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viernes, 22 de junio de 2012

¿Dónde está Carolina Garzón?





Secretaría de Mujeres de la LIT (CI)

Ella salió apurada como nunca lo hacía antes. Dejó los documentos y la cartera en la que acostumbraba llevar los pertrechos para las artesanías. Siempre muy ordenada con sus cosas, llamó la atención esa súbita “indisciplina”. Señal de que algo extraño había en el aire. De hecho. Era el 28 de abril de 2012 y desde entonces nadie, nunca más, supo nada de Stephany Carolina Garzón Ardila. ¿Qué habrá ocurrido con ella? ¿Por qué salió corriendo de la casa aquel día?
Alumna de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, de Bogotá, Colombia, excelente artesana de collares y pulseras que vendía en plazas, militante socialista y dirigente juvenil del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), Carolina estaba en Quito, Ecuador, de vacaciones. En eso ella no se diferencia de la totalidad de los jóvenes latinoamericanos que sueñan viajar por América Latina como si esa fuese una forma de conquistar y cuidar de este nuestro continente siempre tan vilipendiado y expoliado por las grandes potencias capitalistas. Y la joven colombiana de largos cabellos oscuros y fuertes trazos indígenas realmente había hecho una buena elección, porque Quito es de verdad un hermoso lugar, repleto de historia. Pero fue justamente allí que Carolina desapareció misteriosamente. Y permanece hasta hoy en esa zona gris de duda, llevando hasta los límites de la desesperación a sus padres, hermanos, amigos, compañeros de militancia. A pesar de toda la inmensa campaña realizada por sus familiares junto con el PST colombiano y el Movimiento al Socialismo ecuatoriano, partidos hermanos de la Liga Internacional de los Trabajadores (Cuarta Internacional), a pesar de todas las peticiones junto a los gobiernos del Ecuador y de Colombia, a pesar de todas las apelaciones a la policía ecuatoriana para que cumpla con su deber y busque a Carolina, aún no conseguimos romper con la lógica sórdida de los gobiernos burgueses. Lo que se viene confirmando en el caso de Carolina es lo que la LIT siempre insiste en afirmar: el aparato del Estado, muy bien equipado, con policías entrenados, moderna tecnología y armamento sofisticado, no está al servicio de los trabajadores ni de sus hijos. A pesar de ser mantenido gracias a los impuestos que pagan los trabajadores, el Estado está reservado a la burguesía, a los empresarios y sus familias, a los políticos y gobernantes. A los ricos, la seguridad; a los pobres, los secuestros, los robos, los asesinatos. Esta es la lógica de la democracia burguesa que una vez más se confirma y cobra sus víctimas, y en la cual los pobres jamás pueden confiar.

Cuando los ricos desaparecen, sea por el motivo que fuere, tienen el poder de movilizar todos los recursos del Estado para que sus vidas sean preservadas. Estamos cansados de ver hijos de grandes empresarios, parientes de políticos importantes o artistas de televisión que son secuestrados y todos los recursos más sofisticados del Estado son colocados a su disposición para que aparezcan con vida. Los excluidos, sobre todo las mujeres jóvenes y pobres, no tienen la capacidad de quitar el sueño a los gobernantes, y así pasan a ser apenas un dato estadístico más en la lista de centenas de desaparecidos por motivos sociales y políticos, que crece cada día sin que los gobiernos muevan un dedo por ellos.

Desde el 1 de mayo, cuando la familia de Carolina fue avisada de su desaparición, la campaña por encontrarla con vida quedó limitada a los militantes socialistas del PST colombiano, del MAS ecuatoriano y de las otras organizaciones de la LIT; de sus familiares y amigos, además de organizaciones sindicales y de derechos humanos. La policía y las autoridades, insistentemente requeridas, tardaron días en disponerse a hacer alguna cosa. Eso obligó a la familia y a los amigos de Carolina a intensificar los esfuerzos personales, movidos por la desesperación que el pasar del tiempo sólo conseguía aumentar. Los padres de Carolina viajaron rápidamente para Quito e iniciaron las gestiones junto con las autoridades ecuatorianas, exigiendo que cumpliesen con su deber y empeñasen el máximo de sus esfuerzos en la búsqueda. Corrieron a buscar auxilio a los medios de comunicación de masas, como los diarios, la televisión y la radio, muy importantes en momentos como estos. Pero también allí pesó el hecho de que Carolina es una joven pobre y desconocida, y no una actriz famosa de la TV ni hija de una familia burguesa. Era preciso interesarlos por la noticia y para eso se recurrió a la internet y a las redes sociales, todos gritando y haciendo escándalo, lo que acabó finalmente por despertar el interés de algunos diarios, como El Comercio, de Quito, y emisoras de TV de Colombia. Pero, a pesar de la victoria que representa una nota en los diarios, la noticia apareció recién el 8 de mayo. Carolina estaba desaparecida hacía ya diez días, un tiempo peligrosamente largo. Esa demora ponía en riesgo su vida. Era preciso apurar la búsqueda. Así, el 15 de mayo, después de una maratón de solicitudes, telefonemas y peticiones, la dirección del PST colombiano y los padres de Carolina consiguieron una entrevista con Raúl Vallejo, embajador del Ecuador en Colombia, en teleconferencia con el Fiscal General del Ecuador, Galo Chiriboga. Instados a empeñar todos los recursos disponibles para garantizar la integridad física de Carolina, ellos se comprometieron a acelerar las investigaciones. Sin embargo, otra punta importante de este rompecabezas, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, se mantiene impasible hasta ahora, como si la víctima no fuese una ciudadana colombiana con todos los derechos legales que la legislación de un país, que se arroga la condición de republicano y democrático, prevé. Es fundamental que la Cancillería colombiana se movilice en el sentido de esclarecer el caso a la Cancillería ecuatoriana, y que apele a ella para que haga todos los esfuerzos a su alcance en pro del aparecimiento con vida de nuestra compañera Carolina. En definitiva, una acción de gobierno a gobierno tiene más condiciones de ser efectiva que cualquier otra, en este tipo de situación que exige la movilización de los aparatos de seguridad del país involucrado.

Las apelaciones para que Rafael Correa, como presidente del Ecuador, haga cumplir la Carta Magna de su país también son necesarias. El artículo 9 de la Constitución del Ecuador afirma que: “las personas extranjeras que se encuentran en el territorio ecuatoriano tendrán los mismos derechos y deberes que las ecuatorianas”. Ese artículo precisa ser inmediatamente cumplido por el gobierno de Rafael Correa, porque de lo contrario deberá ser considerado por el pueblo ecuatoriano como un gobierno ilegítimo, que no cumple con las leyes de su país. Carolina es colombiana, y así como otras centenas de extranjeros, estaba en territorio ecuatoriano y, por lo tanto, debe tener los mismos derechos que los ecuatorianos. Cuando una persona ecuatoriana desaparece, la Constitución obliga al Estado a buscarla y a tratar de rescatarla con vida. ¡Lo mismo debe ser hecho con Carolina!
El artículo 66 del capítulo 6 de la Constitución del Ecuador, titulado Derechos de Libertad, dice que: ”se reconoce y garantiza a las personas el derecho a la integridad personal que incluye la integridad física, psíquica, moral y sexual; una vida libre de violencia en el ámbito público y privado”. Y agrega que: “el Estado adoptará las medidas necesarias para prevenir, eliminar y sancionar toda forma de violencia, en especial aquella ejercida contra las mujeres, los niños y los adolescentes, personas incapacitadas y contra toda persona en situación de desventaja o vulnerabilidad; idénticas medidas serán tomadas contra la violencia, la esclavitud y la explotación sexual. La prohibición de la tortura, la desaparición forzosa y los tratamientos y penas crueles, inhumanos o degradantes. Los derechos de libertad también incluyen el reconocimiento de que todas las personas nacen libres; la prohibición de la esclavitud, de la explotación, de la servidumbre y el tráfico de seres humanos en todas sus formas”. Y agrega que: “el Estado adoptará medidas de prevención y erradicación del tráfico de personas y protección y reinserción social de las víctimas del tráfico y otras formas de violación de la libertad”.

Bellas palabras que precisan salir urgentemente del papel. Carolina desapareció en una de las regiones más peligrosas del mundo, y si no es encontrada rápidamente puede suceder lo peor. Debajo de la línea sur de los Estados Unidos, Ciudad Juárez y prácticamente todos los países del norte de América Latina, se tornaron ya palabras prohibidas, territorios del narcotráfico, zonas de prostitución, tráfico de mujeres y estupros; espacios de doble poder, donde las leyes de las pandillas de matadores pesan tanto o más que la ley de la Carta Magna. En ese escenario de horror, los artículos citados por la Constitución del Ecuador no pasan de inocentes expresiones de deseo, dulces palabras labradas en oro en libros sagrados, que nunca se tornan realidad porque algunos gobernantes son impotentes frente a la fuerza de los traficantes, o son conniventes con la barbarie que allí impera.
Carolina, como millares de mujeres jóvenes y pobres que tuvieron el infortunio de poner los pies en ese territorio explosivo, no fue contemplada por ningún artículo de la Constitución: era extranjera y no tuvo su integridad física preservada; y, después de desaparecida, el Estado está haciendo de todo para retardar la aplicación de las medidas necesarias de defensa de sus derechos, poniendo su vida en riesgo aún mayor cada minuto que pasa.
Cada minuto que se gasta en colocar un sello en un papel autorizando un vehículo policial a ponerse en movimiento, cada minuto que se gasta en telefonemas para esta o aquella repartición pública, cada minuto que se gasta en salas de espera infinita es un minuto más que se pierde en la vida de Carolina.
En el mundo ambicionado por Carolina, en la sociedad con la cual ella sueña y para la cual dedica sus días, horas y minutos, la vida humana tiene valor por encima de todas las demás cosas. Militante socialista, fue una de las organizadoras del grupo Unidos para no estar Jodidos, jóvenes que como ella creen en la unión de aquellos que son trabajadores, pobres, excluidos, para luchar por un mundo mejor, donde haya respeto por todos los que sufren porque son oprimidos. Como ocurre con los indignados que vienen cubriendo las calles de Europa con sus marchas contra la guerra social que los gobiernos y el gran capital declaran contra los jóvenes y contra toda la clase trabajadora, los Unidos de Carolina luchan por un mundo mejor, un mundo donde no haya miseria, donde las mujeres sean respetadas y valoradas, donde los jóvenes puedan soñar libremente, puedan hacer arte y divertirse con él. Carolina hace artesanías, pero es artesana no sólo de collares y pulseras que ella vende en las plazas para poder viajar y conocer otras culturas, otras gentes, otros parajes. Artesanías con las cuales ella consiguió viajar más de una vez a su querida ciudad de Quito, en el Ecuador. Ella es artesana de ese mundo mejor, un mundo socialista al cual ella dedica sus mejores momentos, la totalidad de su talento artístico y la vivacidad de su inteligencia contemporánea. Como bien la definen los compañeros del PST colombiano, ”Carolina es una genuina representante de la juventud inconforme y rebelde colombiana. Llena de sueños y aspiraciones, no se limitó a dedicar su energía a objetivos individuales de superación personal, sino que trató de vincular cada actividad a proyectos sociales”. Ella forma parte de una generación de jóvenes que hoy, en el mundo entero, no se contentan con poco: quieren conquistar el mundo. Pero no un mundo donde millones de seres humanos trabajen y sufran para que un puñado de ricos gocen de la vida.

Hasta el momento no sabemos que ocurrió con ella, y eso es lo que más nos angustia. No sabemos quienes fueron los responsables de su desaparición, pero tenemos certeza de que era contra ellos que ella estaba luchando. Era contra las agresiones, la violencia y la desesperación impuestas a los jóvenes, sobre todo a las mujeres, que Carolina estaba luchando, justamente en el momento en que su libertad fue cercenada.
La campaña en su defensa proseguirá hasta obtener alguna noticia sobre su persona y las causas de su desaparición. La vida de todos y cada uno de sus militantes es el bien más preciado del que la Liga Internacional de los Trabajadores se enorgullece de tener en sus filas. Las dificultades para movilizar a los organismos públicos tanto de Colombia como del Ecuador, la demora en la búsqueda, los obstáculos que cada día se interponen en ese camino, no consiguen desmoralizarnos. Hacemos de ellos estímulos aún mayores para endurecer nuestros músculos y nuestra determinación militante en pro de Carolina, seguros de que esa determinación causará un gran impacto que será capaz de ampliar aún más la campaña, atrayendo nuevas organizaciones juveniles y de trabajadores, grupos de mujeres trabajadoras, sindicatos y asociaciones de barrio, y oprimidos de toda América Latina y del mundo entero. En definitiva, hoy más que nunca, ¡Somos Todos Carolina!

martes, 5 de junio de 2012

Fotos de la movilización contra el estado de emergencia en Espinar.

Hoy en la movilización contra el estado de emergencia enEspinar, por la libertad de su alcalde Oscar Mollohuanca, el pueblo y los trabajadores gritaban paro regional ya!
Afiche del PST, integrante del Colectivo el Muro. .
 
El Sindicato Regional de Construcción Civil presente en la manifestación en apoyo a Espinar.


Intervención en el Muro de la Plaza de Armas, Colectivo el Muro, del que formamos parte.

Representantes del Gobeirno Regional en la manifestación. El Presidente Regional Jorge Acurio, el gran ausente.

Intervención del Sindicato Regional deConstrucción Civil en la plaza Mayor del Cusco.

La Federación Departamental de Trabajadores del Cusco.

Sindicato de Docentes de la Universidad Nacional San Antoio Abad del Cusco.

FARTAC - Federación Agraria Revolucionaria Tupac Amaru


(SUTEP) Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación Peruana, presentes en apoyo a Espinar.

Federación Departamental de Campesinos del Cusco

Colectivo el Muro, integrado por organizaciones e individuos, desarrolla actividades en la Plaza Mayor del Cusco, desde años atrás, una de las primeras actividades fue contra la invación a Palestina, y por los crímenes perpetrados en Bagua.
Organizaciones del Distrito de San Sebastián


Viva el Perú

Ukuku, personaje mítico de la tradición popular del ande, un hibrido de oso y humano, presente en la lucha. 



Colectivo el Muro, banderola elaborada por el PST Conga No Va.

Colectivo el Muro, integrado por organizaciones e individuos, desarrolla actividades en la Plaza Mayor del Cusco, desde años atrás, una de las primeras actividades fue contra la invación a Palestina, y por los crímenes perpetrados en Bagua.

Intervención en la plaza Mayor.

Los transeúntes se informan y comparten opiniones.


Un ex integrante del partido Nacionalista donó su pequeña bandera, para su intervención.
Muñeco con los nombres del Premier Valdez y el presidente Ollanta Humala, estos fueron quemados frente a la Catedral del Cusco.

martes, 10 de abril de 2012

RED POR LA DEFENSA DEL AGUA Y LA VIDA DEL CUSCO

Nosotros organizaciones sociales, colectivos, movimientos, estudiantes y ciudadanos en general, nos expresamos y señalamos lo siguiente: Que en vista que nuestra región Cusco, al igual que todo el país, está siendo agredida con diversos proyectos que atentan contra nuestro medio ambiente, sobre todo contra nuestro recurso hídrico y vulneran los derechos básicos de las poblaciones especialmente las comunidades indígenas, estipulados en normas como el Convenio 169, que tiene rango constitucional desde 1995.
Proyectos como Proyecto Majes Siguas II en Espinar; empresas mineras como Ares, Anabi, Hud Bay, entre otras en Chumbivilcas; empresa minera Xstrata Tintaya en Espinar; y en general todas las concesiones y proyectos mineros en la región Cusco; Gaseoducto Camisea que afecta a comunidades Machiguengas, Proyecto de Gaseoducto Surandino; Proyecto de Mineroducto de la empresa Xstrata Tintaya que cruza Chumbivilcas y Espinar; Proyecto de Aeropuerto en Chincheros; Proyecto Hidroeléctrica Salca Puccara en Canchis; entre otros.
Dichas obras y proyectos han sido implantados de una manera impuesta a las poblaciones directa e indirectamente afectadas, argumentando que son parte del desarrollo y progreso del Cusco. Pero al parecer no se han pensado las consecuencias que en el mediano y largo plazo acarrearán a todos los cusqueños, en su territorio, su cultura y medio ambiente; ni mucho menos se ha sopesado que el efecto en varios de estos proyectos son irreversibles y no existe dinero que pueda reparar el daño causado a nuestro Cusco biodiverso, lleno de cultura y vida.
Por eso, nosotros nos preguntamos: ¿A quiénes realmente benefician, en el largo plazo?, ¿Sobre los derechos de quiénes estamos pasando al permitir su avance?, ¿Se han hecho estudios claros de que pasará con todas las comunidades afectadas?, ¿Se hacen Estudios de Impacto Ambiental serios que digan todas las consecuencias en nuestro medio ambiente?, ¿Acaso sabemos que muchas obras y proyectos consumirán y contaminarán cantidades excesivas de aguas ocasionado la pérdida de ríos, humedales, lagunas, manantes, etc.?, ¿Nos interesa como vivirán las generaciones futuras o cuál es el daño qué estamos haciendo a nuestra Pachamama?, ¿Podemos hablar de progreso y desarrollo, cuando nuestro bien más preciado -el agua- está en peligro?, ¿Acaso el Cusco será mejor destrozando y matando a nuestra naturaleza?, ¿Acaso el desarrollo debe depender de transnacionales que se meten a nuestra economía y cultura?
Y sobre todo no se puede sobreponer grandes obras o proyectos a la vida de cualquier persona, que tiene como derechos básicos tener un ambiente sano, agua, libertad, a expresar y mantener su cultura, a trabajar la tierra y a alimentarse sanamente, etc. No caigamos en los errores de dejar que proyectos como el aeropuerto de Chincheros tengan pase libre y se realicen sin el proceso de consulta previa a los comuneros afectados o sin hacer los estudios pertinentes, con la excusa del desarrollo. Porque estaremos generando un antecedente para que proyectos como Majes Siguas II o las concesiones mineras puedan pasar libremente y no se nos respete.
Cusco no debe aspirar a ser una región insegura, de concreto, individualista, donde la naturaleza muere día a día y sólo interesa el dinero. Cusco es mucho más que una zona arqueológica, es una región colectiva donde todos somos wayqeykuna o ñañaykuna, donde conviven armónicamente la historia, la cultura con la naturaleza. Donde uno vive y crece bien, en un “allin kawsay” y hace honor a como vivieron nuestros antepasados.
Si decimos que: “la consulta previa entorpece el desarrollo del Cusco” o “que debemos pensar en los intereses del Cusco”, estamos retornando la ideología racista que tanto criticamos del gobierno de Alan García, donde existían ciudadanos de segunda categoría, que justificó la muerte de nativos y policías en Bagua, y los más de 100 muertos por represión en su gobierno. Al parecer el gobierno de Ollanta sigue el mismo camino, pues en menos de un año ya lleva 6 muertos por la represión. Debemos respetar y convivir respetando la cultura y cosmovisión de nuestros pueblos, haciendo valer sus derechos y no tildarlos de ignorantes, manipulados o azuzados asumiendo que estos no piensan, ni llamar a los que luchan por defender a estos pueblos de radicales, terroristas u opositores al desarrollo.
Por lo tanto invitamos a todas las organizaciones sociales, colectivos, movimientos, ciudadanos en general a sumarse a este pronunciamiento y empezar a coordinar acciones conjuntas en defensa de nuestra agua y la vida del Cusco.

lunes, 13 de febrero de 2012

MARCHA POR EL AGUA EN PERÚ: “¡CONGA NO VA!”

Bajo esta consigna gritada a todo pulmón por miles de manifestantes, la Marcha Por el Agua iniciada hace diez días en la ciudad de Cajamarca por pobladores, campesinos y comuneros de dicha localidad, concluyó hoy en Lima acompañada por una gigantesca, combativa y colorida movilización, la que se desplazó por las principales arterias de la capital hasta llegar a la céntrica Plaza San Martín, donde cerró con un mitin popular.

La marcha se extendió a lo largo de veinte cuadras, y junto con los un mil marchantes que con sus característicos sombreros de paja llegaron a la capital luego de transitar más de mil kilómetros desde la norteña ciudad, contó con la participación entusiasta de numerosas organizaciones populares y de izquierda (entre ellas el PST) que marcharon exhibiendo un mar de pancartas y banderolas y agitando consignas de rechazo al proyecto minero Conga y en defensa del agua y del medio ambiente.

A su paso, la multitudinaria fue aclamada con aplausos de un numeroso público que se dio cita para adherir también a la protesta, pese a que los medios oficialistas daban por descontado su fracaso, y hasta lo desvirtuaban presentándola como producto de un reducido grupo de agitadores.

Esta reacción de la prensa oficialista no sorprende a nadie porque es la misma experiencia que el pueblo ya vivió durante la dictadura de Fujimori, y es el mismo método sucio y amarillo usado por los gobiernos que le siguieron para enfrentar las luchas populares y servir los intereses del gran capital.

Lo que sí sorprende a muchos es verse marchando por las mismas calles y gritando casi las mismas consignas como lo hicieron contra estos gobiernos antipopulares, ahora contra Ollanta Humala, a quien hasta hace pocos veían con gran entusiasmo y lo apoyaron con fervor para llevarlo a Palacio. Ollanta Humala ha defraudado más rápido que nadie la voluntad popular, desenmascarándose como un continuista más, y hoy paga esa traición enfrentando una primera masiva manifestación de protesta.

El Presidente había declarado en una reunión con inversionistas en España, buscando congraciarse con ellos, que los que se oponen al proyecto Conga eran “una minoría”. Una de las consignas más agitadas por la multitud en esta jornada hizo alusión a esta declaración: “¡Ollanta, esta es la minoría!”.

Los matutinos del día mostraban, paradójicamente, un ascenso en la aceptación del presidente Humala en la capital, de un 50 a un 58 por ciento. Nadie puede negar que el gobierno mantiene un importante apoyo. Pero ese apoyo ha mudado de contenido pues el presidente perdió un amplio apoyo en los sectores obreros y populares que lo eligieron, y ha ganado la aprobación de los sectores urbanos y de clase media que no votaron por él. Además, en esta pelea donde el gobierno ha tomado partido por las multinacionales mineras con el apoyo de todo el empresariado y de sus partidos, tiene la complicidad de un sector importante de la izquierda (el Partido Comunista y el PS), que desde sus cargos en el estado le han dado la espalda a la lucha.

Humala fue elegido con la promesa de la “inclusión social” y entre su paquete de promesas figuraba “primero el agua, después el oro”, formulada durante la campaña ante el pueblo de Cajamarca. En esta provincia opera desde hace 19 años Minera Yanacocha, de la norteamericana Newmont, que explota un rico yacimiento que la ha convertido en una de las más rentables y poderosas auríferas del mundo. La otra cara de la medalla es que su operación ha producido la destrucción de lagunas naturales, contaminación de aguas y desabastecimiento de agua para la población que vive de la agricultura, incrementando la pobreza. La misma minera pretende ejecutar ahora el proyecto Conga sobre otra cabecera de cuenca y afectando a otras tres lagunas. Sus consecuencias contra el medio ambiente serán tan irreversibles que un informe elaborado por el mismo Ministerio del Ambiente, puso en cuestión su viabilidad.

Sin embargo, al gobierno y a los empresarios esto les interesa poco, para ellos se trata de viabilizar el proyecto para detrás de él seguir animando nuevas inversiones, con impactos iguales o peores, en el marco de un modelo que alienta inversiones rentables en actividades extractivas con efectos irreparables sobre el medio ambiente y bajo condiciones laborales absolutamente deplorables.

Este modelo fue impuesto por Fujimori y ha sido reforzado por los gobernantes que le sucedieron. El “nacionalista” Ollanta Humala con el apoyo alegre del PCP y el PS, ganó las elecciones ofreciendo cambiar radicalmente esta realidad, pero resulta que la historia sigue siendo la misma. Ollanta literalmente a botado a algunas personalidades de “izquierda” de su gobierno y a otros “críticos” los trata con la punta del pié, pues su opción ha sido olvidarse de la “gran transformación” para seguir con la “gran continuidad” favoreciendo al gran capital que ahora lleva la bandera de Conga.

Frente al levantamiento popular ocurrido en Cajamarca contra la puesta en marcha del proyecto, a Humala no le tembló la mano en decretar el “estado de emergencia”, militarizar la ciudad, ordenar la detención de los dirigentes de la protesta e incluso en violentar la institucionalidad que dice defender bloqueando las cuentas del gobierno regional acusándolo de instigar el conflicto. La lucha obligó a detener el proyecto. Hoy el gobierno prepara el terreno para, con la prensa amarilla, el empresariado, sus partidos, ciertos “peritos ambientalistas” y la parálisis cómplice de un sector de la izquierda, más su fuerza represiva, autorizar a Newmont que sus gigantes excavadoras y volquetes se pongan en movimiento para iniciar la destrucción ambiental en busca del preciado metal.

La larga y sacrificada jornada de los comuneros de Cajamarca y la gigantesca marcha de hoy, muestran que la decisión no será fácil. El pueblo de Cajamarca ve ahora que tiene apoyo popular. En otras 200 localidades se libra la misma lucha.

Al “Conga Va” de Ollanta y los empresarios, el pueblo ha dicho con firmeza “Conga no Va”. Pero la lucha definitiva aún está por venir. En ella se castigará severamente la estafa que representa el gobierno “nacionalista” y la traición de los partidos oportunistas que lo respaldan. También se definirá la perspectiva de la lucha obrera y popular que ha colocado en su agenda la necesidad vital de construir un instrumento político de clase para asegurar la victoria.

Federico Romero. PST Perú