas de ese navío
y por qué. Pueden estallar contiendas entre los pasajeros de distintos puentes,
aislándose los más ricos en los superiores para jugar una partida infinita de
póquer y redistribuir la riqueza entre ellos, sin prestar ninguna atención a lo
que sucede más abajo. Sin embargo, en la sala de máquinas de ese barco se
alojan sus calderas y compresores, un potente motor que funciona día y noche
proporcionándole energía que le permite desplazarse por las aguas marinas.
Todo lo que sucede en esa nave depende de que ese motor siga funcionando. Si se
estropea o estalla, el barco dejará de navegar.
Las
interpretaciones erróneas conducen casi siempre a políticas erróneas cuyo
resultado será profundizar más que aliviar las crisis de acumulación y la
miseria social que se deriva de ellas. Se trata, de un serio problema en la
totalidad del mundo capitalista actual: políticas erróneas basadas en una
teorización errónea agravan las dificultades económicas y exacerban los
trastornos sociales y la miseria resultante. Es lo que constatamos con las
aparentemente nuevas políticas de sectores de izquierda que no son sino tibios
y pobres intentos de combatir el capital y su democracia.
Necesitamos
entonces una mejor comprensión de las contradicciones del capital, más
que del capitalismo. Saber cómo funciona el motor económico del capitalismo,
por qué funciona como lo hace, y por qué podría tambalearse, detenerse y
eventualmente estar a punto del colapso.
Existen contradicciones que son fundamentales porque el capital simplemente
no podría existir ni funcionar sin ellas. Todas ellas están entrelazadas de tal
modo que hacen imposible modificar sustancialmente cualquiera de ellas, y menos
aún abolirla, sin modificar seriamente o abolir las otras. Cuestionar el papel
dominante del valor de cambio en el suministro de un valor de uso como la
vivienda, por ejemplo, supondría cambiar la forma y el papel del dinero y
modificar, si no abolir, el régimen de derechos de propiedad privada que tan
bien conocemos.
Cuando los contagios se multiplican y amplían (como sucedió claramente
en 2007-2009), entonces se produce una crisis general, algo muy peligroso para
el capital y que crea oportunidades para una lucha anticapitalista a escala de
todo el sistema. Por eso es tan importante un análisis de las contradicciones
capaces de generar tales crisis generales.
viernes, 6 de noviembre de 2015
A 98 AÑOS DE LA REVOLUCION RUSA
Todos los grandes logros de los que la civilización se puede ufanar hasta hoy se fundan en los hombros de quienes han sido y somos la mayoría de la humanidad; en los esfuerzos de su parte más creativa y más humilde que finalmente somos el sustento de ese desarrollo moderno. Los trabajadores. Y si no, ¿Que sería de los ricos sin quienes trabajan en sus negocios, manufacturas, fábricas, minas, usinas nucleares, bancos, financieras y etc. de instituciones que generan dinero para ser aprovechado solo esos poquitos que se adueñan de todo?, ¿Qué sería de los ricos sin los trabajadores que somos quienes finalmente compramos los que producen otros trabajadores?, ¿De qué tanto desarrollo nos hablan los que se apropian de todo si toda la inteligencia se usa solamente para generar nada más que dinero y más dinero?, ¿De qué tanto se ufana el orden social si uno no deja de escuchar entre las noticias que hay tanto hambre y desgracia por todas partes?, ¿Qué opción tendrán las nuevas generaciones de disfrutar lo que a la naturaleza le queda aún para brindarnos?, ¿Tendrán felicidad y gozo?, ¿Tendrán derechos para vivir mejor?
Cuenta la historia que se intentó
crear otras leyes y otras instituciones que forjaran una mejor situación para
la mayoría, que se intentó eso que hoy parece utopía para los más, la mayoría.
Esa historia, aunque lamentablemente frustrada por un sector inescrupuloso de
la izquierda que se adaptó al esquema capitalista, es sin embargo digna de
recordar y reivindicar. Es la historia de la revolución en Rusia, esa historia
que intentaron los trabajadores en Octubre de 1917.
¿Y qué de bueno tendríamos para
recordar de ella para ese otro mejor futuro que el que hoy nos trae como
pesadilla el capitalismo? Sus primeras medidas podrían quizás graficárnoslo.
La completa supresión de la
división de la sociedad en clases.
El aplastamiento implacable de la
resistencia de los explotadores.
El establecimiento de la
organización socialista de la sociedad y la victoria del socialismo en todos
los países.
Los primeros años de la
revolución el pueblo consiguió enormes derechos y conquistas.
Se proclamó la implantación del
control obrero, como primer paso, para las fábricas, talleres, minas,
ferrocarriles y demás medios de producción y transporte pasen por entero a ser
del estado obrero y campesino.
Quedó abolida la propiedad
privada de la tierra. Toda la tierra, junto con los medios de producción
agrícolas, es proclamada propiedad del pueblo trabajador.
jueves, 29 de octubre de 2015
SE DEROGÓ EL DL 1198 ¿QUÉ SIGUE?
Los días 21 y 22 de Octubre se
desarrolló en la región del Cusco un paro por la derogatoria del Decreto
legislativo 1198 que modificaba el artículo 6 de la ley 28296 ley general del
patrimonio cultural de la nación facultando al gobierno la entrega de la
administración del patrimonio cultural a privados.
Con estos dos días de paro la
población demostró su disposición para la lucha, con piquetes en
distintas partes de la región y la ciudad, sin el famoso corredor turístico, con
los trenes a Machupicchu que no corrieron, el sector del transporte plegado
disciplinadamente a la medida, el comercio y/o negocios cerrados, y con los
distintos gremios, organizaciones sociales, asociaciones pro vivienda, centros
de trabajo etc., movilizándose por toda la ciudad y garantizando la medida con un
mar de gente. Logrando así derrotar los intentos privatistas del estado y
obteniendo la derogatoria del decreto en mención.
Este triunfo del pueblo cusqueño
fortalece la confianza en las luchas, y demuestra la real oposición en las calles no en el Congreso, que
la lucha es el mecanismo por excelencia que tenemos los trabajadores y
el pueblo para defendernos y enfrentar los ataques de los patrones y el estado
burgués. El exitoso paro cuestiona
también el discurso que la dirigencia de la FDTC suele repetir: “no
hay condiciones para medidas de esa magnitud, etc.”.
La actitud de tuvieron los
cusqueños el 21 y 22 de octubre demuestra que hay disposición de lucha y que se
puede luchar contra el recorte presupuestal, la corrupción, la privatización,
etc., pero que hace falta voluntad política de la dirigencia para movilizarnos.
El escenario que no se quiere ver.
Estuvo entre los cálculos de la
dirección de la FDTC, que este paro no tuviese continuidad o que no se saliese fuera de su
control como medida de lucha, así como que no se conectara con otros problemas
que nos afectan. Fijémonos pues en que no ha dicho mucho hasta hoy, sobre que tendríamos
que hacer la población trabajadora frente a la corrupción a nivel regional, ni
que decir sobre corrupción del gobierno central; ni siquiera ha imaginado
medidas de lucha contra ella. ¿Tiene esta actitud relación con el apoyo que la dirección
del PC que controla la
FDTC brindó inicialmente al gobierno de Humala, incluso convocando desde la CGTP
a movilizaciones en defensa del gobierno de Ollanta? ¿Y qué hay de la defensa
de los derechos laborales que han sido atacados por los paquetes antilaborales
que está imponiendo el gobierno? Tampoco se le nota a la dirección de la FDTC la
voluntad de organizar la lucha por la defensa de esos derechos. De lo contrario, ¿Por qué no convoca y organiza
luchas para enfrentar esos ataques gubernamentales hasta derrotarlos?, Y sobre la
situación salarial de los trabajadores, ¿cree que son suficientes los salarios
que ganamos? ¿Y qué dice sobre el costo de vida? ¿Acaso sólo los restos
arqueológicos deben ser defendidos? De modo que, por su actitud y falta de
voluntad política, no se vislumbra ningún plan para enfrentar la política y
económica que el gobierno impone en favor del gran negocio y el empresariado,
ahora que por ejemplo se aprueban más medidas que mellan los intereses
de la clase trabajadora y del
país como el acuerdo transpacífico
(TPP), etc.
Denunciamos el papel conciliador
y oportunista del Partido Comunista que controla burocráticamente la FDTC y llamamos
a las bases de nuestra federación a
exigir la convocatoria para una asamblea que congregue a los sectores que
participaron del ultimo paro y definir un plan de lucha que verdaderamente nos
permita encarar la situación de orfandad en la que nos encontramos los
trabajadores y trabajadoras de la región.
¡QUE VIVAN LAS LUCHAS!
¡PLAN DE LUCHA REGIONAL YA!
martes, 8 de julio de 2014
Piketty y los ruidos
El economista francés Thomas Piketty
ha conseguido, con su monumental obra, lo que ninguno de sus colegas
antes: introducir la desigualdad en el frontispicio de la política
económica del siglo XXI, tras largas décadas de ser orillada por la
economía neoclásica, que la consideraba una característica natural del
capitalismo de segundo orden. A partir de ahora, en la memoria económica
de cualquier medida que se tome habrá que introducir, además del factor
de su coste, o de sus consecuencias ambientales, el de si beneficia o
perjudica a una distribución de la renta y la riqueza desbocada a favor
de los poderosos.
¿Qué sostiene Piketty? Que mientras los rendimientos del capital
aumenten más que el crecimiento económico de un país se incrementará la
desigualdad. Que ésta es una tendencia de largo plazo. Que en el siglo
XIX, parte del XX y lo que llevamos del XXI ello ha sido así, y que la
única interrupción a esta tendencia se produjo en los años de la
revolución keynesiana, de las políticas del New Deal contra la Gran
Depresión, y del nacimiento del Estado de bienestar. También dice que la
desigualdad es tan enorme que para combatirla habrá que establecer
impuestos confiscatorios (de hasta el 80% de su riqueza) a los más
ricos, además de hacer políticas redistributivas públicas a través del
gasto. Para llegar a estas conclusiones se basa en un aparato matemático
sencillo y en un trabajo empírico (series históricas de 200 años)
arrollador.
http://www.fondodeculturaeconomica.com/subdirectorios_site/libros_electronicos/Gacetas/jul_2014/index.html
jueves, 6 de marzo de 2014
Una invitación a
pensar críticamente y discutir la realidad
Sinapsis es una revista que se editó por primera vez durante
el año 1998, respondiendo al ascenso de las luchas populares que cuestionaban
el poder hegemónico del ejército y la cúpula civil corrupta del fujimorismo. En
la UNSAAC surgieron distintos grupos políticos, colectivos… intentos de
fortalecer la lucha popular y derrotar al dictador, sinapsis fue la primera
publicación del grupo eritrocito (célula
roja), más tarde liga socialista con un brazo juvenil: juventud socialista, hoy
Partido Socialista de los Trabajadores (sección oficial de la Liga
Internacional de los Trabajadores, http://www.litci.org/), sinapsis nació como
un esfuerzo de continuar con la tradición marxista revolucionaria e introducir tanto
la teoría como el análisis marxista en nuestra universidad.
Este primer número de la nueva sinapsis, responde a la
necesidad de volver sobre los clásicos intentando un uso metodológico del marxismo
para la comprensión de nuestra realidad concreta, planteando los temas desde la
perspectiva de los trabajadores, estudiantes y los sectores que hoy se
encuentran en lucha, ponemos a vuestro servicio nuestras páginas, los invitamos
a escribir y discutir con nuestras posiciones, ya que sin retroalimentación la
tarea de entender nuestra realidad será aún más difícil y aislada.
Los invitamos a hacer sinapsis, la relación que tienen las neuronas (células
del cerebro) para generar pensamientos, emociones, razonar y comprender la
realidad para poder transformarla, se trata de una invitación a pensar de forma
divergente a la corriente actual.
El equipo editorial
lunes, 1 de abril de 2013
Imperialismo y recolonización cultural
Sólo el marxismo puede hacer
entender la situación del arte y la cultura en América Latina hoy.
Cualquier
debate sobre la cuestión del arte y la cultura hoy en Brasil y el conjunto de
América Latina debe partir del hecho de que el control e injerencia del
imperialismo sobre la estructura política y económica de los países
latinoamericanos fue generando, tal vez en un ritmo un poco más lento, más no
por ello menos profundo, alteraciones estructurales también en el modo de
producción cultural de estos países.
No es
posible entender la situación de la cultura en los países de América Latina sin
tener en cuenta la penetración imperialista. En las Tesis de fundación de la IV
Internacional, escritas en 1938, Trotsky ya resaltaba el lugar de América
Latina como una de las principales esferas de influencia del imperialismo
norteamericano. “Ellos proclamaron su
intención de mantener esa hegemonía contra la intromisión de los imperialismo
europeo y japonés. La forma política de esa proclamación fue la Doctrina Monroe
que, desde el inicio de una política claramente imperialista al final del siglo
XXI, viene siendo interpretada por todas las administraciones de Washington
como el derecho del imperialismo norteamericano una posición dominante en los
países de América Latina previamente a la conquista de ser su explotador
exclusivo”.
Lenin ya
demostró que en su fase imperialista el capitalismo se transformó en un sistema
universal de dominación colonial y estrangulamiento financiero de la inmensa
mayoría de la población del planeta por un puñado de países “adelantados”, por
medio de los monopolios y los grandes bancos. Una cultura no podría salvarse o
ser inmune a este contexto.
En la
historia de las relaciones entre los Estados Unidos y los países
latinoamericanos, las cuestiones culturales nunca fueron obviamente, las más
importantes, pero siempre estuvieron presentes y fueron tratadas como
indispensables a la manutención de la hegemonía del imperialismo norteamericano
en el hemisferio. Como dice Octavio Ianni “Ellos
reconocieron que una ‘industria del conocimiento’, un ‘frente ideológico’ y una
‘conquista de las mentes’ era fundamental para la consolidación y extensión de
su hegemonía” (Imperialilsmo y Cultura)
Durante la Guerra Fría la política cultural del imperialismo se tornó más agresiva delante de la necesidad de contraponerse a la idea del socialismo, que reflejaba la onda revolucionaria que recorría por el mundo, a pesar del dominio burocrático de la URSS. La ingerencia del Banco Mundial fue decisiva. Creado en 1944 en la Conferencia de Bretton Woods para la reconstrucción de los países devastados por la Segunda Guerra (1939-45), esta banca pasó a financiar proyectos destinados a la infraestructura económica, de energía y transporte en América Latina y África como una manera del imperialismo económico de ampliar sus áreas de influencia. Eso fue particularmente intenso en la década del 70, en la gestión de Robert McNamara (1968-81), ex secretario de Defensa y uno de los responsables por la guerra contra Vietnam.
Durante la Guerra Fría la política cultural del imperialismo se tornó más agresiva delante de la necesidad de contraponerse a la idea del socialismo, que reflejaba la onda revolucionaria que recorría por el mundo, a pesar del dominio burocrático de la URSS. La ingerencia del Banco Mundial fue decisiva. Creado en 1944 en la Conferencia de Bretton Woods para la reconstrucción de los países devastados por la Segunda Guerra (1939-45), esta banca pasó a financiar proyectos destinados a la infraestructura económica, de energía y transporte en América Latina y África como una manera del imperialismo económico de ampliar sus áreas de influencia. Eso fue particularmente intenso en la década del 70, en la gestión de Robert McNamara (1968-81), ex secretario de Defensa y uno de los responsables por la guerra contra Vietnam.
Las
dificultades de la guerra, la amenaza de una onda revolucionaria que recorría
el mundo y un creciente sentimiento antinorteamericano en los países coloniales
y semi-coloniales imponía la revisión de su estrategia imperialista. Entonces
el Banco Mundial pasa a crear programas para atender necesidades de las
poblaciones “necesitadas”, más propensas al “comunismo”, por medio de escuelas
técnicas, programas de salud y control de la natalidad. Muchos de esos
programas tenían como objetivo a las mujeres, ya que el Banco Mundial
consideraba que el crecimiento demográfico en los países periféricos se
convertía en un impedimento para una mejoría en las condiciones de vida, y por
ello era preciso reducir las tasas de fecundidad, ampliando el acceso de las
mujeres a la educación.
En 1961,
una conferencia en Punta del Este tuvo un punto específico sobre las relaciones
culturales EEUU-AL y fue aprobada una resolución “recomendando” que los países
latinoamericanos adopten programas decenales de educación, siguiendo las
directrices impuestas por el Departamento de Estado norteamericano. Es
interesante señalar que en esa Conferencia fueron adoptados programas comunes
entre EEUU y América Latina para hacer frente a las repercusiones de la
victoria de la revolución en Cuba. Por lo tanto, todo lo que fue aprobado allí
tenía ese carácter, el de alertar a las burgues´+ias latinoamericanas contra
las amenazas de “subversión comunista”. Los EEUU asumieron la gestión de
negocios relativos a la educación, la ciencia y la cultura en los países
latinoamericanos, áreas que, a pesar de ser complejas y dispendiosas, son
claves para la dominación colonial. Como dice Eduardo Galeano, “cada vez que el imperialismo exalta sus
propias virtudes, conviene revisar sus bolsillos”.
La industria cultural del imperialismo
Durante ese periodo ocurrió un salto de la fabricación industrial de la cultura y la transformación de todo objeto artístico en mercadería. ¿Y cuál fue el resultado? La Historia dio su veredicto. Nada de eso tiene que ver con lo que dicen los autores de best-sellers surgidos en los últimos tiempos que exaltan la “aldea global”, como Alvin Tofler “la buena nueva de una sociedad feliz, marcada por la exuberancia de la técnica y la comunicación de los hombres en una consciencia planetaria”. Para los países coloniales y semi-coloniales, esa sociedad feliz nunca estuvo más distante, porque ese proceso ocurrió durante los años 80, con la crisis de la dueda externa y la introducción de las políticas neoliberales que profundizaron el abismo entre las clases y la desigualdad en el acceso a los bienes culturales.
Durante ese periodo ocurrió un salto de la fabricación industrial de la cultura y la transformación de todo objeto artístico en mercadería. ¿Y cuál fue el resultado? La Historia dio su veredicto. Nada de eso tiene que ver con lo que dicen los autores de best-sellers surgidos en los últimos tiempos que exaltan la “aldea global”, como Alvin Tofler “la buena nueva de una sociedad feliz, marcada por la exuberancia de la técnica y la comunicación de los hombres en una consciencia planetaria”. Para los países coloniales y semi-coloniales, esa sociedad feliz nunca estuvo más distante, porque ese proceso ocurrió durante los años 80, con la crisis de la dueda externa y la introducción de las políticas neoliberales que profundizaron el abismo entre las clases y la desigualdad en el acceso a los bienes culturales.
Hubo un
salto en el proceso de recolonización de América Latina, con un aumento inédito
de la penetración del capital extranjero y la desnacionalización de las
economías latinoamericanas. En la revista Marxismo Vivo, refiriéndose a ese
proceso de recolonización de américa Latina, José Welmovick señala que “De conjunto la ofensiva recolonizadora
trata de transformar la burguesía nativa de socia menos del imperialismo en
gerente de empresas de este, en el sentido de que ya tiene su lucro de las
cuotas de plusvalía que pertenecen a los inversores extranjeros y, en el mejor
de los casos, administran la propiedad de otros y no las suyas. La ofensiva
recolonizadora trata también de transformar los gobiernos e instituciones en
títeres del imperialismo, en sus administradores coloniales”.
Como
expresión de la ausencia de un proyecto nacional desarrollista y la conversión
de las burguesías nacionales en gerentes de las empresas extranjeras, ese
proceso implicó igualmente la ausencia de un proyecto de construcción de una cultura
nacional. E igualmente, la “aldea global” no significó un espacio común para el
contacto entre las diferentes culturas nacionales como conformación de una
cultura universal. Lejos de eso, sobre bases capitalistas e impuestas por el
imperialismo, el resultado fue la homogenización, una cultura estandarizada,
nivelada hacia abajo y puesta al servicio precisamente del proceso de
recolonización.
La ola de
privatizaciones alcanzó a empresas que, bien o mal. Invertían en la cultura. La
reducción del papel del Estado en áreas públicas fundamentales como la escuela,
la salud y la cultura abrió espacio para la invasión del capital privado. En el
artículo “adiós a las ilusiones de autonomía del arte” Ina Camargo Costa Señala
que con Tatcher en Inglaterra y Reagan en EEUU, durante los años 80 “Las grandes corporaciones multinacionales
direccionaron sus tentáculos hacia el negocio del arte, especialmente en el
‘gran arte’. Aquella década vio el poder del dinero corporativo pautando la
arena cultural en una escala hasta entonces desconocida. El arte pasó a ser
objeto de demanda no sólo como una inversión financiera, sino también como un
instrumento de propaganda institucional por un sector que hasta entonces era
visto como un enteramente ignorante del asunto e indiferente a él”.
Se quebró
así mismo la concepción burguesa de que el acceso a la cultura es un derecho
democrático de todos los ciudadanos. Salen los artistas, entran los hombres de
negocios. Bancos y corporaciones señalan sus propios curadores, atribuciones
antes restringidas a museos y galerías de arte públicos. Se forman sus propios
departamentos de arte o transforman las galerías y museos en vehículos propios
de relaciones públicas. A tal punto que hoy el sello de calidad de una obra
artística es dado por el número de logotipos de empresas que imprime en su
material de divulgación.
El
patrocinio cultural fue la gran jugada que vino junto a la llamada
responsabilidad social. Estudios de “Business for Social Responsability”,
organización creada en 1992 en los EEUU indican que las empresas con mayor
grado de responsabilidad social son, a largo plazo, las más lucrativas.
La IBM,
ya en 1983, lanzó un proyecto, Encuentro Marcado con el Arte, que consistía en
llevar escritores a las universidades para hablar a los alumnos. Al mismo
tiempo comenzó a patrocinar proyectos en teatro, danza y música como el Ballet
Bolchoi, Jazz de Montreal, All Star Gala y Montreal Street Dance Chicago. En
1999 implementó el proyecto Nuevo Canto en el cual artistas renombrados participaban
en shows de lanzamiento de un nuevo talento de la MPB, reforzando la asociación
entre marca e innovación. El Banco de Boston utiliza la música erudita como
marketing vía los Conciertos BankBoston creados en 1992, viene ocurriendo año a
año por medio de asignaturas pagadas y conciertos gratuitos. Además de poder
comprar suscripciones de antemano, los depositantes bancarios tienen un
descuento sobre su precio. En el caso de la Fiat su público objetivo son los
jóvenes. Para ello creo en 1997 el programa Fiat para los jóvenes para reforzar
la imagen de jovialidad de la empresa y de sus productos en Brasil. Altas sumas
de dinero son destinadas a esos proyectos. El presupuesto medio anual del
programa cultural del Bank Boston es de 1 millón de dólares. La Coca Cola
invierte fuerte desde 1990 en el área de educación, destinando más de 100
millones de dólares para proyectos educacionales en varios países del mundo,
incluido el Brasil.
Microsoft,
Nokia, Intel, Disney, McDonald’s, AT&T y Ford son otras multinacionales que
invierten en cultura en toda América Latina, sobretodo en Brasil. La Ford, por
medio de Ford Fundation patrocina las artes y proyectos educacionales buscando
“identificarse con la comunidad”, al mismo tiempo que ejerce una persecución sistemática
contra los activistas sindicales y no duda en despedir
a los obreros durante la crisis.
La retórica de Ford no condice con sus acciones: “A medida que nos esforzamos
por ser un líder colaborador
en la búsqueda de un mundo más sostenible, la ciudadanía corporativa se ha
convertido en una parte integral de todas las decisiones y acciones que tomamos. Creemos que la ciudadanía corporativa se demuestra
en lo que somos como empresa, tales como conducimos
nuestro negocio y cómo cuidamos por nuestros empleados y la manera en cómo interactuamos con nuestro mundo en general.es
nuestra aspiración estar entre las empresas más respetadas, admiradas y
confiables de todo el mundo”
Shell ha estado en Brasil desde hace más de 80 años y hace 50 actúa en
el ámbito de la cultura. "Esta unión
de la empresa con la actividad artística produce resultados innegables. No es
que Shell se basa en este tipo de iniciativa para vender sus productos, pero al
igual que cualquier otra empresa, tiene que ser bien visto, tienen una imagen
amistosa entre la población. El apoyo a la cultura contribuye en gran medida para
que la imagen de la empresa sea positiva". (João Madeira, Gerente de
Comunicación). Mientras tanto, Shell no está muy preocupada con la defensa o
preservación del medio ambiente, sino no sería una de las empresas que más
polución que últimamente hubo dos escándalos que involucraban a Shell y que
fueron ampliamente divulgados: el envenenamiento del agua en Paulina, una
región de Campinas, Villa Carioca, en Sao Paulo, provocando inclusive la muerte
de adultos y niños.
El arte
también sirvió para darle un rostro “más humano” al proceso de privatización de
las empresas estatales durante los años noventa. La privatización de telefonía
que pasó a manos de la española Telefónica, que sólo en 1999 invirtió cinco
millones de reales en proyectos culturales y se hizo conocida en poco tiempo,
patrocinando exposiciones que han tuvieron apoyo de los medios de comunicación, tales como Picasso, Esplendores de España, Raoul Dufy, y de Picasso ll Barceló. Fue el caso también del Banco Santander en Porto Alegre
para promover actividades culturales y artísticas. En esos casos específicos el
arte ayudó a viabilizar una política de apropiación de empresas estatales que
dejó en la calle a millones de trabajadores en Brasil y en toda América Latina.
White Martin recibió el premio en 1997 “Patrono de la Cultura de Brasil conferido
por el Ministerio de Cultura por los servicios prestados al "rescate"
de nuestra cultura. De acuerdo con la revista Marketing Cultural, la empresa,
que invierte en proyectos culturales desde la época de la Ley Sarney, logró
remontar en términos de imagen que habría costado un 50% más que el total
invertido en los proyectos.
En esa relación promiscua entre capital y cultura, las empresas escogen
el tipo de proyecto que va a patrocinar. Y con eso el arte que más se reproduce
hoy es aquello hecho a imagen y semejanza de la burguesía y de sus valores. No
es difícil ver gerentes de empresas opinando y decidiendo sobre el arte, rechazando
este o aquel tema controversial o interfiriendo en escenas de piezas teatrales
cubriendo el espacio de una exposición fotográfica con logotipos, transmitiendo
largos anuncios antes del inicio de una pieza teatral o insertando fragmentos
de difusión de sus productos en películas u otras obras.
Los
artistas y productores culturales pasarán a vivir en función de las empresas.
El modelo para las actividades culturales sigue estrictamente los planes
promocionales de las empresas de promoción de ventas. 1) ¿El proyecto genera sinergia con la campaña publicitaria? 2) ¿Qué
cantidad de publicidad es prevista en el proyecto? 3) ¿Hay flexibilidad para
implementar promociones asociadas? 4) ¿Cómo podrían ser generadas actividades
promocionales que refuercen el mensaje del patrocinio del proyecto y la
asociación del proyecto a nombre de la
empresa? 5) ¿Tendrá participación de personalidades relacionadas al tema
propuesto?
En fin,
son requisitos que la mayoría de las veces son encajan con el proyecto,
entonces el artista acaba haciendo adaptaciones para poder recibir
financiamiento. Esa práctica ya está tan extendida que viene sirviendo de
modelo para todo tipo de proyecto cultural, inclusive para aquellos que
requieren fondos públicos, o sea, las empresas y bancos están reestructurando
el área cultural según su imagen y semejanza.
Además
del retorno en imagen, las empresas que patrocinan las artes son tratadas como
beneméritas. El arte dignifica lo que es indigno: el capital, la explotación
del trabajador, el saqueo de las riquezas, el lucro desmedido, en fin, todos
los males del capitalismo son “perdonadas” cuando se recubren del aura de una
sinfonía de Mozart, por los colores vibrantes de una pintura de van Gogh, con
las formas inusitadas de un Picaso o el ritmo alucinante de una banda de rock.
En
Defensa de la Cultura
Cuando en los años 50, los teóricos de la escuela de
Frankfurt denunciaron la industrialización de la cultura por el capitalismo,
Theodor Adorno dice que era preciso enfrentar ese proceso y que “la lucha contra la cultura de masas sólo
podría ser llevada adelante si mostraba la conexión entre la cultura masificada
y la perspectiva de la injusticia social”.
Predominan
en el área de la cultura hoy, las relaciones monopolistas, con grandes
compañías repartiéndose entre sí las áreas de influencia –Ford en educación,
IBM y Bank Boston en la música erudita, Telefónica en las artes plásticas,
Petrobras en el cine y el teatro. Esas áreas son controladas por una oligarquía
financiera que reparte las cartas e impone las reglas de juego, forma sus
lobbies en el congreso, tiene sus políticos de confianza y presiona al gobierno
para cambiar las leyes de patrocinio de acuerdo con sus intereses del momento.
Tenemos, por otro lado, la transformación del arte en su opuesto. De expresión de emociones de liberación o, lo que es lo mismo, de concientización humana, el arte viene siendo usado para encubrir la explotación la opresión y la dominación de los pueblos.
Tenemos, por otro lado, la transformación del arte en su opuesto. De expresión de emociones de liberación o, lo que es lo mismo, de concientización humana, el arte viene siendo usado para encubrir la explotación la opresión y la dominación de los pueblos.
Esa
relación cada vez más íntima entre cultura y empresa, entre arte y capital, dio
origen a todo tipo de interpretación. Algunos ven la industria cultural como
progresiva, porque sería una manera de democratizar el arte, la población
pasaría de este modo a tener amplio acceso a la cultura apoyada por los avances
tecnológicos. Otros hablan de mundialización de la cultura, ya no más en el
sentido de internacionalización o cultura globalizada, pero un fenómeno social
total que impregna el conjunto de manifestaciones culturales, una totalidad
cultural. Hoy nosotros no tendríamos más una sumatoria de culturas nacionales,
pero sí una totalidad, una cultura mundo, una cultura industrializada. “Una cultura mundializada corresponde a una
civilización cuya territorialidad se globalizó” dice Renato Ortiz.
A pesar
de reconocer que la fabricación industrial de la cultura (películas, series de
TV, etc.) y la existencia de un mercado mundial exigen un patrón o
estandarización de los productos. Ortiz (*) no ve aquí una homogenización, una
estandarización porque continuará habiendo un espacio para todos “Una civilización promueve un patrón
cultural sin con esto implique la uniformización de todos”.
Esta
concepción que está muy arraigada hoy en día, da a entender que hoy tenemos una
mundialidad cultural, como sinónimo de unidad, como si la cultura fuese neutra
y pudiese ser vista separada de sus condiciones materiales de producción
aislada de las relaciones entre las clases., en verdad la industria cultural
funciona como una tentativa de neutralizar la lucha de clases, de apagar la
diferencia entre ellas, como si fuese un vínculo que une a todas las personas,
independientemente de su ubicación social. Todos ven las mismas novelas en la
Tv, compran los mismos cuadros o escuchan los mismos discos. Y con eso se
profundiza la diferencia entre la sofisticación tecnológica en el área cultural
y la miseria cada vez más generalizada entre las masas.
Crecen los sectores marginalizados de todo, igualmente los miserables productos de la industria cultural. Se profundizan las discriminación contra los negros, los inmigrantes, las mujeres, los homosexuales.
Lo que
tenemos de verdad es una degradación generalizada del arte y una subordinación
total de la cultura por el capital. Si esto es grave en el mundo entero, más
grave todavía lo es en países oprimidos y saqueados por el imperialismo. En la
cultura se manifiesta también el carácter de clase. La decadencia de la
creación artística es inseparable del progreso de la civilización burguesa,
dice Marx. Todo lo que es necesario y progresivo para el establecimiento de una
cultura verdaderamente humana –romper con el aislamiento entre los pueblos para
que la producción cultural de un país se vuelva patrimonio común de todos- se
vuelve contra la cultura. Bajo la dominación imperialista, esa supuesta
mundialización de la cultura termina siendo un remedo de la cultura-mundo, una
caricatira de aldea global porque está asentada sobre la opresión de los
pueblos, el analfabetismo de millones de personas, mantenidas en la ignorancia
y alienación sobre su verdadera condición humana.
La cultura y la necesidad de la
revolución socialista
Como Marx debemos tener una visión de la cultura
estrechamente vinculada al proceso de la revolución socialista y percibir que
la disparidad entre la situación de la cultura en el capitalismo y las enormes
posibilidades abiertas a ella por el desarrollo de las fuerzas productivas de
la sociedad se debe a las contradicciones del “período burgués de la historia”
como dijo Marx.
Esa situación torna imperiosa la lucha de los
artistas en defensa del arte y de la democratización de la cultura como una
lucha contra el imperialismo, contra los efectos de la recolonización de
nuestros países, contra los monopolios y las políticas frentepopulistas de
gobierno. Ya en los años 30, el gran dramaturgo alemán Bertold Brech llamaba la
atención de los artistas para esa necesidad
“Los grandes engranajes orientan la creación artística según sus propios
criterios. Pero entre los intelectuales persiste la ilusión de que ellas quieren
la valorización de su trabajo y, lejos de ejercer influencia sobre ese
fenómeno, juzgado como algo secundario, deja que ellos orienten su trabajo”Esa
falta de visión de los compositores, escritores y críticos tiene enormes
consecuencias y a las cuales se les presta generalmente poca atención.
Convencidos de poseer lo que realmente tienen, defienden un aparato o engranaje
que no existe como creen, al servicio de los creadores, pero que, por el
contrario, se vuelve contra ellos y por lo tanto contra su propia creación. El
trabajo de los creadores no es más que la obra de proveedores y asistimos al
nacimiento de una noción de valor cuyo fundamento es la capacidad de
explotación comercial”.
Esa lucha de los artistas debe ser parte de la lucha
de toda la clase trabajadora en defensa de la cultura, no sólo en defensa del
empleo y del salario. Su lucha económica tiene que ir asociada a la lucha
política y cultural, porque la dominación cultural por parte del imperialismo
es parte integrante de la explotación económica de la clase trabajadora.
Mientras que la burguesía sea la clase dominante y posea los medios de
producción, no habrá salida para el arte. "El
problema radica en el hecho de que las ruedas no pertenecen a la comunidad”,
dijo Brecht. “Los medios de producción no
son aun propiedad de aquellos que producen, de modo que el trabajo tiene la
característica de ser auténtica mercadería sujeta a las leyes del mercado -no
se puede fabricar sin los medios de producción (sus engranajes)…"
Para rosa Luxemburgo “el proletariado, no posee nada, no puede, en su marcha hacia adelante,
crear una nueva cultura y preservarla al mismo tiempo en los marcos de la
sociedad burguesa. Todo lo que puede hacer hoy es proteger la cultura de la
burguesía contra el vandalismo de la reacción burguesa” (1903).
El proletariado no tendrá tiempo de construir su
propia cultura al derrotar la sociedad de clases. Pero la revolución rusa en el
poco tiempo que sobrevivió antes de su burocratización stalinista, es un ejemplo
para el mundo entero de cómo la socialización de los medios de producción
pueden servir al pleno desenvolvimiento artístico.
En contraste entre la situación real del arte bajo
el capitalismo y las enormes posibilidades abiertas a ella por el desenvolvimiento
de las capacidades productivas de la sociedad es meramente una instancia de las
contradicciones sociales del período burgués de la historia, de acuerdo a una
expresión de Marx. La situación es tan grave que entre los artistas en
sentimiento general es de frustración porque no ven salida para el arte.
Sin embargo, el materialismo histórico ha
demostrado que el desarrollo de la humanidad, el avance o retroceso siempre
están relacionados. Es con esta concepción dialéctica de la historia que
tenemos que mirar el arte y percibir que la decadencia de la creación artística
de hoy es inseparable del desarrollo de la sociedad burguesa. Esta interpuso un
verdadero abismo entre el trabajo manual y el intelectual y calificó todo
trabajo intelectual y artístico como algo superior. Pero esos trabajos
“superiores” también se convierten en mercaderías, perdiendo su verdadera aura,
como dijo Walter Benjamin.
Desde sus inicios el capitalismo atribuyó un
trabajo puramente comercial al trabajo de los artistas, de los científicos, de
los escritores. Para Marx ese “desprecio” con el que la sociedad burguesa trata
al arte se convierte en un poderoso factor revolucionario. “el nihilismo del modo burgués de producción es al mismo tiempo su
mayor mérito histórico. Todo lo que es sagrado es profanado y los hombres al
fin se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y
sus relaciones recíprocas. Es necesario y progresivo destruir ilusiones y
arrancar de raíz los vínculos que unen al hombre a las antiguas formas
sociales. Esa es una condición necesaria para el establecimiento de una cultura
humana verdaderamente universal”
Trotsky veía el arte
como espejo de la realidad. El arte que tenemos hoy como dominante es el
arte hecho a imagen y semejanza del capital y es usada por la burguesía para
encubrir la verdadera realidad en que viven millones de trabajadores y
campesinos, millones de personas marginalizadas y oprimidas en el mundo entero.Pero
Trotsky también dice que el arte puede ser, además de un espejo, el martillo
que ayudará a transformar esa realidad. Y, como un martillo, reflejará la
necesidad del hombre que quiere su emancipación, reflejará la angustia del
pueblo que lucha para liberarse de la explotación, de la miseria y de la
alienación.
Por
eso, la cuestión del futuro del arte no es una cuestión abstracta, por el
contrario es un problema de la clase trabajadora, incluyendo a los artistas y todos
los trabajadores de la cultura que precisan unirse no solo en una lucha
económica y política, sino también en defensa de la cultura. Es
defender la cultura y antes que nada combatir el imperialismo, destruir la
sociedad burguesa y construir el socialismo para terminar con la disparidad
entre el desarrollo social y el desarrollo artístico, abriendo los horizontes
para el florecimiento amplio de un arte verdaderamente libre y humano.
Cecilia
Toledo
Revista Marxismo Vivo
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