domingo, 20 de marzo de 2016

ELECCIONES Y VOTO POPULAR. Un punto de vista socialista


Nuevamente nuestro país atraviesa un proceso electoral para elegir un nuevo presidente. El poder de seducción de la democracia tal y como la conocemos hoy sigue concitando ilusiones, a pesar del creciente descontento social o justamente para utilizarlo como una válvula de escape de la insatisfacción popular.
El “normal desarrollo del proceso electoral” se ha visto alterado debido a la intervención y extraño juego del Jurado Nacional de elecciones (JNE). Esta institución decidió retirar de carrera a dos candidatos, uno de ellos amenazaba destronar el liderazgo de Keiko Fujimori, la favorita de las encuestadoras y los grandes medios. Sin embargo, el JNE, ante las denuncias contra Keiko y Fuerza Popular, que sistemáticamente viene regalando dinero o ‘productos’, no ha reaccionado con la misma presteza y celo para hacer cumplir la ley. En lugar de eso, el jurado electoral dijo que no procede la tacha contra Keiko. Esta actuación ha provocado serios cuestionamientos sobre su parcialidad, la existencia de juego sucio y de fraude, lo que empaña el proceso. Su reacción también ha provocado una serie de masivas movilizaciones antikeiko y contra el JNE, en todo el país.
Ante una serie de evidencias que implican a Keiko Fujimori, intentando ocultar o disimular el escándalo, el jurado ha “cambiado de opinión” y dio un plazo para investigar y plantear la tacha. Pero ya es tarde, por acción y omisión el papel del JNE genera serios interrogantes sobre su imparcialidad, existen dudas razonables sobre su imparcialidad. La relación de dos de sus miembros con el Apra es más que cuestionable, existe un conflicto de interés. De esos dos uno tiene acusaciones graves y convincentes de corrupción. También existe una magistrada del JEE investigada por lazos con Montesinos.  Y será ella la que tendrá voto decisivo cuando se evalúen los pedidos de exclusión de Fuerza Popular de la campaña electoral por entregar dinero durante mítines. Esta parcialidad escandalosa del jurado electoral, cuenta con la complicidad de García, Kuczynski, Fujimori, además de los medios de prensa más poderosos del país, con su séquito de opinólogos. ¡Y contra toda evidencia! ¡Este es el jurado electoral que tenemos!
Entonces crece la percepción en la población que la candidatura de Keiko se sostiene por la parcialidad del JNE, por los medios, por las encuestadoras, por los partidos alineados con este régimen. El JNE a los ojos de la población ya no es una institución creíble. A contramano, Alan y PPK han expresado públicamente que el JNE no tache a Keiko, los medios y las encuestadoras tocan la orquesta.
El proceso electoral entonces está muy movido, alterado. Mientras pasan los días, se mueven las encuestas, se multiplican las especulaciones, migran las adhesiones, se hacen toda clase de conjeturas. El papel del JNE no había suscitado tanta controversia desde el año 2000 en que Alberto Fujimori buscaba su tercera reelección. Hoy se saca la mascareta.

¿Qué alternativas tenemos los trabajadores y la juventud, los más pobres y explotados?
Algunas propuestas de izquierda no pasan de ser promesas de campaña. Por ejemplo, ¿reformar la policía o el poder judicial?. Es algo imposible de cambiar si no se empodera la clase trabajadora y el pueblo organizado. Frente al negociado de la Shell con nuestro gas, apenas se plantea la renegociación, Esa propuesta no se diferencia, de Barnechea o del gobierno actual. La recuperación de los recursos naturales para desarrollar la industria nacional, no existe en el vocabulario de ningún candidato. Esa sería mejor política en defensa de nuestra soberanía
No existe, en el actual proceso electoral, una alternativa que plantee un horizonte socialista. La izquierda electoral ofrece gobernar con algunos pequeños cambios y maquillajes el régimen actual plagado de corrupción. Ninguno de los candidatos de izquierda representa las demandas de cientos de miles de trabajadores de las minas, las industrias y el agronegocio, verdaderos generadores de la riqueza, que sufren la precariedad laboral, sobreexplotación y salarios miserables. No existe una alternativa de izquierda y los trabajadores que busque un gobierno soberano basado en la democracia directa, no en la caricatura de democracia que vivimos hoy.
Consideramos que es pérfido tratar de cooptar a los luchadores/as y activistas que luchan y se movilizan para desviarlas hacia salidas legalistas en el marco del corrompido régimen democrático actual.
Hoy, desde la izquierda electoral se mira con indiferencia, incluso con desprecio, a la clase obrera. Disuelven la existencia de este importante sector social en conceptos como la “gente”. Son discursos muy funcionales para la democracia tal cual está hoy. Para peor, la dirigencia de la CGTP, defiende la aprobación de una ley laboral  (LGT) negociada con la patronal a espaldas de los trabajadores.
La izquierda y el papel de la burocracia sindical, en estas elecciones, no representan las necesidades y anhelos de los más oprimidos entre los oprimidos ni de los más explotados entre los explotados.
Los trabajadores y trabajadoras del país, los jóvenes que se irán sumando al ejército laboral, el pueblo organizado tenemos que recuperar la confianza en nuestras propias fuerzas. Movilizarnos contra la corrupción, contra las mafias políticas que las fomentan, salir a las calles para derrotar ese tratado transnacional que como último gran servicio a las corporaciones extranjeras basadas en EEUU quiere hacer aprobar este gobierno. ¡Abajo el TPP!
La alternativa es la lucha independiente y desde abajo, para entrelazar nuestras luchas y solidaridad con las comunidades amazónicas afectadas por el derrame de petróleo, contra la privatización del agua, contra el alza del costo de vida, contra los despidos indiscriminados, por la defensa de nuestros derechos laborales, contra la precarización laboral, la sobreexplotación nadie lo hará por nosotros.

Votar viciado. Tacha el juego sucio del JNE.
Por estas consideraciones, en estas elecciones estamos convencido que lo mejor es votar por todos o tachar con una gran X toda la cédula electoral. Ninguno nos representa. Estamos convencidos que esta elección es una más y que poco o nada cambiará para las mayorías nacionales. Votar por cualquiera de los candidatos sólo significará elegir al próximo verdugo del pueblo peruano.
Hoy más que nunca está planteado el voto castigo, el voto viciado. Porque gane quien gane, el resultado de anteriores elecciones lo confirma: ganan los ricos, gana la CONFIEP (Confederación de empresarios), gana la Sociedad Nacional de Industrias, gana el capital transnacional. El voto viciado es un voto castigo contra esta democracia de los ricos y poderosos, contra esta democracia plagada de corrupción, de impunidad y donde la inseguridad crece día a día.

Estamos por la recuperación de nuestros recursos para industrializar el país. Para ello tenemos que nacionalizarlos.
Luchamos y denunciamos los miles de despidos arbitrarios que se están realizando a la sombra del proceso electoral. Restitución inmediata. Alto a los despidos.
Estamos contra los régimenes especiales de contratación laboral, contra las servis, contra la superexplotación. Nivelación salarios por rama y género de acuerdo al costo de vida.
Estamos contra el tratado transpacífico que es acuerdo colonialista fomentado por el gobierno norteamericano en beneficio de sus grandes corporaciones. No al TPP. Revisión de los tratados que mellen nuestra soberanía nacional.
Propugnamos por el autogobierno obrero y popular y por la construcción de una sociedad superior a la actual con democracia directa, una sociedad socialista.

Historia de las promesas electorales
Un breve repaso a la historia electoral de los últimos 30 años nos muestra una constante de cada  elección: el anhelo popular de grandes cambios sociopolíticos y económicos que luego del voto son vilmente traicionados.
En las elecciones de 1990 el país vivía una fuerte polarización política. Los peruanos vivíamos una galopante inflación y descontrol económico e inestabilidad política-social bajo el 1er gobierno aprista de Alan García. El candidato de la derecha Mario Vargas Llosa planteaba un shock económico que era rechazado por los trabajadores y sectores populares. Entonces apareció de entre la multitud de Alberto Fujimori, que planteaba: “honradez, tecnología y trabajo”. Fujimori era un personaje gris y desconocido hasta entonces. Para crecer en las encuestas ofreció no shock, es decir, contra la derecha representada por Vargas Llosa. Ganó las elecciones con el apoyo de casi toda la izquierda de entonces. Una vez electo su primera medida fue aplicar un brutal shock económico que pagamos los peruanos, no los empresarios. Esa medida creo bolsones de miseria y pobreza extrema. Pocos meses después, la noche del 5 de abril de 1992 dio un golpe de Estado que encaminó al país en una historia negra que todos queremos dejar atrás. Con el pretexto del combate al terrorismo persiguió y eliminó todo tipo de oposición política. Dirigentes sindicales y populares fueron detenidos y miles desaparecidos. Reprimió, persiguió, encarceló y asesinó impunemente a quienes se le oponían. Compró la prensa escrita y la TV en la salita del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN). Fomentó, junto con su socio Vladimiro Montesinos la narcopolítica via narcoaviones presidenciales. Mediante la constitución bastarda del 93, hecha a su medida, favoreció al gran capital y privatizó todo lo que pudo. Fujimori robó al país en favor de sus hijos, familiares y allegados. Este período oscuro de nuestra Historia terminó con el escándalo de los vladivideos que pintó de cuerpo entero a la dictadura de los años 90, terminó con la fuga de Fujimori y su renuncia por fax tras una gran movilización nacional de “los cuatro suyos”.
A la caída de Fujimori, sobrevino un periodo de transición, hábilmente aprovechado por mafias políticas para negociar el “retorno a la democracia”. El país volvía al Estado de Derecho, es decir, se abrió un nuevo período de vida política que, sin embargo, heredó elementos del régimen anterior, su constitución bastarda, todo un andamiaje legal y la existencia de partidos políticos mafiosos que fomentaron la cultura de la corrupción y la impunidad. En este marco ha ido creciendo la inseguridad, el sicariato y de la existencia de bandas criminales, gran parte de ellas formadas por ex policías.
El año 2001, se realizaron las primeras elecciones post dictadura. Estas se realizaron bajo el manto de una antidemocrática ley electoral, heredada de la dictadura fujimorista, que imposibilita la participación obrera y popular con candidatura propia. Entonces el pueblo peruano optó por el “cholo”, Alejandro Toledo. Una vez en el poder, Toledo no hizo otra cosa que alinearse con los poderosos y los planes norteamericanos. El “cholo de Harvard” se había convertido en un agente de intereses extranjeros. Terminó su gobierno repudiado por la población y por ser un gobierno continuista del modelo económico neoliberal impuesto el año 92 por la dictadura. La situación de la clase obrera continuó deteriorándose bajo leyes de flexibilización laboral, en particular en los sectores minero-metalúrgicos, especialmente los tercerizados y precarizados, en los obreros y obreras de la industria textil, alimentos y del agro-negocio.
El 2006, vinieron nuevas elecciones, también bajo la antipopular ley electoral fujimorista. Nuevamente, ante la falta de alternativa de un gobierno de los trabajadores, reapareció la figura de Alan García, que sabiendo que la población seguía buscando una alternativa de cambio, ganó las elecciones con el eslogan “cambio responsable”, para captar el voto joven utilizó la imagen de la “estrellita reggaetonera”. Está fresca en la memoria el baguazo, los faenones, y narcoindultos. La corrupción durante su gobierno creció y se fue arraigando como algo normal. El de García fue un gobierno totalmente ligado a la derecha y los empresarios. Por supuesto no hubo “cambio responsable” sino una mafia política que capturó el estado como un botín.
En las elecciones de 2011, ofreciendo un programa para la transformación del país ganó Ollanta Humala. Pero fue uno más que terminó traicionando sus promesas y gobernando a espaldas del pueblo que lo eligió. Se transformó en un títere del poder capitalista y termina su mandato gobernando para los ricos y transnacionales, es repudiado e investigado por enriquecimiento ilícito.
Como se puede comprobar las elecciones son una tribuna para crear ilusiones, hacer todo tipo de promesas y engañar al pueblo, que termina eligiendo a su próximo verdugo. La experiencia de todas las elecciones anteriores nos muestra que gane quien gane, ganan los ricos y los inversionistas extranjeros, mientras crece la desigualdad y la exclusión de millones de peruanos y se mantiene en el atraso zonas enteras del país.

Juventud Socialista Cusco

Marzo, 2016

Imágenes: Álvaro Portales y Carolos Tovar "Carlín"

jueves, 31 de diciembre de 2015

Carta de la Juventud Socialista - PST por fin de año.



Cusco diciembre 2015, enero 2016

Estimado/a compañero/a:

Con motivo de fin de año queremos hacerle llegar nuestro saludo.
Un breve y somero repaso a lo acontecido en este año nos lleva a mencionar que sólo una perspectiva social y nacida desde el seno de los trabajadores y trabajadoras podrá cambiar la negra perspectiva en cuanto a inseguridad, corrupción, saqueo de recursos, abusos, injusticia e inequidad.
Ahora que vivimos un cambio de año en medio de la propaganda electoral, mucho es lo que se ofrecerá desde diferentes tiendas políticas como varita mágica para nuestros grandes problemas como país, pero poco es lo que se hará efectivamente. Poca o ninguna ilusión cabe esperar del actual sistema representativo, plagado de ineficiencia, corrupción, arribismo y lobbies empresariales.
Como socialistas y revolucionarios, queremos expresarle nuestro sincero y franco apoyo en el camino de la defensa de los derechos, de la resistencia al abuso de autoridad, la demanda por justicia, por una sociedad mejor. Nuestra solidaridad es con los trabajadores y con los pobres, para quienes la justicia y los derechos, aunque hoy esquivos, un día han de llegar de la mano de la organización y del autogobierno
Esperamos encontrarnos juntos nuevamente este 2016 en la defensa de nuestros derechos y levantando bien en alto la bandera de la solidaridad y el compañerismo ante la injusticia, el abuso y la explotación.

Fraternalmente

PST – Juventud  Socialista - Cusco

jueves, 10 de diciembre de 2015

LOS PROGRAMAS SOCIALES NO SOLUCIONAN EL PROBLEMA DE LA POBREZA EN EL PERÚ


El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social del Perú, MIDIS, está implementando una serie de programas sociales, con cargo a su presupuesto institucional que alcanza a 4422 millones de soles para el año 2015, orientados a la atención de algunas necesidades básicas de las personas en diferentes etapas de su vida, tales como: Desnutrición crónica infantil, anemia, déficit en el rendimiento escolar, falta de acceso a servicios de salud y de educación, la pobreza, carencia de oportunidades para el crecimiento económico y el desarrollo social, entre otros.
La característica común de estos programas, es centrar sus objetivos en poblaciones y hogares en situación de pobreza y extrema pobreza, prioritariamente de las zonas rurales, (solo una fracción de los pobres del Perú) quienes aceptan pasivamente la implementación de dichos programas debido a que estos grupos humanos carecen de los elementos necesarios para emitir un juicio sobre la validez o no de estos programas en la solución de sus problemas ya mencionados.
Del presupuesto mencionado para el año 2015, S/. 336 millones serán para el Programa Nacional Cuna Más, S/. 1113  millones para Juntos, S/. 1427 millones para Qali Warma, S/. 198 millones para FONCODES, S/. 760 millones para Pensión 65 y para Desarrollo Infantil temprano S/. 330 millones.
Estos Programas implementados en el Perú desde el 2012, año en que fue creado el MIDIS, hasta la fecha debieron tener un impacto reflejado de alguna manera en el crecimiento económico de los hogares y del país o por lo menos en un equilibrio económico. Sin embargo, esto no es así; a pesar de que con estadísticas oficiales el gobierno se empeñe en mostrar buenos resultados que, por ejemplo indicarían como la desnutrición Crónica infantil en la zona rural habría bajado de 40.3 a 28.8. Pero ¿Representa éste dato la realidad? No, pues por ser promedios, ocultan que en muchos departamentos, provincias y distritos las cifras llegan hasta el 80 %, son los casos del Dpto. de Huancavelica o el distrito de Omacha en Cusco, por citar algunos casos. Similar comentario correspondería al problema de la anemia y a los demás problemas sociales en el Perú; problemas casi de imposible solución en el capitalismo mientras esté presente la imposibilidad de las familias peruanas a ser partícipes de una distribución equitativa de la riqueza del país (por ejemplo a través de una retribución salarial al trabajo desde la creación de mayores fuentes de trabajo).
La economía del país no crece tal como ha sido proyectado para el presente año (3.9%) por Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva del Perú, y sus proyecciones alcanzan sólo la cifra de 2.8 %, a ello se agrega que, según el MEF, el déficit fiscal 2015 sería de S/. 1,017 millones, lo que implica entre otras deficiencias del gobierno el mal aprovechamiento de los ingentes recursos que tiene el estado; pudiéndose deducir de esto, que los Programas Sociales implementados por el MIDIS constituyen un gasto y no una inversión para solucionar los problemas sociales, y mucho menos el camino para la erradicación de la desnutrición crónica infantil, anemia, déficit en el rendimiento escolar, falta de acceso a servicios de salud, la pobreza, carencia de oportunidades para el crecimiento económico y el desarrollo social, y mejorar la educación, entre otros.
Por tanto, estos Programas sociales, son ineficientes porque los resultados no son siquiera los esperados por el MIDIS. Es decir, no se puede aplacar el hambre de los niños solo por algunos momentos; o con asignar 100 nuevos soles mensuales a una familia no se resuelve el problema de su pobreza ni la pobreza del país, que “sería” el objetivo principal del MIDIS. Entonces, los programas sociales además de no enfrentar la causa de los problemas sociales, ni las consecuencias, mantienen un clientelismo que soporta al gobierno y su política paliativa y recrean la situación política económica y social en capitalismo que claramente es beneficiosa para los grandes negocios.


Zoraida Romero.

EL CALENTAMIENTO CONTINUARA, MIENTRAS REINE EL CAPITALISMO


El pasado 30 de Noviembre se ha dado inicio en la ciudad de París a la Conferencia de las Partes por el Cambio Climático COP21; en ella se reúnen representantes de más de 190 países, quienes tienen por tarea fijar compromisos de reducción en un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero hacia el 2020, e implementar estrategias de adaptación al Cambio Climático. La meta, no elevar la temperatura del planeta 2°C.
EL Cambio Climático, es el resultado de la acumulación de gases, llamados “de efecto invernadero” en la atmosfera, nombre que se les da por el fenómeno que ocasionan (retención de calor proveniente de la radiación solar y posterior incremento de la temperatura del planeta)  lo que se conoce como “Calentamiento Global”.
Nadie va a negar que en algunos sectores esté habiendo una toma de conciencia al respecto, esto es consecuencia de los estudios e investigaciones que re-develan que  el Cambio Climático es real y que las consecuencias son a escala global y está en aceleración constante. Además, de los resultados logrados desde la última cumbre en Kioto el año 1997, en la que países desarrollados entre los que no figuran los que más contaminan (EU, China, etc.) firmaron un compromiso para reducir sus emisiones al 5% y superaron su propia meta reduciéndolas un 20,6%. Pero, tomemos en cuenta que estos países tan solo representaban al 11% de emisiones mundiales.
Un informe del New York Times dice, que reducir las emisiones en 20% solo postergaría el calentamiento del planeta 10 años. Esto significa que, hay tal cantidad de CO2 en la atmosfera que sin importar las acciones que se tomen, la temperatura del planeta seguirá en ascenso, estiman otros estudios que para fin de siglo la temperatura de la tierra habrá subido 5°C o hasta 7°C, que de lejos supera los 2°C de los que se ha hablado hasta ahora.
Otros estudios afirman que la única manera de frenar este proceso es parar en seco la producción industrial que se basa en petróleo, gas y carbón, lo que lógicamente y de acuerdo al funcionamiento y necesidades del sistema económico capitalista no es posible. Pero podríamos ir reemplazando el uso de combustibles fósiles (que son el 80% de las fuentes energéticas usadas a nivel mundial) por energías renovables, pero “los costos serian elevados”, lo que no es conveniente para el enriquecimiento de los grandes empresarios. Y además empezar con la plantación de más árboles implementando políticas serias de reforestación. En contradicción a estas alternativas y también a todo lo que se pregona de la COP21, la demanda energética mundial sigue en aumento (empezando con China que su demanda de carbón que sigue creciendo), el ingreso de vehículos nuevos y de segunda mano a nuestra región, y seguramente a nivel nacional e internacional; y la continuidad de la tala ilegal de bosques, como en Puerto Maldonado, como por ejemplos entre otros.
Lamentablemente vivimos en un mundo en el que el enriquecimiento de unos cuantos y a costa de cualquier crimen importa más que la vida de humanos, animales, plantas y nuestro propio medio ambiente. Lo más triste es que es legal. Lo que nos toca ahora y este es el fin de este artículo, es cuestionar todo lo que dicen. ¿Es realmente lo que nos queda? ¿No hay mayores alternativas? O ¿las políticas mundiales van en dirección a hacernos creer que no hay otras acciones a tomar?
Recordemos también que todos los días suceden otros tantos desastres ambientales, no relacionados directamente con el Cambio climático, pero que tienen consecuencias terribles en nuestras vidas; como el rompimiento de una presa de desechos tóxicos en la localidad de Minas Gerais en Brasil el pasado 5 de noviembre, que ha contaminado con lodo toxico proveniente de actividad minera, que ya ha arrasado con todo lo vivo a su paso y lo seguirá haciendo, ya ha llegado al Océano Atlántico y nadie sabe hasta dónde llegara. Debe ser que para los ricos “así son los negocios” y para quienes trabajan para ellos "solo son los resultados del desarrollo”.
Realmente la COP21, ¿Nos salvara de la catástrofe que se avecina? O, simplemente es otra careta que el capitalismo se pone para callar a los ambientalistas y hacer creer al resto del mundo que están haciendo algo por mejorar las cosas? De que han servido tantas cumbres y tratados firmados en nombre de la conservación y cuidado del medio ambiente si; los polos se siguen derritiendo, los glaciares continúan retrocediendo, se siguen fabricando cada día más autos, si los océanos y ríos se siguen contaminando, si especies animales se extinguen cada día, si en el capitalismo, donde no existen más alternativas todo funciona en base al negocio, a la ganancia, al enriquecimiento y para satisfacer las necesidades de los que más tienen y no de acuerdo a las necesidades de la mayoría que poblamos este planeta, esa mayoría que somos los trabajadores, quienes debemos administrar y socializar los recursos del planeta en nuestro beneficio, en beneficio de nuestras vidas y en el beneficio de las vidas de las siguientes generaciones.

Escribe: Ibón Velazco Romero

EL VIEJO Y HERMELINDA (poesía)


(24 de julio 2014, dedicado  a mi madre que esperándome en su pueblo está)

La tristeza es  brava cuando las verdades confiesan no serlas
la  tristeza gime su andar, mastica mi chiquita cabeza
a ocultas de un fósforo asombrado se contorsiona,
a veces es un volcán que se estremece y se atreve lamer al demonio
a veces  nubla conmigo, algunas veces se disfraza  totalmente azucarada
a veces solo se diluye en el paladar estrellándose desnudada.
Pero hay veces como ayer que llegó al medio día
me ofreció el pan que no todos los días, no a todos nos llega  todos los días
y me conto con su voz cansada casi en quechua casi vieja :
tu mama está bien , está en la chacra, está bien cambiada;
me ha hecho comprarle una falda unos zapatos, lisa esta la vieja!
y diciéndome esto con tono lloroso quedamos mudos con el sabor del pan.

Cerca a la zanza poco me hará frio estos días.
Que más te cuento?
de los enfermizos arañazos,
no se cuentan cosas que nadie sospecha
pero te contare que estoy vendiendo todos los avioncitos al mismo precio
para resonar el día en que estaría dispuesta a sentarme en el  parque,
para recordarte, incapacitada
de darte una llamada, para amansar la convaleciente masa

que no sabe buscar el horno aunque sea de alquiler.

LISSETTE VERA OTAZU
Egresada de la escuela bellas artes en la especialidad de dibujo y pintura, autodidacta en escultura e ilustración.
Lissette nos habla:

La poesía; difícil explicar, se me ocurrió un día y después una necesidad de volver, me volcó en un desfogue, en un alivio y ahora en una rara alegría que nunca antes creí experimentar, es esta la forma que puedo cambiar mi realidad; “el temor de no estar existiendo”
Como alguien decía “El poema quiere ser arma, herramienta, medicina, espejo, llave, salvavidas. El poema afirma que ilumina, que quita la sed, que aplaca el dolor e intensifica el gozo” entonces entiendo claramente este importante fin de la poesía. A veces uno no entra en análisis antes de escribir y menos se programa para este propósito, simplemente muchas veces el cuerpo actúa en automatismo de acuerdo a los estados profundos subconscientes y el resultado cae llamándose poesía,  que si al leer un poema experimentamos sensaciones antes descritas, entonces la poesía no es atribuida a cualquier “poeta”.








viernes, 20 de noviembre de 2015

TEORÍA: Después de la crisis 2007-08: CONTRADICCIONES DEL CAPITAL Algunas consideraciones






Las crisis son esenciales para la reproducción del capitalismo y dentro de estas intentar superar sus desequilibrios, confrontarlos, remodelarlos y reorgani­zarlos para crear una nueva versión de su núcleo dinámico. El tema es si lo está logrando o no.
En medio de una crisis es difícil prever dónde puede estar la salida, pues las crisis no son acontecimientos sencillos y la última gran crisis capitalista dispone de una acumulación sin precedentes y una clara ventaja sobre el mundo laboral en prácticamente todo el mundo.
Un poquito de historia. Las crecientes desigualdades en términos de riqueza monetaria y de renta de la década de 1920 y la burbuja de los activos del mercado inmobiliario, que explotó en 1928 en Estados Unidos, presagiaban el colapso de 1929. De hecho, la forma de salir de una crisis contiene en sí misma las raíces de la siguiente crisis. La crisis capitalista arrastrada durante tanto tiempo que comenzó con el desplome de la bolsa de 1929, no se resolvió definitivamente hasta la década de 1950, después de que el mundo pasara por la Gran Depresión de la década de 1930 y la consiguiente carnicería y destrucción mutua de los principales países capitalistas en la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente, la crisis subsecuente que advirtió la turbulencia en los mercados de divisas internacionales a fines de la década de 1960 y los acontecimientos de 1968 (Mayo francés, los conflictos en Chicago, Ciudad de México y Bangkok) no se solucionó hasta mediados de la década de 1980, después de haber pasado, a principios de la de 1970, por el colapso del sistema monetario internacional establecido en 1944 en Bretton Woods, por una década turbulenta de luchas laborales (la de 1970) y por el ascenso y la consolidación de las políticas del neoliberalismo bajo la égida de Reagan (EEUU), Thatcher (Inglaterra), Helmut Khol (Alemania), Pinochet (Chile) y Deng Siao Ping en China.
Entonces podemos decir que las crisis sacuden hasta la médula nuestras concepciones mentales y nuestra posición en el mundo. Y todos nosotros, participantes activos o pasivos del mundo nuevo que emerge luego de una crisis, tenemos que adaptarnos al nuevo estado de cosas mediante la coerción o el consentimiento, aunque añadamos nuestro granito de arena al estado calamitoso del mundo a causa de lo que hacemos y de cómo pensamos y nos comportamos.
De hecho, tenemos que saber y no olvidar que la forma de salir de una crisis contiene en sí misma las raíces de la siguiente crisis. Por ejemplo, la financiarización global que se asentó en el hiperendeudamiento y prácticamente sin regulaciones que se inició en la década de 1980 como una manera se confrontar los conflictos con la clase obrera y el movimiento de masas, tuvo como resultado (al facilitar la movilidad y la dispersión geográficas del capital, con entrada y salida prácticamente sin restricciones del capital), la caída del banco de inversiones Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008, que fue la chispa que desencadenó los colapsos financieros en cascada de grandes bancos y financieras que dio inicio a la actual crisis mundial.
Si el pasado sirve de algo, sería necio esperar ahora indicaciones claras sobre qué aspecto tendría un capitalismo revitalizado (si es que tal cosa fuera posible), pero ya deberíamos contar con diagnósticos concurrentes sobre lo que está mal y con una proliferación de propuestas para enmendar las cosas. Lo que sorprende, hoy en día, es la penuria de teorías o estrategias políticas que expliquen y confronten al capital en todo el mundo. La némesis del sistema capitalista se encuentra debilitada al extremo por el momento.
Debido a ello, sea cual sea la estrategia política que se siga, el resultado sigue favoreciendo al club de los multimillonarios que constituye ahora una plutocracia cada vez más poderosa tanto a escala nacional como planetaria (Ejemplo: caso de Rupert Murdoch).
Los cien multimillo­narios más ricos del mundo (de China, Rusia, India, México e Indonesia, tanto como de los centros tradicionales de riqueza de América del Norte y Europa) añadieron 240 millardos de dólares a sus arcas solo en 2012 (suficiente, calcula la Oxfam, para terminar con la pobreza mundial de un día para otro).
En comparación, en el mejor de los casos, el bienestar de las masas y sociedades enteras se estanca, o más probablemente se degrada de manera acelerada o incluso catastrófica (como en Grecia y España y otras naciones).
Desde su fundación (1694 en el caso británico), el papel de los bancos centrales ha sido proteger y rescatar a los banqueros y no el ocuparse del bienestar de la gente. El hecho de que Estados Unidos haya podido salir estadísticamente de la crisis en el verano de 2009 y de que las bolsas, casi en todas partes, hayan recuperado sus pérdidas, ha sido consecuencia directa de las políticas de la Reserva Federal. ¿Augura esto un capitalismo global dirigido por la dictadura de los bancos centrales del mundo cuya misión principal es proteger el poder de los bancos y los plutócratas? Es una tendencia o una posibilidad, aunque no una certeza porque el ajedrez mundial no ha entrado en jaque mate.
Las fuerzas de la izquierda tradicional (partidos políticos y sindicatos) se han demostrado claramente incapaces de organizar una oposición sólida contra el poder del capital, a pesar del heroísmo de muchas de sus luchas. Han sido derrotadas tras treinta años de ataques ideológicos y políticos por parte del sistema, es decir, la derecha, la reacción y sus agentes, mientras el socialismo continúa su descrédito sobretodo por la furibunda guerra propagandística de la superioridad del capitalismo y el ‘fin de la Historia’. El colapso estigmatizado del comunismo realmente existente y la «muerte del marxismo» después de 1989 pusieron las cosas peor todavía. Lo que queda de la izquierda radical o mejor aun, revolucionaria, actúa ahora mayoritariamente fuera de los canales de la oposición organizada o institucional, esperando que las accio­nes a pequeña escala y el activismo local puedan a la larga converger en algún tipo de gran alternativa satisfactoria.
Irónicamente, hoy en día, aparece un sector de esta izquierda, que acoge una ética antiestatista libertaria e incluso neoliberal, alimentada intelectualmente por pensadores como Michel Foucault y todos los que han vuelto a juntar los fragmentos posmodernos bajo el estandarte de un posestructuralismo, en gran medida incomprensible, que favorece las políticas identitarias y se abstiene de los análisis de clase. Esto es consecuencia de la influencia negativa de esa guerra ideológica capitalista desatada desde fines de la década de los años 80.
Los puntos de vista y acciones autónomos, anarquistas y localistas abundan por doquier, pero dado que este sector de la izquierda quiere cambiar el mundo sin tomar el poder, la clase capitalista plutócrata, cada vez más consolidada, se mantiene incólume sin que se desafíe su capacidad de dominar el mundo ilimita­damente. La clase gobernante luego de la crisis global (2007-08) se apoya en un Estado de seguridad y vigilancia que no duda en la utilización de la policía e incluso el ejército para aplastar cualquier tipo de disidencia en nombre de una supuesta lucha antiterrorista. Nueva muletilla globalizada del sistema para debilitar las resistencias.
Para casi todo el mundo es evidente que el motor económico del capitalismo está pasando por dificultades graves. Avanza a bandazos entre chisporroteos que amenazan con una parada en seco o explosiones episódicas sin previo aviso aquí y allá. Las señales de peligro aparecen a cada paso junto con los pronósticos ficticios de una vida plena para todos en algún punto del camino. Nadie parece comprender de manera coherente el cómo, no digamos ya el porqué, de que el capitalismo esté en un momento tan malo. Sin embargo, esto siempre ha sido así, es recurrente. Las crisis mundia­les han sido siempre, como Marx dijo una vez: «la concentración real y el ajuste forzoso de todas las contradicciones de la economía burguesa»:
“En las crisis del mercado mundial se revelan aparatosamente las con­tradicciones y antagonismos de la producción burguesa. En lugar de investigar cuáles son los elementos contradictorios que entrechocan, los apologetas se contentan con negar la catástrofe misma y se obstinan en afirmar, frente a su periodicidad regular, que si la producción tuviese lugar según prevén los manuales, nunca se darían crisis. La apologética se resume pues en el falseamiento de las relaciones económicas más simples y especialmente en sostener la unidad frente a la contradicción”. Karl Marx, Teoría de la Plusvalía, tomo 2, p. 500.

Las contradicciones no son siempre rotundamente malas y eviden­temente no se trata de sugerir connotaciones automáticamente negativas. Pues las crisis pueden constituir y de hecho son una fuente fecunda de cambio social y personal de la que las personas y sociedad pueden salir mucho mejor que antes de la crisis. No es verdad que siempre sucumbimos en las crisis y nos perdemos en ellas. De hecho, podemos utilizarlas creativamente. Una contradicción puede ser con frecuencia la «madre de una invención», la llave de una vida y mejor futuro.
Sin embargo, dentro del sistema actual y con sus poderes intactos, las contradicciones tienen la desagradable costumbre de no ser resueltas sino simplemente desplazadas. Observemos bien este principio, porque aparece una y otra vez.
Las contradicciones del capital han generado a menudo innovaciones, muchas de las cuales han mejorado la calidad de la vida cotidiana. Cuando las contradicciones dan lugar a una crisis del capital, una crisis profunda seria, como la actual, pueden propiciar o generar momentos de «destrucción creativa». Rara vez sucede que lo que se crea y lo que se destruye esté predeterminado y menos aún que todo lo que se crea sea malo y todo lo que era bueno resulte destruido, y rara vez se resuelven totalmente las contradicciones. Las crisis son momentos de transforma­ción en los que el capital intente reinventarse a sí mismo o transformarse en algo diferente, revolucionario, convertirse en una luz o faro para la humanidad. Pero las crisis son también momentos de peligro cuando la reproducción del capital se ve amenazada por las contradicciones subyacentes y cuando el capital utiliza los peores factores para luchar por su sobrevivencia.
Marx nos advirtió que la tarea consiste en transformar el mundo más que en entenderlo o interpretarlo; pero enjuiciando la totalidad de sus escritos hay que reconocer que dedicó infinitas horas en la biblioteca del Museo Británico a la tarea de entender el mundo. Y  creemos que fue así, por una razón muy simple, la que se suele expresar bajo el término «fetichismo». Con ese término Marx se refería a las diversas máscaras, disfraces y distor­siones de lo que sucede realmente en el mundo que nos rodea. «Si todo fuera tal como parece superficialmente –escribía– no habría ninguna nece­sidad de ciencia». Para poder actuar coherentemente en el mundo tenemos que indagar bajo las apariencias superficiales, ya que estas suelen inducir a una actuación con resultados desastrosos.
Los profesionales de la medicina reconocen igualmente que existe una gran diferencia entre los síntomas y las causas subyacentes, habiendo transformado, con gran esfuerzo, su comprensión de las diferencias entre apariencias y realidades en el arte especializado del diagnóstico médico.
Así, Marx quería generar el mismo tipo de com­prensión profunda en lo que se refiere a la circulación y acumulación del capital, por debajo de las apariencias superficiales que disfrazan la realidad subyacente. El acuerdo o desacuerdo con sus diagnósticos específicos no es lo que nos importa ahora (aunque sería estúpido no tener en cuenta sus descubrimientos), sino reconocer la posibilidad general de que a menudo atendamos a los síntomas más que a las causas subyacentes y de tener que desenmascarar lo que sucede verdaderamente bajo múltiples capas de apa­riencias superficiales a menudo engañosas.
La contradicción entre realidad y apariencia es con mucho la más general y difundida que tendremos que afrontar al tra­tar de desvelar las contradicciones más específicas del capital. A cada paso nos esperan mistificaciones y máscaras.
El racismo y las discriminaciones de género se mantienen desde hace mucho tiempo y es evidente que la historia del capitalismo está intensamente plagada de racismo y es generalizada. Cualquiera podría entonces preguntarnos por qué no se incluyen las contradicciones de raza o de género (junto a muchas otras, como el nacionalismo, la etnicidad y la religión) como fundamentales en este estudio de las contradicciones del capital. La respuesta más breve e inmediata es que, aunque sean omnipresentes en el capitalismo, no corresponden específicamente a la forma de circulación y acumulación que constituye el motor económico del mismo.
Eso no significa en absoluto que no tengan ningún efecto sobre la acumu­lación de capital o que esta no les afecte (quizá sería mejor decir «infecte») igualmente o las explote activamente. El capitalismo ha impulsado claramente en varias épocas y lugares el racismo, por ejemplo, hasta el extremo de los horrores de los genocidios y los holocaustos vividos por la humanidad. El capitalismo contemporá­neo simplemente aprovecha las discriminaciones y la violencia de género, así como la frecuente deshumanización de la gente de color. Las intersecciones e interacciones entre racismo y acumulación de capital son muy evidentes y están poderosamente presentes, pero un examen de esas cuestiones no nos dirá particularmente nada sobre cómo funciona el motor económico del capital, por más que identifique una de las fuentes de donde extrae su energía.
Entonces podemos afirmar que no todo lo que sucede en el capitalismo es obra de las contradicciones del capital, pero sí podemos discernir las con­tradicciones internas del mismo que han generado la reciente crisis mundial del sistema económico actual.
Utilicemos una metáfora para explicarnos. Un gran buque que surca el océano es un lugar particular y complicado donde tienen lugar distintas actividades, relaciones e interacciones sociales. Distintas cla­ses, géneros, etnias y razas interactúan en formas a veces amistosas y otras violentamente conflictivas mientras transcurre el crucero. Los empleados, desde el capitán hasta el último grumete, están jerárquicamente organi­zados y algunos grupos (por ejemplo, los camareros que atienden a las cabinas) pueden estar enfrentados con sus supervisores y molestos con la gente a la que supuestamente deben servir. Podemos aspirar a describir en detalle lo que sucede en la cubierta y en las cabinas de ese navío y por qué. Pueden estallar contiendas entre los pasajeros de distintos puentes, aislándose los más ricos en los superiores para jugar una partida infinita de póquer y redistribuir la riqueza entre ellos, sin prestar ninguna atención a lo que sucede más abajo. Sin embargo, en la sala de máquinas de ese barco se alojan sus calderas y compresores, un potente motor que funciona día y noche proporcio­nándole energía que le permite desplazarse por las aguas marinas. Todo lo que sucede en esa nave depende de que ese motor siga funcionando. Si se estro­pea o estalla, el barco dejará de navegar.
Las interpretaciones erróneas conducen casi siempre a políticas erróneas cuyo resultado será profundizar más que aliviar las crisis de acumulación y la miseria social que se deriva de ellas. Se trata, de un serio problema en la totalidad del mundo capitalista actual: políticas erróneas basadas en una teorización errónea agravan las dificultades económicas y exacerban los trastornos sociales y la miseria resultante. Es lo que constatamos con las aparentemente nuevas políticas de sectores de izquierda que no son sino tibios y pobres intentos de combatir el capital y su democracia.
Necesitamos entonces una mejor comprensión de las con­tradicciones del capital, más que del capitalismo. Saber cómo funciona el motor económico del capitalismo, por qué funciona como lo hace, y por qué podría tambalearse, detenerse y eventualmente estar a punto del colapso.
Existen contradicciones que son fundamentales porque el capital sim­plemente no podría existir ni funcionar sin ellas. Todas ellas están entrelazadas de tal modo que hacen imposible modificar sustancialmente cualquiera de ellas, y menos aún abolirla, sin modificar seriamente o abolir las otras. Cuestionar el papel dominante del valor de cambio en el suminis­tro de un valor de uso como la vivienda, por ejemplo, supondría cambiar la forma y el papel del dinero y modificar, si no abolir, el régimen de derechos de propiedad privada que tan bien conocemos.
Cuando los contagios se multiplican y amplían (como sucedió claramente en 2007-2009), entonces se produce una crisis general, algo muy peligroso para el capital y que crea oportunidades para una lucha anticapitalista a escala de todo el sistema. Por eso es tan importante un análisis de las contradicciones capaces de generar tales crisis generales.


viernes, 6 de noviembre de 2015

98 años de la Revolución Rusa


A 98 AÑOS DE LA REVOLUCION RUSA



Todos los grandes logros de los que la civilización se puede ufanar hasta hoy se fundan en los hombros de quienes han sido y somos la mayoría de la humanidad; en los esfuerzos de su parte más creativa y más humilde que finalmente somos el sustento de ese desarrollo moderno. Los trabajadores. Y si no, ¿Que sería de los ricos sin quienes trabajan en sus negocios, manufacturas, fábricas, minas, usinas nucleares, bancos, financieras y etc. de instituciones que generan dinero para ser aprovechado solo esos poquitos que se adueñan de todo?, ¿Qué sería de los ricos sin los trabajadores que somos quienes finalmente compramos los que producen otros trabajadores?, ¿De qué tanto desarrollo nos hablan los que se apropian de todo si toda la inteligencia se usa solamente para generar nada más que dinero y más dinero?, ¿De qué tanto se ufana el orden social si uno no deja de escuchar entre las noticias que hay tanto hambre y desgracia por todas partes?, ¿Qué opción tendrán las nuevas generaciones de disfrutar lo que a la naturaleza le queda aún para brindarnos?, ¿Tendrán felicidad y gozo?, ¿Tendrán derechos para vivir mejor?
Cuenta la historia que se intentó crear otras leyes y otras instituciones que forjaran una mejor situación para la mayoría, que se intentó eso que hoy parece utopía para los más, la mayoría. Esa historia, aunque lamentablemente frustrada por un sector inescrupuloso de la izquierda que se adaptó al esquema capitalista, es sin embargo digna de recordar y reivindicar. Es la historia de la revolución en Rusia, esa historia que intentaron los trabajadores en Octubre de 1917.
¿Y qué de bueno tendríamos para recordar de ella para ese otro mejor futuro que el que hoy nos trae como pesadilla el capitalismo? Sus primeras medidas podrían quizás graficárnoslo.
La completa supresión de la división de la sociedad en clases.
El aplastamiento implacable de la resistencia de los explotadores.
El establecimiento de la organización socialista de la sociedad y la victoria del socialismo en todos los países.
Los primeros años de la revolución el pueblo consiguió enormes derechos y conquistas.
Se proclamó la implantación del control obrero, como primer paso, para las fábricas, talleres, minas, ferrocarriles y demás medios de producción y transporte pasen por entero a ser del estado obrero y campesino.


Quedó abolida la propiedad privada de la tierra. Toda la tierra, junto con los medios de producción agrícolas, es proclamada propiedad del pueblo trabajador.

jueves, 29 de octubre de 2015

SE DEROGÓ EL DL 1198 ¿QUÉ SIGUE?



Los días 21 y 22 de Octubre se desarrolló en la región del Cusco un paro por la derogatoria del Decreto legislativo 1198 que modificaba el artículo 6 de la ley 28296 ley general del patrimonio cultural de la nación facultando al gobierno la entrega de la administración del patrimonio cultural a privados.
Con estos dos días de paro la población demostró su disposición para la lucha, con piquetes en distintas partes de la región y la ciudad, sin el famoso corredor turístico, con los trenes a Machupicchu que no corrieron, el sector del transporte plegado disciplinadamente a la medida, el comercio y/o negocios cerrados, y con los distintos gremios, organizaciones sociales, asociaciones pro vivienda, centros de trabajo etc., movilizándose por toda la ciudad y garantizando la medida con un mar de gente. Logrando así derrotar los intentos privatistas del estado y obteniendo la derogatoria del decreto en mención.
Este triunfo del pueblo cusqueño fortalece la confianza en las luchas, y demuestra la real oposición en las calles no en el Congreso, que la lucha es el mecanismo por excelencia que tenemos los trabajadores y el pueblo para defendernos y enfrentar los ataques de los patrones y el estado burgués. El exitoso paro cuestiona también el discurso que la dirigencia de la FDTC suele repetir: “no hay condiciones para medidas de esa magnitud, etc.”.
La actitud de tuvieron los cusqueños el 21 y 22 de octubre demuestra que hay disposición de lucha y que se puede luchar contra el recorte presupuestal, la corrupción, la privatización, etc., pero que hace falta voluntad política de la dirigencia para movilizarnos.
El escenario que no se quiere ver.
Estuvo entre los cálculos de la dirección de la FDTC, que este paro no tuviese continuidad o que no se saliese fuera de su control como medida de lucha, así como que no se conectara con otros problemas que nos afectan. Fijémonos pues en que no ha dicho mucho hasta hoy, sobre que tendríamos que hacer la población trabajadora frente a la corrupción a nivel regional, ni que decir sobre corrupción del gobierno central; ni siquiera ha imaginado medidas de lucha contra ella. ¿Tiene esta actitud relación con el apoyo que la dirección del PC que controla la FDTC brindó inicialmente al gobierno de Humala, incluso convocando desde la CGTP a movilizaciones en defensa del gobierno de Ollanta? ¿Y qué hay de la defensa de los derechos laborales que han sido atacados por los paquetes antilaborales que está imponiendo el gobierno? Tampoco se le nota a la dirección de la FDTC la voluntad de organizar la lucha por la defensa de esos derechos. De lo contrario, ¿Por qué no convoca y organiza luchas para enfrentar esos ataques gubernamentales hasta derrotarlos?, Y sobre la situación salarial de los trabajadores, ¿cree que son suficientes los salarios que ganamos? ¿Y qué dice sobre el costo de vida? ¿Acaso sólo los restos arqueológicos deben ser defendidos? De modo que, por su actitud y falta de voluntad política, no se vislumbra ningún plan para enfrentar la política y económica que el gobierno impone en favor del gran negocio y el empresariado, ahora que por ejemplo se aprueban más medidas que mellan los intereses de la clase trabajadora y del país como el acuerdo transpacífico (TPP), etc.
Denunciamos el papel conciliador y oportunista del Partido Comunista que controla burocráticamente la FDTC y llamamos a las bases de nuestra federación  a exigir la convocatoria para una asamblea que congregue a los sectores que participaron del ultimo paro y definir un plan de lucha que verdaderamente nos permita encarar la situación de orfandad en la que nos encontramos los trabajadores y trabajadoras de la región.
¡QUE VIVAN LAS LUCHAS!

¡PLAN DE LUCHA REGIONAL YA!

martes, 8 de julio de 2014

Piketty y los ruidos

El economista francés Thomas Piketty ha conseguido, con su monumental obra, lo que ninguno de sus colegas antes: introducir la desigualdad en el frontispicio de la política económica del siglo XXI, tras largas décadas de ser orillada por la economía neoclásica, que la consideraba una característica natural del capitalismo de segundo orden. A partir de ahora, en la memoria económica de cualquier medida que se tome habrá que introducir, además del factor de su coste, o de sus consecuencias ambientales, el de si beneficia o perjudica a una distribución de la renta y la riqueza desbocada a favor de los poderosos.
¿Qué sostiene Piketty? Que mientras los rendimientos del capital aumenten más que el crecimiento económico de un país se incrementará la desigualdad. Que ésta es una tendencia de largo plazo. Que en el siglo XIX, parte del XX y lo que llevamos del XXI ello ha sido así, y que la única interrupción a esta tendencia se produjo en los años de la revolución keynesiana, de las políticas del New Deal contra la Gran Depresión, y del nacimiento del Estado de bienestar. También dice que la desigualdad es tan enorme que para combatirla habrá que establecer impuestos confiscatorios (de hasta el 80% de su riqueza) a los más ricos, además de hacer políticas redistributivas públicas a través del gasto. Para llegar a estas conclusiones se basa en un aparato matemático sencillo y en un trabajo empírico (series históricas de 200 años) arrollador.

http://www.fondodeculturaeconomica.com/subdirectorios_site/libros_electronicos/Gacetas/jul_2014/index.html

jueves, 6 de marzo de 2014

Una invitación a pensar críticamente y discutir la realidad
Sinapsis es una revista que se editó por primera vez durante el año 1998, respondiendo al ascenso de las luchas populares que cuestionaban el poder hegemónico del ejército y la cúpula civil corrupta del fujimorismo. En la UNSAAC surgieron distintos grupos políticos, colectivos… intentos de fortalecer la lucha popular y derrotar al dictador, sinapsis fue la primera publicación del grupo eritrocito (célula roja), más tarde liga socialista con un brazo juvenil: juventud socialista, hoy Partido Socialista de los Trabajadores (sección oficial de la Liga Internacional de los Trabajadores, http://www.litci.org/), sinapsis nació como un esfuerzo de continuar con la tradición marxista revolucionaria e introducir tanto la teoría como el análisis marxista en nuestra universidad.
Este primer número de la nueva sinapsis, responde a la necesidad de volver sobre los clásicos intentando un uso metodológico del marxismo para la comprensión de nuestra realidad concreta, planteando los temas desde la perspectiva de los trabajadores, estudiantes y los sectores que hoy se encuentran en lucha, ponemos a vuestro servicio nuestras páginas, los invitamos a escribir y discutir con nuestras posiciones, ya que sin retroalimentación la tarea de entender nuestra realidad será aún más difícil y aislada.
Los invitamos a hacer sinapsis,  la relación que tienen las neuronas (células del cerebro) para generar pensamientos, emociones, razonar y comprender la realidad para poder transformarla, se trata de una invitación a pensar de forma divergente a la corriente actual.
El equipo editorial

lunes, 1 de abril de 2013

Imperialismo y recolonización cultural



Sólo el marxismo puede hacer entender la situación del arte y la cultura en América Latina hoy.
Cualquier debate sobre la cuestión del arte y la cultura hoy en Brasil y el conjunto de América Latina debe partir del hecho de que el control e injerencia del imperialismo sobre la estructura política y económica de los países latinoamericanos fue generando, tal vez en un ritmo un poco más lento, más no por ello menos profundo, alteraciones estructurales también en el modo de producción cultural de estos países.
No es posible entender la situación de la cultura en los países de América Latina sin tener en cuenta la penetración imperialista. En las Tesis de fundación de la IV Internacional, escritas en 1938, Trotsky ya resaltaba el lugar de América Latina como una de las principales esferas de influencia del imperialismo norteamericano. “Ellos proclamaron su intención de mantener esa hegemonía contra la intromisión de los imperialismo europeo y japonés. La forma política de esa proclamación fue la Doctrina Monroe que, desde el inicio de una política claramente imperialista al final del siglo XXI, viene siendo interpretada por todas las administraciones de Washington como el derecho del imperialismo norteamericano una posición dominante en los países de América Latina previamente a la conquista de ser su explotador exclusivo”.
Lenin ya demostró que en su fase imperialista el capitalismo se transformó en un sistema universal de dominación colonial y estrangulamiento financiero de la inmensa mayoría de la población del planeta por un puñado de países “adelantados”, por medio de los monopolios y los grandes bancos. Una cultura no podría salvarse o ser inmune a este contexto.
En la historia de las relaciones entre los Estados Unidos y los países latinoamericanos, las cuestiones culturales nunca fueron obviamente, las más importantes, pero siempre estuvieron presentes y fueron tratadas como indispensables a la manutención de la hegemonía del imperialismo norteamericano en el hemisferio. Como dice Octavio Ianni “Ellos reconocieron que una ‘industria del conocimiento’, un ‘frente ideológico’ y una ‘conquista de las mentes’ era fundamental para la consolidación y extensión de su hegemonía” (Imperialilsmo y Cultura)

Durante la Guerra Fría la política cultural del imperialismo se tornó más agresiva delante de la necesidad de contraponerse a la idea del socialismo, que reflejaba la onda revolucionaria que recorría por el mundo, a pesar del dominio burocrático de la URSS. La ingerencia del Banco Mundial fue decisiva. Creado en 1944 en la Conferencia de Bretton Woods para la reconstrucción de los países devastados por la Segunda Guerra (1939-45), esta banca pasó a financiar proyectos destinados a la infraestructura económica, de energía y transporte en América Latina y África como una manera del imperialismo económico de ampliar sus áreas de influencia. Eso fue particularmente intenso en la década del 70, en la gestión de Robert McNamara (1968-81), ex secretario de Defensa y uno de los responsables por la guerra contra Vietnam.
Las dificultades de la guerra, la amenaza de una onda revolucionaria que recorría el mundo y un creciente sentimiento antinorteamericano en los países coloniales y semi-coloniales imponía la revisión de su estrategia imperialista. Entonces el Banco Mundial pasa a crear programas para atender necesidades de las poblaciones “necesitadas”, más propensas al “comunismo”, por medio de escuelas técnicas, programas de salud y control de la natalidad. Muchos de esos programas tenían como objetivo a las mujeres, ya que el Banco Mundial consideraba que el crecimiento demográfico en los países periféricos se convertía en un impedimento para una mejoría en las condiciones de vida, y por ello era preciso reducir las tasas de fecundidad, ampliando el acceso de las mujeres a la educación.
En 1961, una conferencia en Punta del Este tuvo un punto específico sobre las relaciones culturales EEUU-AL y fue aprobada una resolución “recomendando” que los países latinoamericanos adopten programas decenales de educación, siguiendo las directrices impuestas por el Departamento de Estado norteamericano. Es interesante señalar que en esa Conferencia fueron adoptados programas comunes entre EEUU y América Latina para hacer frente a las repercusiones de la victoria de la revolución en Cuba. Por lo tanto, todo lo que fue aprobado allí tenía ese carácter, el de alertar a las burgues´+ias latinoamericanas contra las amenazas de “subversión comunista”. Los EEUU asumieron la gestión de negocios relativos a la educación, la ciencia y la cultura en los países latinoamericanos, áreas que, a pesar de ser complejas y dispendiosas, son claves para la dominación colonial. Como dice Eduardo Galeano, “cada vez que el imperialismo exalta sus propias virtudes, conviene revisar sus bolsillos”.
La industria cultural del imperialismo
Durante ese periodo ocurrió un salto de la fabricación industrial de la cultura y la transformación de todo objeto artístico en mercadería. ¿Y cuál fue el resultado? La Historia dio su veredicto. Nada de eso tiene que ver con lo que dicen los autores de best-sellers surgidos en los últimos tiempos que exaltan la “aldea global”, como Alvin Tofler “la buena nueva de una sociedad feliz, marcada por la exuberancia de la técnica y la comunicación de los hombres en una consciencia planetaria”. Para los países coloniales y semi-coloniales, esa sociedad feliz nunca estuvo más distante, porque ese proceso ocurrió durante los años 80, con la crisis de la dueda externa y la introducción de las políticas neoliberales que profundizaron el abismo entre las clases y la desigualdad en el acceso a los bienes culturales.
Hubo un salto en el proceso de recolonización de América Latina, con un aumento inédito de la penetración del capital extranjero y la desnacionalización de las economías latinoamericanas. En la revista Marxismo Vivo, refiriéndose a ese proceso de recolonización de américa Latina, José Welmovick señala que “De conjunto la ofensiva recolonizadora trata de transformar la burguesía nativa de socia menos del imperialismo en gerente de empresas de este, en el sentido de que ya tiene su lucro de las cuotas de plusvalía que pertenecen a los inversores extranjeros y, en el mejor de los casos, administran la propiedad de otros y no las suyas. La ofensiva recolonizadora trata también de transformar los gobiernos e instituciones en títeres del imperialismo, en sus administradores coloniales”.
Como expresión de la ausencia de un proyecto nacional desarrollista y la conversión de las burguesías nacionales en gerentes de las empresas extranjeras, ese proceso implicó igualmente la ausencia de un proyecto de construcción de una cultura nacional. E igualmente, la “aldea global” no significó un espacio común para el contacto entre las diferentes culturas nacionales como conformación de una cultura universal. Lejos de eso, sobre bases capitalistas e impuestas por el imperialismo, el resultado fue la homogenización, una cultura estandarizada, nivelada hacia abajo y puesta al servicio precisamente del proceso de recolonización.
La ola de privatizaciones alcanzó a empresas que, bien o mal. Invertían en la cultura. La reducción del papel del Estado en áreas públicas fundamentales como la escuela, la salud y la cultura abrió espacio para la invasión del capital privado. En el artículo “adiós a las ilusiones de autonomía del arte” Ina Camargo Costa Señala que con Tatcher en Inglaterra y Reagan en EEUU, durante los años 80 “Las grandes corporaciones multinacionales direccionaron sus tentáculos hacia el negocio del arte, especialmente en el ‘gran arte’. Aquella década vio el poder del dinero corporativo pautando la arena cultural en una escala hasta entonces desconocida. El arte pasó a ser objeto de demanda no sólo como una inversión financiera, sino también como un instrumento de propaganda institucional por un sector que hasta entonces era visto como un enteramente ignorante del asunto e indiferente a él”.
Se quebró así mismo la concepción burguesa de que el acceso a la cultura es un derecho democrático de todos los ciudadanos. Salen los artistas, entran los hombres de negocios. Bancos y corporaciones señalan sus propios curadores, atribuciones antes restringidas a museos y galerías de arte públicos. Se forman sus propios departamentos de arte o transforman las galerías y museos en vehículos propios de relaciones públicas. A tal punto que hoy el sello de calidad de una obra artística es dado por el número de logotipos de empresas que imprime en su material de divulgación.
El patrocinio cultural fue la gran jugada que vino junto a la llamada responsabilidad social. Estudios de “Business for Social Responsability”, organización creada en 1992 en los EEUU indican que las empresas con mayor grado de responsabilidad social son, a largo plazo, las más lucrativas.
La IBM, ya en 1983, lanzó un proyecto, Encuentro Marcado con el Arte, que consistía en llevar escritores a las universidades para hablar a los alumnos. Al mismo tiempo comenzó a patrocinar proyectos en teatro, danza y música como el Ballet Bolchoi, Jazz de Montreal, All Star Gala y Montreal Street Dance Chicago. En 1999 implementó el proyecto Nuevo Canto en el cual artistas renombrados participaban en shows de lanzamiento de un nuevo talento de la MPB, reforzando la asociación entre marca e innovación. El Banco de Boston utiliza la música erudita como marketing vía los Conciertos BankBoston creados en 1992, viene ocurriendo año a año por medio de asignaturas pagadas y conciertos gratuitos. Además de poder comprar suscripciones de antemano, los depositantes bancarios tienen un descuento sobre su precio. En el caso de la Fiat su público objetivo son los jóvenes. Para ello creo en 1997 el programa Fiat para los jóvenes para reforzar la imagen de jovialidad de la empresa y de sus productos en Brasil. Altas sumas de dinero son destinadas a esos proyectos. El presupuesto medio anual del programa cultural del Bank Boston es de 1 millón de dólares. La Coca Cola invierte fuerte desde 1990 en el área de educación, destinando más de 100 millones de dólares para proyectos educacionales en varios países del mundo, incluido el Brasil.
Microsoft, Nokia, Intel, Disney, McDonald’s, AT&T y Ford son otras multinacionales que invierten en cultura en toda América Latina, sobretodo en Brasil. La Ford, por medio de Ford Fundation patrocina las artes y proyectos educacionales buscando “identificarse con la comunidad”, al mismo tiempo que ejerce una persecución sistemática contra los activistas sindicales y no duda en despedir a los obreros durante la crisis.
La retórica de Ford no condice con sus acciones: “A medida que nos esforzamos por ser un líder colaborador en la búsqueda de un mundo más sostenible, la ciudadanía corporativa se ha convertido en una parte integral de todas las decisiones y acciones que tomamos. Creemos que la ciudadanía corporativa se demuestra en lo que somos como empresa, tales como conducimos nuestro negocio y cómo cuidamos por nuestros empleados y la manera en cómo interactuamos con nuestro mundo en general.es nuestra aspiración estar entre las empresas más respetadas, admiradas y confiables de todo el mundo”
Shell ha estado en Brasil desde hace más de 80 años y hace 50 actúa en el ámbito de la cultura. "Esta unión de la empresa con la actividad artística produce resultados innegables. No es que Shell se basa en este tipo de iniciativa para vender sus productos, pero al igual que cualquier otra empresa, tiene que ser bien visto, tienen una imagen amistosa entre la población. El apoyo a la cultura contribuye en gran medida para que la imagen de la empresa sea positiva". (João Madeira, Gerente de Comunicación). Mientras tanto, Shell no está muy preocupada con la defensa o preservación del medio ambiente, sino no sería una de las empresas que más polución que últimamente hubo dos escándalos que involucraban a Shell y que fueron ampliamente divulgados: el envenenamiento del agua en Paulina, una región de Campinas, Villa Carioca, en Sao Paulo, provocando inclusive la muerte de adultos y niños.

El arte también sirvió para darle un rostro “más humano” al proceso de privatización de las empresas estatales durante los años noventa. La privatización de telefonía que pasó a manos de la española Telefónica, que sólo en 1999 invirtió cinco millones de reales en proyectos culturales y se hizo conocida en poco tiempo, patrocinando exposiciones que han tuvieron apoyo de los medios de comunicación, tales como Picasso, Esplendores de España, Raoul Dufy, y  de Picasso ll Barceló. Fue el caso también del Banco Santander en Porto Alegre para promover actividades culturales y artísticas. En esos casos específicos el arte ayudó a viabilizar una política de apropiación de empresas estatales que dejó en la calle a millones de trabajadores en Brasil y en toda América Latina.

White Martin recibió el premio en 1997 “Patrono de la Cultura de Brasil conferido por el Ministerio de Cultura por los servicios prestados al "rescate" de nuestra cultura. De acuerdo con la revista Marketing Cultural, la empresa, que invierte en proyectos culturales desde la época de la Ley Sarney, logró remontar en términos de imagen que habría costado un 50% más que el total invertido en los proyectos.
En esa relación promiscua entre capital y cultura, las empresas escogen el tipo de proyecto que va a patrocinar. Y con eso el arte que más se reproduce hoy es aquello hecho a imagen y semejanza de la burguesía y de sus valores. No es difícil ver gerentes de empresas opinando y decidiendo sobre el arte, rechazando este o aquel tema controversial o interfiriendo en escenas de piezas teatrales cubriendo el espacio de una exposición fotográfica con logotipos, transmitiendo largos anuncios antes del inicio de una pieza teatral o insertando fragmentos de difusión de sus productos en películas u otras obras.

Los artistas y productores culturales pasarán a vivir en función de las empresas. El modelo para las actividades culturales sigue estrictamente los planes promocionales de las empresas de promoción de ventas. 1) ¿El proyecto genera sinergia con la campaña publicitaria? 2) ¿Qué cantidad de publicidad es prevista en el proyecto? 3) ¿Hay flexibilidad para implementar promociones asociadas? 4) ¿Cómo podrían ser generadas actividades promocionales que refuercen el mensaje del patrocinio del proyecto y la asociación del proyecto a nombre de la  empresa? 5) ¿Tendrá participación de personalidades relacionadas al tema propuesto?
En fin, son requisitos que la mayoría de las veces son encajan con el proyecto, entonces el artista acaba haciendo adaptaciones para poder recibir financiamiento. Esa práctica ya está tan extendida que viene sirviendo de modelo para todo tipo de proyecto cultural, inclusive para aquellos que requieren fondos públicos, o sea, las empresas y bancos están reestructurando el área cultural según su imagen y semejanza.
Además del retorno en imagen, las empresas que patrocinan las artes son tratadas como beneméritas. El arte dignifica lo que es indigno: el capital, la explotación del trabajador, el saqueo de las riquezas, el lucro desmedido, en fin, todos los males del capitalismo son “perdonadas” cuando se recubren del aura de una sinfonía de Mozart, por los colores vibrantes de una pintura de van Gogh, con las formas inusitadas de un Picaso o el ritmo alucinante de una banda de rock.

En Defensa de la Cultura
Cuando en los años 50, los teóricos de la escuela de Frankfurt denunciaron la industrialización de la cultura por el capitalismo, Theodor Adorno dice que era preciso enfrentar ese proceso y que “la lucha contra la cultura de masas sólo podría ser llevada adelante si mostraba la conexión entre la cultura masificada y la perspectiva de la injusticia social”.
Predominan en el área de la cultura hoy, las relaciones monopolistas, con grandes compañías repartiéndose entre sí las áreas de influencia –Ford en educación, IBM y Bank Boston en la música erudita, Telefónica en las artes plásticas, Petrobras en el cine y el teatro. Esas áreas son controladas por una oligarquía financiera que reparte las cartas e impone las reglas de juego, forma sus lobbies en el congreso, tiene sus políticos de confianza y presiona al gobierno para cambiar las leyes de patrocinio de acuerdo con sus intereses del momento.
Tenemos, por otro lado, la transformación del arte en su opuesto. De expresión de emociones de liberación o, lo que es lo mismo, de concientización humana, el arte viene siendo usado para encubrir la explotación la opresión y la dominación de los pueblos.

Esa relación cada vez más íntima entre cultura y empresa, entre arte y capital, dio origen a todo tipo de interpretación. Algunos ven la industria cultural como progresiva, porque sería una manera de democratizar el arte, la población pasaría de este modo a tener amplio acceso a la cultura apoyada por los avances tecnológicos. Otros hablan de mundialización de la cultura, ya no más en el sentido de internacionalización o cultura globalizada, pero un fenómeno social total que impregna el conjunto de manifestaciones culturales, una totalidad cultural. Hoy nosotros no tendríamos más una sumatoria de culturas nacionales, pero sí una totalidad, una cultura mundo, una cultura industrializada. “Una cultura mundializada corresponde a una civilización cuya territorialidad se globalizó” dice Renato Ortiz.

A pesar de reconocer que la fabricación industrial de la cultura (películas, series de TV, etc.) y la existencia de un mercado mundial exigen un patrón o estandarización de los productos. Ortiz (*) no ve aquí una homogenización, una estandarización porque continuará habiendo un espacio para todos “Una civilización promueve un patrón cultural sin con esto implique la uniformización de todos”.

Esta concepción que está muy arraigada hoy en día, da a entender que hoy tenemos una mundialidad cultural, como sinónimo de unidad, como si la cultura fuese neutra y pudiese ser vista separada de sus condiciones materiales de producción aislada de las relaciones entre las clases., en verdad la industria cultural funciona como una tentativa de neutralizar la lucha de clases, de apagar la diferencia entre ellas, como si fuese un vínculo que une a todas las personas, independientemente de su ubicación social. Todos ven las mismas novelas en la Tv, compran los mismos cuadros o escuchan los mismos discos. Y con eso se profundiza la diferencia entre la sofisticación tecnológica en el área cultural y la miseria cada vez más generalizada entre las masas.

Crecen los sectores marginalizados de todo, igualmente los miserables productos de la industria cultural. Se profundizan las discriminación contra los negros, los inmigrantes, las mujeres, los homosexuales.

Lo que tenemos de verdad es una degradación generalizada del arte y una subordinación total de la cultura por el capital. Si esto es grave en el mundo entero, más grave todavía lo es en países oprimidos y saqueados por el imperialismo. En la cultura se manifiesta también el carácter de clase. La decadencia de la creación artística es inseparable del progreso de la civilización burguesa, dice Marx. Todo lo que es necesario y progresivo para el establecimiento de una cultura verdaderamente humana –romper con el aislamiento entre los pueblos para que la producción cultural de un país se vuelva patrimonio común de todos- se vuelve contra la cultura. Bajo la dominación imperialista, esa supuesta mundialización de la cultura termina siendo un remedo de la cultura-mundo, una caricatira de aldea global porque está asentada sobre la opresión de los pueblos, el analfabetismo de millones de personas, mantenidas en la ignorancia y alienación sobre su verdadera condición humana.

La cultura y la necesidad de la revolución socialista
Como Marx debemos tener una visión de la cultura estrechamente vinculada al proceso de la revolución socialista y percibir que la disparidad entre la situación de la cultura en el capitalismo y las enormes posibilidades abiertas a ella por el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad se debe a las contradicciones del “período burgués de la historia” como dijo Marx.

Esa situación torna imperiosa la lucha de los artistas en defensa del arte y de la democratización de la cultura como una lucha contra el imperialismo, contra los efectos de la recolonización de nuestros países, contra los monopolios y las políticas frentepopulistas de gobierno. Ya en los años 30, el gran dramaturgo alemán Bertold Brech llamaba la atención de los artistas para esa necesidad “Los grandes engranajes orientan la creación artística según sus propios criterios. Pero entre los intelectuales persiste la ilusión de que ellas quieren la valorización de su trabajo y, lejos de ejercer influencia sobre ese fenómeno, juzgado como algo secundario, deja que ellos orienten su trabajo”Esa falta de visión de los compositores, escritores y críticos tiene enormes consecuencias y a las cuales se les presta generalmente poca atención. Convencidos de poseer lo que realmente tienen, defienden un aparato o engranaje que no existe como creen, al servicio de los creadores, pero que, por el contrario, se vuelve contra ellos y por lo tanto contra su propia creación. El trabajo de los creadores no es más que la obra de proveedores y asistimos al nacimiento de una noción de valor cuyo fundamento es la capacidad de explotación comercial”.

Esa lucha de los artistas debe ser parte de la lucha de toda la clase trabajadora en defensa de la cultura, no sólo en defensa del empleo y del salario. Su lucha económica tiene que ir asociada a la lucha política y cultural, porque la dominación cultural por parte del imperialismo es parte integrante de la explotación económica de la clase trabajadora.

Mientras que la burguesía sea la clase dominante y posea los medios de producción, no habrá salida para el arte. "El problema radica en el hecho de que las ruedas no pertenecen a la comunidad”, dijo Brecht. “Los medios de producción no son aun propiedad de aquellos que producen, de modo que el trabajo tiene la característica de ser auténtica mercadería sujeta a las leyes del mercado -no se puede fabricar sin los medios de producción (sus engranajes)​​…"

Para rosa Luxemburgo “el proletariado, no posee nada, no puede, en su marcha hacia adelante, crear una nueva cultura y preservarla al mismo tiempo en los marcos de la sociedad burguesa. Todo lo que puede hacer hoy es proteger la cultura de la burguesía contra el vandalismo de la reacción burguesa” (1903).
El proletariado no tendrá tiempo de construir su propia cultura al derrotar la sociedad de clases. Pero la revolución rusa en el poco tiempo que sobrevivió antes de su burocratización stalinista, es un ejemplo para el mundo entero de cómo la socialización de los medios de producción pueden servir al pleno desenvolvimiento artístico.
En contraste entre la situación real del arte bajo el capitalismo y las enormes posibilidades abiertas a ella por el desenvolvimiento de las capacidades productivas de la sociedad es meramente una instancia de las contradicciones sociales del período burgués de la historia, de acuerdo a una expresión de Marx. La situación es tan grave que entre los artistas en sentimiento general es de frustración porque no ven salida para el arte.
Sin embargo, el materialismo histórico ha demostrado que el desarrollo de la humanidad, el avance o retroceso siempre están relacionados. Es con esta concepción dialéctica de la historia que tenemos que mirar el arte y percibir que la decadencia de la creación artística de hoy es inseparable del desarrollo de la sociedad burguesa. Esta interpuso un verdadero abismo entre el trabajo manual y el intelectual y calificó todo trabajo intelectual y artístico como algo superior. Pero esos trabajos “superiores” también se convierten en mercaderías, perdiendo su verdadera aura, como dijo Walter Benjamin.
Desde sus inicios el capitalismo atribuyó un trabajo puramente comercial al trabajo de los artistas, de los científicos, de los escritores. Para Marx ese “desprecio” con el que la sociedad burguesa trata al arte se convierte en un poderoso factor revolucionario. “el nihilismo del modo burgués de producción es al mismo tiempo su mayor mérito histórico. Todo lo que es sagrado es profanado y los hombres al fin se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas. Es necesario y progresivo destruir ilusiones y arrancar de raíz los vínculos que unen al hombre a las antiguas formas sociales. Esa es una condición necesaria para el establecimiento de una cultura humana verdaderamente universal”
Trotsky veía el arte como espejo de la realidad. El arte que tenemos hoy como dominante es el arte hecho a imagen y semejanza del capital y es usada por la burguesía para encubrir la verdadera realidad en que viven millones de trabajadores y campesinos, millones de personas marginalizadas y oprimidas en el mundo entero.Pero Trotsky también dice que el arte puede ser, además de un espejo, el martillo que ayudará a transformar esa realidad. Y, como un martillo, reflejará la necesidad del hombre que quiere su emancipación, reflejará la angustia del pueblo que lucha para liberarse de la explotación, de la miseria y de la alienación.
Por eso, la cuestión del futuro del arte no es una cuestión abstracta, por el contrario es un problema de la clase trabajadora, incluyendo a los artistas y todos los trabajadores de la cultura que precisan unirse no solo en una lucha económica y política, sino también en defensa de la cultura. Es defender la cultura y antes que nada combatir el imperialismo, destruir la sociedad burguesa y construir el socialismo para terminar con la disparidad entre el desarrollo social y el desarrollo artístico, abriendo los horizontes para el florecimiento amplio de un arte verdaderamente libre y humano.
Cecilia Toledo
Revista Marxismo Vivo