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jueves, 31 de diciembre de 2015

Carta de la Juventud Socialista - PST por fin de año.



Cusco diciembre 2015, enero 2016

Estimado/a compañero/a:

Con motivo de fin de año queremos hacerle llegar nuestro saludo.
Un breve y somero repaso a lo acontecido en este año nos lleva a mencionar que sólo una perspectiva social y nacida desde el seno de los trabajadores y trabajadoras podrá cambiar la negra perspectiva en cuanto a inseguridad, corrupción, saqueo de recursos, abusos, injusticia e inequidad.
Ahora que vivimos un cambio de año en medio de la propaganda electoral, mucho es lo que se ofrecerá desde diferentes tiendas políticas como varita mágica para nuestros grandes problemas como país, pero poco es lo que se hará efectivamente. Poca o ninguna ilusión cabe esperar del actual sistema representativo, plagado de ineficiencia, corrupción, arribismo y lobbies empresariales.
Como socialistas y revolucionarios, queremos expresarle nuestro sincero y franco apoyo en el camino de la defensa de los derechos, de la resistencia al abuso de autoridad, la demanda por justicia, por una sociedad mejor. Nuestra solidaridad es con los trabajadores y con los pobres, para quienes la justicia y los derechos, aunque hoy esquivos, un día han de llegar de la mano de la organización y del autogobierno
Esperamos encontrarnos juntos nuevamente este 2016 en la defensa de nuestros derechos y levantando bien en alto la bandera de la solidaridad y el compañerismo ante la injusticia, el abuso y la explotación.

Fraternalmente

PST – Juventud  Socialista - Cusco

jueves, 10 de diciembre de 2015

LOS PROGRAMAS SOCIALES NO SOLUCIONAN EL PROBLEMA DE LA POBREZA EN EL PERÚ


El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social del Perú, MIDIS, está implementando una serie de programas sociales, con cargo a su presupuesto institucional que alcanza a 4422 millones de soles para el año 2015, orientados a la atención de algunas necesidades básicas de las personas en diferentes etapas de su vida, tales como: Desnutrición crónica infantil, anemia, déficit en el rendimiento escolar, falta de acceso a servicios de salud y de educación, la pobreza, carencia de oportunidades para el crecimiento económico y el desarrollo social, entre otros.
La característica común de estos programas, es centrar sus objetivos en poblaciones y hogares en situación de pobreza y extrema pobreza, prioritariamente de las zonas rurales, (solo una fracción de los pobres del Perú) quienes aceptan pasivamente la implementación de dichos programas debido a que estos grupos humanos carecen de los elementos necesarios para emitir un juicio sobre la validez o no de estos programas en la solución de sus problemas ya mencionados.
Del presupuesto mencionado para el año 2015, S/. 336 millones serán para el Programa Nacional Cuna Más, S/. 1113  millones para Juntos, S/. 1427 millones para Qali Warma, S/. 198 millones para FONCODES, S/. 760 millones para Pensión 65 y para Desarrollo Infantil temprano S/. 330 millones.
Estos Programas implementados en el Perú desde el 2012, año en que fue creado el MIDIS, hasta la fecha debieron tener un impacto reflejado de alguna manera en el crecimiento económico de los hogares y del país o por lo menos en un equilibrio económico. Sin embargo, esto no es así; a pesar de que con estadísticas oficiales el gobierno se empeñe en mostrar buenos resultados que, por ejemplo indicarían como la desnutrición Crónica infantil en la zona rural habría bajado de 40.3 a 28.8. Pero ¿Representa éste dato la realidad? No, pues por ser promedios, ocultan que en muchos departamentos, provincias y distritos las cifras llegan hasta el 80 %, son los casos del Dpto. de Huancavelica o el distrito de Omacha en Cusco, por citar algunos casos. Similar comentario correspondería al problema de la anemia y a los demás problemas sociales en el Perú; problemas casi de imposible solución en el capitalismo mientras esté presente la imposibilidad de las familias peruanas a ser partícipes de una distribución equitativa de la riqueza del país (por ejemplo a través de una retribución salarial al trabajo desde la creación de mayores fuentes de trabajo).
La economía del país no crece tal como ha sido proyectado para el presente año (3.9%) por Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva del Perú, y sus proyecciones alcanzan sólo la cifra de 2.8 %, a ello se agrega que, según el MEF, el déficit fiscal 2015 sería de S/. 1,017 millones, lo que implica entre otras deficiencias del gobierno el mal aprovechamiento de los ingentes recursos que tiene el estado; pudiéndose deducir de esto, que los Programas Sociales implementados por el MIDIS constituyen un gasto y no una inversión para solucionar los problemas sociales, y mucho menos el camino para la erradicación de la desnutrición crónica infantil, anemia, déficit en el rendimiento escolar, falta de acceso a servicios de salud, la pobreza, carencia de oportunidades para el crecimiento económico y el desarrollo social, y mejorar la educación, entre otros.
Por tanto, estos Programas sociales, son ineficientes porque los resultados no son siquiera los esperados por el MIDIS. Es decir, no se puede aplacar el hambre de los niños solo por algunos momentos; o con asignar 100 nuevos soles mensuales a una familia no se resuelve el problema de su pobreza ni la pobreza del país, que “sería” el objetivo principal del MIDIS. Entonces, los programas sociales además de no enfrentar la causa de los problemas sociales, ni las consecuencias, mantienen un clientelismo que soporta al gobierno y su política paliativa y recrean la situación política económica y social en capitalismo que claramente es beneficiosa para los grandes negocios.


Zoraida Romero.

EL CALENTAMIENTO CONTINUARA, MIENTRAS REINE EL CAPITALISMO


El pasado 30 de Noviembre se ha dado inicio en la ciudad de París a la Conferencia de las Partes por el Cambio Climático COP21; en ella se reúnen representantes de más de 190 países, quienes tienen por tarea fijar compromisos de reducción en un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero hacia el 2020, e implementar estrategias de adaptación al Cambio Climático. La meta, no elevar la temperatura del planeta 2°C.
EL Cambio Climático, es el resultado de la acumulación de gases, llamados “de efecto invernadero” en la atmosfera, nombre que se les da por el fenómeno que ocasionan (retención de calor proveniente de la radiación solar y posterior incremento de la temperatura del planeta)  lo que se conoce como “Calentamiento Global”.
Nadie va a negar que en algunos sectores esté habiendo una toma de conciencia al respecto, esto es consecuencia de los estudios e investigaciones que re-develan que  el Cambio Climático es real y que las consecuencias son a escala global y está en aceleración constante. Además, de los resultados logrados desde la última cumbre en Kioto el año 1997, en la que países desarrollados entre los que no figuran los que más contaminan (EU, China, etc.) firmaron un compromiso para reducir sus emisiones al 5% y superaron su propia meta reduciéndolas un 20,6%. Pero, tomemos en cuenta que estos países tan solo representaban al 11% de emisiones mundiales.
Un informe del New York Times dice, que reducir las emisiones en 20% solo postergaría el calentamiento del planeta 10 años. Esto significa que, hay tal cantidad de CO2 en la atmosfera que sin importar las acciones que se tomen, la temperatura del planeta seguirá en ascenso, estiman otros estudios que para fin de siglo la temperatura de la tierra habrá subido 5°C o hasta 7°C, que de lejos supera los 2°C de los que se ha hablado hasta ahora.
Otros estudios afirman que la única manera de frenar este proceso es parar en seco la producción industrial que se basa en petróleo, gas y carbón, lo que lógicamente y de acuerdo al funcionamiento y necesidades del sistema económico capitalista no es posible. Pero podríamos ir reemplazando el uso de combustibles fósiles (que son el 80% de las fuentes energéticas usadas a nivel mundial) por energías renovables, pero “los costos serian elevados”, lo que no es conveniente para el enriquecimiento de los grandes empresarios. Y además empezar con la plantación de más árboles implementando políticas serias de reforestación. En contradicción a estas alternativas y también a todo lo que se pregona de la COP21, la demanda energética mundial sigue en aumento (empezando con China que su demanda de carbón que sigue creciendo), el ingreso de vehículos nuevos y de segunda mano a nuestra región, y seguramente a nivel nacional e internacional; y la continuidad de la tala ilegal de bosques, como en Puerto Maldonado, como por ejemplos entre otros.
Lamentablemente vivimos en un mundo en el que el enriquecimiento de unos cuantos y a costa de cualquier crimen importa más que la vida de humanos, animales, plantas y nuestro propio medio ambiente. Lo más triste es que es legal. Lo que nos toca ahora y este es el fin de este artículo, es cuestionar todo lo que dicen. ¿Es realmente lo que nos queda? ¿No hay mayores alternativas? O ¿las políticas mundiales van en dirección a hacernos creer que no hay otras acciones a tomar?
Recordemos también que todos los días suceden otros tantos desastres ambientales, no relacionados directamente con el Cambio climático, pero que tienen consecuencias terribles en nuestras vidas; como el rompimiento de una presa de desechos tóxicos en la localidad de Minas Gerais en Brasil el pasado 5 de noviembre, que ha contaminado con lodo toxico proveniente de actividad minera, que ya ha arrasado con todo lo vivo a su paso y lo seguirá haciendo, ya ha llegado al Océano Atlántico y nadie sabe hasta dónde llegara. Debe ser que para los ricos “así son los negocios” y para quienes trabajan para ellos "solo son los resultados del desarrollo”.
Realmente la COP21, ¿Nos salvara de la catástrofe que se avecina? O, simplemente es otra careta que el capitalismo se pone para callar a los ambientalistas y hacer creer al resto del mundo que están haciendo algo por mejorar las cosas? De que han servido tantas cumbres y tratados firmados en nombre de la conservación y cuidado del medio ambiente si; los polos se siguen derritiendo, los glaciares continúan retrocediendo, se siguen fabricando cada día más autos, si los océanos y ríos se siguen contaminando, si especies animales se extinguen cada día, si en el capitalismo, donde no existen más alternativas todo funciona en base al negocio, a la ganancia, al enriquecimiento y para satisfacer las necesidades de los que más tienen y no de acuerdo a las necesidades de la mayoría que poblamos este planeta, esa mayoría que somos los trabajadores, quienes debemos administrar y socializar los recursos del planeta en nuestro beneficio, en beneficio de nuestras vidas y en el beneficio de las vidas de las siguientes generaciones.

Escribe: Ibón Velazco Romero

viernes, 20 de noviembre de 2015

TEORÍA: Después de la crisis 2007-08: CONTRADICCIONES DEL CAPITAL Algunas consideraciones






Las crisis son esenciales para la reproducción del capitalismo y dentro de estas intentar superar sus desequilibrios, confrontarlos, remodelarlos y reorgani­zarlos para crear una nueva versión de su núcleo dinámico. El tema es si lo está logrando o no.
En medio de una crisis es difícil prever dónde puede estar la salida, pues las crisis no son acontecimientos sencillos y la última gran crisis capitalista dispone de una acumulación sin precedentes y una clara ventaja sobre el mundo laboral en prácticamente todo el mundo.
Un poquito de historia. Las crecientes desigualdades en términos de riqueza monetaria y de renta de la década de 1920 y la burbuja de los activos del mercado inmobiliario, que explotó en 1928 en Estados Unidos, presagiaban el colapso de 1929. De hecho, la forma de salir de una crisis contiene en sí misma las raíces de la siguiente crisis. La crisis capitalista arrastrada durante tanto tiempo que comenzó con el desplome de la bolsa de 1929, no se resolvió definitivamente hasta la década de 1950, después de que el mundo pasara por la Gran Depresión de la década de 1930 y la consiguiente carnicería y destrucción mutua de los principales países capitalistas en la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente, la crisis subsecuente que advirtió la turbulencia en los mercados de divisas internacionales a fines de la década de 1960 y los acontecimientos de 1968 (Mayo francés, los conflictos en Chicago, Ciudad de México y Bangkok) no se solucionó hasta mediados de la década de 1980, después de haber pasado, a principios de la de 1970, por el colapso del sistema monetario internacional establecido en 1944 en Bretton Woods, por una década turbulenta de luchas laborales (la de 1970) y por el ascenso y la consolidación de las políticas del neoliberalismo bajo la égida de Reagan (EEUU), Thatcher (Inglaterra), Helmut Khol (Alemania), Pinochet (Chile) y Deng Siao Ping en China.
Entonces podemos decir que las crisis sacuden hasta la médula nuestras concepciones mentales y nuestra posición en el mundo. Y todos nosotros, participantes activos o pasivos del mundo nuevo que emerge luego de una crisis, tenemos que adaptarnos al nuevo estado de cosas mediante la coerción o el consentimiento, aunque añadamos nuestro granito de arena al estado calamitoso del mundo a causa de lo que hacemos y de cómo pensamos y nos comportamos.
De hecho, tenemos que saber y no olvidar que la forma de salir de una crisis contiene en sí misma las raíces de la siguiente crisis. Por ejemplo, la financiarización global que se asentó en el hiperendeudamiento y prácticamente sin regulaciones que se inició en la década de 1980 como una manera se confrontar los conflictos con la clase obrera y el movimiento de masas, tuvo como resultado (al facilitar la movilidad y la dispersión geográficas del capital, con entrada y salida prácticamente sin restricciones del capital), la caída del banco de inversiones Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008, que fue la chispa que desencadenó los colapsos financieros en cascada de grandes bancos y financieras que dio inicio a la actual crisis mundial.
Si el pasado sirve de algo, sería necio esperar ahora indicaciones claras sobre qué aspecto tendría un capitalismo revitalizado (si es que tal cosa fuera posible), pero ya deberíamos contar con diagnósticos concurrentes sobre lo que está mal y con una proliferación de propuestas para enmendar las cosas. Lo que sorprende, hoy en día, es la penuria de teorías o estrategias políticas que expliquen y confronten al capital en todo el mundo. La némesis del sistema capitalista se encuentra debilitada al extremo por el momento.
Debido a ello, sea cual sea la estrategia política que se siga, el resultado sigue favoreciendo al club de los multimillonarios que constituye ahora una plutocracia cada vez más poderosa tanto a escala nacional como planetaria (Ejemplo: caso de Rupert Murdoch).
Los cien multimillo­narios más ricos del mundo (de China, Rusia, India, México e Indonesia, tanto como de los centros tradicionales de riqueza de América del Norte y Europa) añadieron 240 millardos de dólares a sus arcas solo en 2012 (suficiente, calcula la Oxfam, para terminar con la pobreza mundial de un día para otro).
En comparación, en el mejor de los casos, el bienestar de las masas y sociedades enteras se estanca, o más probablemente se degrada de manera acelerada o incluso catastrófica (como en Grecia y España y otras naciones).
Desde su fundación (1694 en el caso británico), el papel de los bancos centrales ha sido proteger y rescatar a los banqueros y no el ocuparse del bienestar de la gente. El hecho de que Estados Unidos haya podido salir estadísticamente de la crisis en el verano de 2009 y de que las bolsas, casi en todas partes, hayan recuperado sus pérdidas, ha sido consecuencia directa de las políticas de la Reserva Federal. ¿Augura esto un capitalismo global dirigido por la dictadura de los bancos centrales del mundo cuya misión principal es proteger el poder de los bancos y los plutócratas? Es una tendencia o una posibilidad, aunque no una certeza porque el ajedrez mundial no ha entrado en jaque mate.
Las fuerzas de la izquierda tradicional (partidos políticos y sindicatos) se han demostrado claramente incapaces de organizar una oposición sólida contra el poder del capital, a pesar del heroísmo de muchas de sus luchas. Han sido derrotadas tras treinta años de ataques ideológicos y políticos por parte del sistema, es decir, la derecha, la reacción y sus agentes, mientras el socialismo continúa su descrédito sobretodo por la furibunda guerra propagandística de la superioridad del capitalismo y el ‘fin de la Historia’. El colapso estigmatizado del comunismo realmente existente y la «muerte del marxismo» después de 1989 pusieron las cosas peor todavía. Lo que queda de la izquierda radical o mejor aun, revolucionaria, actúa ahora mayoritariamente fuera de los canales de la oposición organizada o institucional, esperando que las accio­nes a pequeña escala y el activismo local puedan a la larga converger en algún tipo de gran alternativa satisfactoria.
Irónicamente, hoy en día, aparece un sector de esta izquierda, que acoge una ética antiestatista libertaria e incluso neoliberal, alimentada intelectualmente por pensadores como Michel Foucault y todos los que han vuelto a juntar los fragmentos posmodernos bajo el estandarte de un posestructuralismo, en gran medida incomprensible, que favorece las políticas identitarias y se abstiene de los análisis de clase. Esto es consecuencia de la influencia negativa de esa guerra ideológica capitalista desatada desde fines de la década de los años 80.
Los puntos de vista y acciones autónomos, anarquistas y localistas abundan por doquier, pero dado que este sector de la izquierda quiere cambiar el mundo sin tomar el poder, la clase capitalista plutócrata, cada vez más consolidada, se mantiene incólume sin que se desafíe su capacidad de dominar el mundo ilimita­damente. La clase gobernante luego de la crisis global (2007-08) se apoya en un Estado de seguridad y vigilancia que no duda en la utilización de la policía e incluso el ejército para aplastar cualquier tipo de disidencia en nombre de una supuesta lucha antiterrorista. Nueva muletilla globalizada del sistema para debilitar las resistencias.
Para casi todo el mundo es evidente que el motor económico del capitalismo está pasando por dificultades graves. Avanza a bandazos entre chisporroteos que amenazan con una parada en seco o explosiones episódicas sin previo aviso aquí y allá. Las señales de peligro aparecen a cada paso junto con los pronósticos ficticios de una vida plena para todos en algún punto del camino. Nadie parece comprender de manera coherente el cómo, no digamos ya el porqué, de que el capitalismo esté en un momento tan malo. Sin embargo, esto siempre ha sido así, es recurrente. Las crisis mundia­les han sido siempre, como Marx dijo una vez: «la concentración real y el ajuste forzoso de todas las contradicciones de la economía burguesa»:
“En las crisis del mercado mundial se revelan aparatosamente las con­tradicciones y antagonismos de la producción burguesa. En lugar de investigar cuáles son los elementos contradictorios que entrechocan, los apologetas se contentan con negar la catástrofe misma y se obstinan en afirmar, frente a su periodicidad regular, que si la producción tuviese lugar según prevén los manuales, nunca se darían crisis. La apologética se resume pues en el falseamiento de las relaciones económicas más simples y especialmente en sostener la unidad frente a la contradicción”. Karl Marx, Teoría de la Plusvalía, tomo 2, p. 500.

Las contradicciones no son siempre rotundamente malas y eviden­temente no se trata de sugerir connotaciones automáticamente negativas. Pues las crisis pueden constituir y de hecho son una fuente fecunda de cambio social y personal de la que las personas y sociedad pueden salir mucho mejor que antes de la crisis. No es verdad que siempre sucumbimos en las crisis y nos perdemos en ellas. De hecho, podemos utilizarlas creativamente. Una contradicción puede ser con frecuencia la «madre de una invención», la llave de una vida y mejor futuro.
Sin embargo, dentro del sistema actual y con sus poderes intactos, las contradicciones tienen la desagradable costumbre de no ser resueltas sino simplemente desplazadas. Observemos bien este principio, porque aparece una y otra vez.
Las contradicciones del capital han generado a menudo innovaciones, muchas de las cuales han mejorado la calidad de la vida cotidiana. Cuando las contradicciones dan lugar a una crisis del capital, una crisis profunda seria, como la actual, pueden propiciar o generar momentos de «destrucción creativa». Rara vez sucede que lo que se crea y lo que se destruye esté predeterminado y menos aún que todo lo que se crea sea malo y todo lo que era bueno resulte destruido, y rara vez se resuelven totalmente las contradicciones. Las crisis son momentos de transforma­ción en los que el capital intente reinventarse a sí mismo o transformarse en algo diferente, revolucionario, convertirse en una luz o faro para la humanidad. Pero las crisis son también momentos de peligro cuando la reproducción del capital se ve amenazada por las contradicciones subyacentes y cuando el capital utiliza los peores factores para luchar por su sobrevivencia.
Marx nos advirtió que la tarea consiste en transformar el mundo más que en entenderlo o interpretarlo; pero enjuiciando la totalidad de sus escritos hay que reconocer que dedicó infinitas horas en la biblioteca del Museo Británico a la tarea de entender el mundo. Y  creemos que fue así, por una razón muy simple, la que se suele expresar bajo el término «fetichismo». Con ese término Marx se refería a las diversas máscaras, disfraces y distor­siones de lo que sucede realmente en el mundo que nos rodea. «Si todo fuera tal como parece superficialmente –escribía– no habría ninguna nece­sidad de ciencia». Para poder actuar coherentemente en el mundo tenemos que indagar bajo las apariencias superficiales, ya que estas suelen inducir a una actuación con resultados desastrosos.
Los profesionales de la medicina reconocen igualmente que existe una gran diferencia entre los síntomas y las causas subyacentes, habiendo transformado, con gran esfuerzo, su comprensión de las diferencias entre apariencias y realidades en el arte especializado del diagnóstico médico.
Así, Marx quería generar el mismo tipo de com­prensión profunda en lo que se refiere a la circulación y acumulación del capital, por debajo de las apariencias superficiales que disfrazan la realidad subyacente. El acuerdo o desacuerdo con sus diagnósticos específicos no es lo que nos importa ahora (aunque sería estúpido no tener en cuenta sus descubrimientos), sino reconocer la posibilidad general de que a menudo atendamos a los síntomas más que a las causas subyacentes y de tener que desenmascarar lo que sucede verdaderamente bajo múltiples capas de apa­riencias superficiales a menudo engañosas.
La contradicción entre realidad y apariencia es con mucho la más general y difundida que tendremos que afrontar al tra­tar de desvelar las contradicciones más específicas del capital. A cada paso nos esperan mistificaciones y máscaras.
El racismo y las discriminaciones de género se mantienen desde hace mucho tiempo y es evidente que la historia del capitalismo está intensamente plagada de racismo y es generalizada. Cualquiera podría entonces preguntarnos por qué no se incluyen las contradicciones de raza o de género (junto a muchas otras, como el nacionalismo, la etnicidad y la religión) como fundamentales en este estudio de las contradicciones del capital. La respuesta más breve e inmediata es que, aunque sean omnipresentes en el capitalismo, no corresponden específicamente a la forma de circulación y acumulación que constituye el motor económico del mismo.
Eso no significa en absoluto que no tengan ningún efecto sobre la acumu­lación de capital o que esta no les afecte (quizá sería mejor decir «infecte») igualmente o las explote activamente. El capitalismo ha impulsado claramente en varias épocas y lugares el racismo, por ejemplo, hasta el extremo de los horrores de los genocidios y los holocaustos vividos por la humanidad. El capitalismo contemporá­neo simplemente aprovecha las discriminaciones y la violencia de género, así como la frecuente deshumanización de la gente de color. Las intersecciones e interacciones entre racismo y acumulación de capital son muy evidentes y están poderosamente presentes, pero un examen de esas cuestiones no nos dirá particularmente nada sobre cómo funciona el motor económico del capital, por más que identifique una de las fuentes de donde extrae su energía.
Entonces podemos afirmar que no todo lo que sucede en el capitalismo es obra de las contradicciones del capital, pero sí podemos discernir las con­tradicciones internas del mismo que han generado la reciente crisis mundial del sistema económico actual.
Utilicemos una metáfora para explicarnos. Un gran buque que surca el océano es un lugar particular y complicado donde tienen lugar distintas actividades, relaciones e interacciones sociales. Distintas cla­ses, géneros, etnias y razas interactúan en formas a veces amistosas y otras violentamente conflictivas mientras transcurre el crucero. Los empleados, desde el capitán hasta el último grumete, están jerárquicamente organi­zados y algunos grupos (por ejemplo, los camareros que atienden a las cabinas) pueden estar enfrentados con sus supervisores y molestos con la gente a la que supuestamente deben servir. Podemos aspirar a describir en detalle lo que sucede en la cubierta y en las cabinas de ese navío y por qué. Pueden estallar contiendas entre los pasajeros de distintos puentes, aislándose los más ricos en los superiores para jugar una partida infinita de póquer y redistribuir la riqueza entre ellos, sin prestar ninguna atención a lo que sucede más abajo. Sin embargo, en la sala de máquinas de ese barco se alojan sus calderas y compresores, un potente motor que funciona día y noche proporcio­nándole energía que le permite desplazarse por las aguas marinas. Todo lo que sucede en esa nave depende de que ese motor siga funcionando. Si se estro­pea o estalla, el barco dejará de navegar.
Las interpretaciones erróneas conducen casi siempre a políticas erróneas cuyo resultado será profundizar más que aliviar las crisis de acumulación y la miseria social que se deriva de ellas. Se trata, de un serio problema en la totalidad del mundo capitalista actual: políticas erróneas basadas en una teorización errónea agravan las dificultades económicas y exacerban los trastornos sociales y la miseria resultante. Es lo que constatamos con las aparentemente nuevas políticas de sectores de izquierda que no son sino tibios y pobres intentos de combatir el capital y su democracia.
Necesitamos entonces una mejor comprensión de las con­tradicciones del capital, más que del capitalismo. Saber cómo funciona el motor económico del capitalismo, por qué funciona como lo hace, y por qué podría tambalearse, detenerse y eventualmente estar a punto del colapso.
Existen contradicciones que son fundamentales porque el capital sim­plemente no podría existir ni funcionar sin ellas. Todas ellas están entrelazadas de tal modo que hacen imposible modificar sustancialmente cualquiera de ellas, y menos aún abolirla, sin modificar seriamente o abolir las otras. Cuestionar el papel dominante del valor de cambio en el suminis­tro de un valor de uso como la vivienda, por ejemplo, supondría cambiar la forma y el papel del dinero y modificar, si no abolir, el régimen de derechos de propiedad privada que tan bien conocemos.
Cuando los contagios se multiplican y amplían (como sucedió claramente en 2007-2009), entonces se produce una crisis general, algo muy peligroso para el capital y que crea oportunidades para una lucha anticapitalista a escala de todo el sistema. Por eso es tan importante un análisis de las contradicciones capaces de generar tales crisis generales.


jueves, 29 de octubre de 2015

SE DEROGÓ EL DL 1198 ¿QUÉ SIGUE?



Los días 21 y 22 de Octubre se desarrolló en la región del Cusco un paro por la derogatoria del Decreto legislativo 1198 que modificaba el artículo 6 de la ley 28296 ley general del patrimonio cultural de la nación facultando al gobierno la entrega de la administración del patrimonio cultural a privados.
Con estos dos días de paro la población demostró su disposición para la lucha, con piquetes en distintas partes de la región y la ciudad, sin el famoso corredor turístico, con los trenes a Machupicchu que no corrieron, el sector del transporte plegado disciplinadamente a la medida, el comercio y/o negocios cerrados, y con los distintos gremios, organizaciones sociales, asociaciones pro vivienda, centros de trabajo etc., movilizándose por toda la ciudad y garantizando la medida con un mar de gente. Logrando así derrotar los intentos privatistas del estado y obteniendo la derogatoria del decreto en mención.
Este triunfo del pueblo cusqueño fortalece la confianza en las luchas, y demuestra la real oposición en las calles no en el Congreso, que la lucha es el mecanismo por excelencia que tenemos los trabajadores y el pueblo para defendernos y enfrentar los ataques de los patrones y el estado burgués. El exitoso paro cuestiona también el discurso que la dirigencia de la FDTC suele repetir: “no hay condiciones para medidas de esa magnitud, etc.”.
La actitud de tuvieron los cusqueños el 21 y 22 de octubre demuestra que hay disposición de lucha y que se puede luchar contra el recorte presupuestal, la corrupción, la privatización, etc., pero que hace falta voluntad política de la dirigencia para movilizarnos.
El escenario que no se quiere ver.
Estuvo entre los cálculos de la dirección de la FDTC, que este paro no tuviese continuidad o que no se saliese fuera de su control como medida de lucha, así como que no se conectara con otros problemas que nos afectan. Fijémonos pues en que no ha dicho mucho hasta hoy, sobre que tendríamos que hacer la población trabajadora frente a la corrupción a nivel regional, ni que decir sobre corrupción del gobierno central; ni siquiera ha imaginado medidas de lucha contra ella. ¿Tiene esta actitud relación con el apoyo que la dirección del PC que controla la FDTC brindó inicialmente al gobierno de Humala, incluso convocando desde la CGTP a movilizaciones en defensa del gobierno de Ollanta? ¿Y qué hay de la defensa de los derechos laborales que han sido atacados por los paquetes antilaborales que está imponiendo el gobierno? Tampoco se le nota a la dirección de la FDTC la voluntad de organizar la lucha por la defensa de esos derechos. De lo contrario, ¿Por qué no convoca y organiza luchas para enfrentar esos ataques gubernamentales hasta derrotarlos?, Y sobre la situación salarial de los trabajadores, ¿cree que son suficientes los salarios que ganamos? ¿Y qué dice sobre el costo de vida? ¿Acaso sólo los restos arqueológicos deben ser defendidos? De modo que, por su actitud y falta de voluntad política, no se vislumbra ningún plan para enfrentar la política y económica que el gobierno impone en favor del gran negocio y el empresariado, ahora que por ejemplo se aprueban más medidas que mellan los intereses de la clase trabajadora y del país como el acuerdo transpacífico (TPP), etc.
Denunciamos el papel conciliador y oportunista del Partido Comunista que controla burocráticamente la FDTC y llamamos a las bases de nuestra federación  a exigir la convocatoria para una asamblea que congregue a los sectores que participaron del ultimo paro y definir un plan de lucha que verdaderamente nos permita encarar la situación de orfandad en la que nos encontramos los trabajadores y trabajadoras de la región.
¡QUE VIVAN LAS LUCHAS!

¡PLAN DE LUCHA REGIONAL YA!

sábado, 23 de marzo de 2013

Crítica de una literatura popular: “El machismo en cincuenta sombras”




Catharina Lincoln, de São Paulo (SP)

Una trilogía considerada el "porno da las mujeres casadas" ha tenido éxito de ventas y conquistó millones de lectoras y lectores. Esta historia de una supuesta "relación picante" ha tenido un alto record de ventas, en Brasil ha sido el libro más vendido en 2012, número uno en ventas por varias semanas en lo que va del 2013 y alrededor de 40 millones de copias vendidas por todo el mundo.
¿Qué hay detrás de este éxito?
El libro cuenta la historia a partir del punto de vista de la estudiante universitaria Anastasia Steele, una joven de 21 años que, luego de entrevistar al joven empresario Christian Grey para el periódico de su facultad, se ve involucrada en una relación con él.
Lo “extra” de la relación viene cuando esta jovencita, que es virgen hasta entonces, descubre que en el paquete de las maravillosas atribuciones del joven empresario (lindo, educado y millonario), viene también su opción por el mundo del “bondage, sadismo y masoquismo”. Sumergida en la vida del lindo y maravilloso Grey, acaba firmando un contrato en el cual acuerda ser su sumisa sexual. A pesar de ello, está en constante conflicto con los "juegos" que impregnan ese mundo de “bondage, sadismo y masoquismo”.
Podría hasta pasar más como un libro del tipo agua con azúcar con un toque de picante, muy común en la literatura hecha para “público femenino”. Pero el hecho es que el best-seller norteamericano retrata una historia acerca de los patrones de la opresión de las mujeres. ¿Por qué?

Yo domino su corazón y ud. es mi vida ¿?
“El machismo en cincuenta sombras”, una trilogía, trata sobre una historia de amor, dice la autora. Y en toda la historia nos intenta pasar la aparente idea de que, a pesar de su juventud la joven trataba de ser el dominante en la relación, al final de cuentas es quien de hecho domina. O sea el gran triunfo del personaje principal de esta trilogía es que consigue desarrollar y concretar un romance con el joven Grey, cuestión que él negaba y nunca tuvo hasta entonces.
La trilogía sigue literalmente la siguiente secuencia: Libro 1, enamoro, libro 2 matrimonio, libro 3, hijos. De esta manera queda claro que lo que hizo de la historia un best-seller mundial pasa, antes que nada, por la vieja y conocida fórmula de los romances populares en el cual la mujer da un giro, logra tener su hombre amado y cumple la misión moral pre-establecida para las mujeres en las historias de romances, en la propaganda, en el cine y hasta en las definiciones de las obras públicas.
El pasado agosto del 2012, el presidente sudafricano Jacob Zuma abrió una polémica al afirmar que “es un problema para la sociedad” que haya mujeres solteras, defendiendo el hecho que las mujeres deben tener hijos porque “eso les trae una capacidad adicional”. En la China se creó una especie de bullying para las mujeres solteras. Si una mujer china continúa soltera después de los 28 años, ella inevitablemente pasará a ser llamada “shengnu” (“mujer sobrante” en mandarín), un término creado y divulgado por la prensa oficial. Cuando se navega por el internet por los páginas web de las iglesias la cosa es aún más grave –decenas de cursos se ofrecen con el fin de “preparar a las solteras rumbo al altar”.
Presionadas todos los días para cumplir esa “misión de vida”, no es de extrañar que el libro –que toma la historia llevándola a una idealización extrema- haya encontrado eco en miles y miles de lectoras.
El machismo también aparece cuando analizamos más allá de la historia en los mismos personajes. Virgen, inocente y joven, anastasia, el personaje principal, remonta al modelo femenino impuesto a las mujeres todos los días. Comienza por la infantilización de la mujer que tiene que ser tanta pero linda, indecisa e insegura al mismo tiempo, que hasta habla algunas palabrotas, pero se detiene allí. Ana es la Cenicienta del siglo XXI, que habla como una joven común y gris delante del joven millonario, y dios griego Grey. Junto a esto viene la dicotomía permanente en la que se construye el personaje: es simple, pura,  come poco, pero al mismo tiempo tiene que ser audaz, sexy, abierta a diversas experiencias sexuales. Busca su independencia en el trabajo, pero es sumisa a la voluntad de su hombre, ofrece la mayoría de las veces resistencia pero al final siempre cede, como si ese fuera el papel inherente a las mujeres, resistir al inicio pero ceder al final de cuentas. Este es, juntando todos los elementos, la trama de la historia, por ello es que resulta imposible no extraer la siguiente conclusión: al contrario de lo que la autora del libro intenta construir con su personaje, que es Ana quien comanda la relación, en verdas, el personaje se somete a la voluntad de Grey y peor aun, hace el centro de su vida el desarrollo de la relación con este hombre. Grey es gris, a pesar de ser considerado problemático por la sucesión de traumas de la infancia y las experiencias en la adolescencia, es merecedor de la máxima comprensión y amor por parte de Ana. Este elemento es interesante porque revela el sutil intento por mostrar el potencial del instinto maternal de ana asociada a la idea extrema de “cambiar al hombre a través del amor”. Sin embargo, a pesar de su pasado problemático, Grey, más allá de ser joven, apuesto y millonario, tiene aptitudes sexuales más que sorprendentes. La exaltación de este hombre es la marca, presente en casi todos los pasajes del libro. Pero detrás de esa faz encantadora, Cristian Grey, no es nada más que un hombre conservador que paga las cuentas, controla las ropas, alimentos y horarios, restringe las relaciones –de amistad- con terceros que no le agradan, y un largo etcétera que va desde comprar un auto de última línea para dejar a la “amada más segura”, hasta comprar una editora donde ella trabaja para librarse del jefe desagradable y molesto para Ana. Todo eso es presentado en el libro como algo que aunque, a menudo llevan a trazar un carácter irritante del personaje, en el fondo hace como que ella se siente segura y amada (como admite a través del propio apellido que coloca su amado, “mi controlador, mi 50 tons”), o sea, el encuentro perfecto entre el papel de sumisión de la mujer y del hombre proveedor.
En 1918, Alexandra Kollontay en el libro la nueva mujer y la moral sexual ya escribía sobre este patrón o arquetipo del universo femenino: ¿Qué determina esa manera diferente de juzgar las cosas? ¿a qué principio obedece una apreciación tan contradictoria? Esa diversidad de criterios tiene origen en la idea de la desigualdad entre los sexos, idea que ha sido inculcada a la humanidad durante siglos y siglos y que terminó por apoderarse orgánicamente de nuestra mentalidad. Estamos acostumbrados a valorar a la mujer, no como personalidad, con cualidades y defectos individuales, independientemente de sus sensaciones psico-fisiológicas. Para nosotros la mujer sólo tiene valor como accesorio del hombre. El hombre, marido o amante, proyecta sobre la mujer su luz. Es a él y no a ella a quien tomamos en consideración como el verdadero elemento determinante de la estructura espiritual y moral de la mujer. En cambio cuando valorizamos la personalidad del hombre, hacemos por anticipado una abstracción total de sus acciones respecto a las relaciones sexuales.La personalidad de la mujer, por el contrario, se valoriza en relación a su vida sexual. Este modo de apreciar el valor de una personalidad femenina deriva del papel que representó la mujer durante siglos.

¿Entre cuatro paredes, todo es obediencia?
Sin duda, la cuestión de la sexualidad es uno de los factores que garantiza la venta de ejemplares del libro en todo el mundo y se coronó como un best-seller, como el “porno de las mamás”. Y aquí también existen algunas reflexiones importantes sobre el carácter del libro. Por un lado, con certeza tiene una gran aceptación porque trae un tema a colación que todavía es tabú para el llamado “universo femenino”. Las mujeres ya están en el mercado de trabajo, ocupan cargos de jefatura, ya son mayoría en la formación de la enseñanza superor, pero cuando el asunto trata de sexo, sólo se puede discutir entre “cuatro paredes” y buscar allí. En ese sentido, es progresivo que millares de mujeres por el mundo tomen la iniciativa de comprar un libro que, al principio trata abiertamente de temas como el sexo antes del matrimonio, la masturbación, las fantasías eróticas e inclusive puedan “condimentar su relación” con una lectura nada convencional.
Sin embargo, la misma sociedad que se niega a discutir seriamente este tipo de temas, impidiendo la educación sexual en los colegios, reservando para la esfera privada cuestiones relativas a la sexualidad, etc, es al mismo tiempo la que culpa a las mujeres a causa de una violación por “estar vestida inapropiadamente”. Una hipocresía cuando se trata de temas como el sexo, la sexualidad, la libertad sexual a pesar de que estas existan. La liberación sexual y la construcción de una alternativa social que desafía la conducta tradicional de los comportamientos relacionados con la sexualidad humana y las relaciones interpersonales es hoy por hoy una imperiosa necesidad..
Por otro lado, retomando el contenido del libro,  más allá que presente esos temas de forma abierta, termina en sintonía o se pone a tono con la idea de la normalización de la función de la mujer. Eso porque al final de cuentas, Ana, es el personaje que se somete al universo sexual impuesto por el millonario, pues, desea conquistar su amor. Es decir, Ana, acaba por someterse a situaciones en las cuales incluso se debe sentir cómoda y la coacción no parece incidir en una relación sadomasoquista, más aun si es impuesta en contra de la voluntad de Ana. Por lo tanto, sobre la voluntad de de ana se sobrecarga la imposición de Grey, y no sólo en el sexo, sino también en todos los demás aspectos de la vida de Ana.
Como escribe Alexandra Kollontay, Además de un individualismo extremado, defecto fundamental de la psicología de la época actual, de un egocentrismo transformado en culto, la crisis sexual se agrava mucho más con otros factores de la psicología contemporánea: la idea del derecho de propiedad de un ser sobre otro y el preconcepto secular de la desigualdad entre los sexos en todas las esferas de la vida. La idea de propiedad inviolable del esposo, fue cultivada con todo esmero por el código moral de la burguesía, con su familia individualista encerrada en sí misma, constituída totalmente sobre las bases de la propiedad privada. La burguesía logró con prefección inocular esa idea en la psicología humana. El concepto de propiedad dentro del matrimonio va hoy en día mucho más allá de viene a ser el concepto de propiedad en el código aristocrático sexual. (…) el ideal de la posesión absoluta, de la posesión no solo de lo físico sino también de lo espiritual por parte del esposo, el idela que admite una reivindicación de derechos de propiedad sobre el mundo moral y espiritual del ser amado, el que se formó en la mente y fue cultivado por la burguesía con el objetivo de reforzar los fundamentos de la familia, para asegurar sus estabilidad y su fuerza durante el período de lucha por la conquista de sus predominio social. Ese ideal no sólo recibimos como herencia, sino que llegamos a pretender que sea considerado un imperativo moral indestructible.
Pero cuando se trata de la liberación sexual, la idea se opone a esto: Se debe tener el derecho de expresar su deseo sexual y decidir, por sí sola, sin que exista presión de pareja o grupo, tener sexo o no, cómo y con quién. Desde el punto de vista de las otras áreas es la misma cosa, no puede ser el hombre y la relación que se establece con él lo que debe determinar nuestras decisiones, forma de pensar, etc.

Nuestra liberación, nuestra lucha
Es una ideología que las mujeres tengan de forma predeterminada ciertos comportamientos o tareas que se encuentran en la base del concepto de machismo. Se crea un sistema de falsas ideas que producen una falsa verdad utilizada por el sistema para mantener la sumisión de las mujeres e imponer un patrón de comportamiento a ser seguido, que naturaliza el papel de las mujeres como reinas de la casa, jefes de trabajo pero madres incondicionales, sensuales mas virginales. Es por eso que nosotras mujeres organizadas políticamente en el PSTU, luchamos cotidianamente al lado de millares de mujeres para fortalecer la lucha ideológica contra el machismo.
Empero es preciso no tener ilusiones de que se puede acabar con el machismo en el capitalismo. Inevitablemente, la lucha por los derechos de las mujeres tiene un límite que se enfrenta a problemas de clase. La norma que se impone sobre nuestro cuerpo y comportamiento, el ideal de familia que se imparte, los objetivos de la mujer moderna de lograr todo esto, son parte de una ideología machista que está al servicio de reproducir o fortalecer el sistema que transforma todo en mercadería, nuestro cuerpo, nuestros sueños y hasta nuestras fantasías sexuales. Cuanto más libros vender mejor. Por eso nos organizamos hombres y mujeres, para derrocar la sociedad de clases y con ella el machismo.
Novelas como “Cinquenta Tons de Cinza” (Fifty Shades of Grey), aunque parecen poner de manifiesto el universo femenino, sólo termina por reforzar la lucha contra la historia de la liberación de la mujer. A los miles de lectores del libro dejo esta reflexión. Busquemos en nuestra lucha cotidiana crear las condiciones para que sea posible transformar el mundo y abrir la posibilidad para la construcción de una nueva mujer, como afirmó más de una vez Alejandra Kollontai, “esta es la mujer moderna: la autodisciplina, más que un sentimentalismo exagerado, aprecio por la libertad y la independencia, en lugar de sumisión y falta de personalidad, la afirmación de su individualidad y no los estúpidos esfuerzos por identificarse con el hombre amado; la afirmación del derecho a gozar de los placeres terrenos y no la máscara hipócrita de la “pureza”, y finalmente, relegar las aventuras de amor a un lugar secundario de la vida. Delante nuestro tenemos no una sombra del hombre, sino una mujer, un individuo”