jueves, 7 de marzo de 2013
miércoles, 6 de marzo de 2013
domingo, 20 de enero de 2013
Asalto al bolsillo de los estudiantes, elevan costo de Ciclo Vacacional para beneficiar a docentes ¿Ciclo Vacacional no es rentable para la Unsaac?
Todos los inicios de semana se
reúnen la comisión académica de la Universidad Nacional San Antonio Abad del
Cusco (Unsaac), el pasado lunes 14 de enero los estudiantes del tercio que
pertenecen al Consejo Universitario (CU) y a dicha comisión, se dieron con la
sorpresa de la propuesta de “incluir y
modificar los artículos 11°, 13° y 24° del Reglamento del Ciclo Vacacional,”
así como el Alza de 20 a 30 soles por crédito. Todo estaba planificado, al
día siguiente en un horario y convocatoria poco normal el CU se reunía a las
8am para aprobar esta medida. Concluido el actual semestre académico y ya en la
marcha, los representantes del tercio y la Federación Universitaria (FUC) van a
impulsar acciones de presión apelando a instancias como la Asamblea
Universitaria y el próximo martes en el CU, el Rector, Germán Zecenarro Madueño
eligió la mejor fecha para este golpe.
La privatización de la
“universidad pública” sigue siendo el norte de las autoridades en la Unsaac,
han aprovechado cualquier oportunidad para elevar las tasas educativas, a
finales del año 2000 el crédito para la vacacional era de 12 soles, después 15,
hasta el anterior año 20 y ahora 30 soles, la mayoría de los cursos generales
son de tres y cuatro créditos… saquen la cuenta.
Esa es la ruta que sigue la
Tricentenaria casa de estudio, el argumento del Vicerrector Académico Dr. Pompeyo Cosio Cuentas giro
alrededor de un “estudio de costos”
de la rentabilidad del Ciclo Vacacional y el aumento de sueldo de los docentes.
Bajo ese espíritu se incluyo en el art. 11°, “Los estudiantes que realicen pagos pretendiendo forzar la apertura de una asignatura no programada u
ofrecida no podrán solicitar devolución alguna,” el art. 13° modifica el
mínimo de estudiantes que se necesitan para abrir una asignatura, el requisito
pasó de 25 a 30 matriculados, habría un ingreso base por asignatura de 3mil
soles. La modificatoria al Art. 24°
inclina la balanza a favor de los docentes y evidencia que es a desmedro de los
estudiantes, la división de 20/80 del total de ingresos que se recaudan, ahora
se distribuyen en un 10% para la Universidad y 90% para el pago de profesores,
coordinadores, integrantes de la Comisión de Coordinación del Ciclo y gastos
administrativos.
El ciclo vacacional es un derecho
de los estudiantes, este les permite nivelar ó avanzar en sus cursos. La crisis
institucional y organizativa de la universidad a con llevado a que este derecho
se convierta en un servicio y se pague por él, el curso que normalmente llevas
en cuatro meses ahora tienes que hacerlo en dos, hay una fiscalización formal y
débil a los docentes, etc. pero el factor que ha determinado la crisis de este
servicio es que para la actual
universidad peruana, la educación es un negocio y todo servicio debe ser
rentable para la institución.
En este último Consejo
Universitario no solo se aprobaron las modificatorias, también se amenazó de no
llevar a cabo el Ciclo Vacacional, en los hechos esta es opcional, cada
facultad tiene esa autonomía, la mayoría de los docentes principales optan por
sus vacaciones, por ejemplo este es el caso de Antropología y Geológica, sólo
se apertura los cursos generales. La realidad de la facultad de Administración
es otra, es el 80% de los estudiantes que asisten al ciclo vacacional, tal como
informa un estudiante del tercio. Estos
elementos desiguales en las facultades hace que no sea una reivindicación,
necesidad y una bandera de lucha del conjunto de los estudiantes, peor aún se
da en una universidad en la que más del 70% son de provincia y de bajos
recursos económicos.
Las cartas están sobre la mesa,
el pasado martes a horas de aprobada esta medida se dio una asamblea en el
local de la FUC, donde participaron tercios estudiantiles, doce centros
federados y estudiantes de base, esta reunión fue importante porque los mismos
dirigentes mencionaron que de mucho tiempo existía tal participación. A pesar
de que en esta coyuntura la corriente vaya en contra de los antonianos, esta
puede ser una oportunidad para dar un salto en la reorganización, que primen
los intereses colectivos/gremiales frente a apetitos personales y negociaciones
bajo la mesa, se deben utilizar métodos democráticos que apelen a la base, que
le den representatividad a los gremios y se pueda reflexionar sobre los rumbos
de la universidad pública.
Nota
La Asamblea Universitaria
convocada para el viernes 18 fue suspendida por falta de quórom, este traspié
del Rector y del grupo docentes que lo respalda, saca a la luz las pugnas
internas por el control de la Tricentenaria casa de estudio. Los antonianos van
a estar pendientes del siguiente Consejo Universitario que se llevará a cabo
este martes 22.
Wilson Chilo Luna
lunes, 17 de diciembre de 2012
Tahrir ruge contra el nuevo Faraón
En las últimas semanas asistimos a imágenes de cientos de miles de egipcios ocupando nuevamente la emblemática Plaza Tahrir
en El Cairo, realizando imponentes manifestaciones en casi todo el
país, enfrentándose a pedradas con la policía en las calles y
trasponiendo en la capital un impresionante cerco militar compuesto de
alambres de púas, tanques y soldados de élite -pertenecientes a la
Guardia Republicana- para llegar hasta las puertas del mismísimo palacio
presidencial y rodearlo.
Al
ver estas escenas se podría pensar que son las mismas de aquella gesta
revolucionaria de 17 días y 800 mártires que derrocó al dictador Mubarak
el 11 de febrero de 2011. Incluso la consigna más coreada en Tahrir es la idéntica de hace casi dos años: “!El pueblo quiere la caída del régimen!”.
La
diferencia es que ahora la clase trabajadora y el pueblo egipcios ya no
la gritan contra Mubarak, el odiado dictador entreguista que tumbaron
con su lucha revolucionaria, sino contra el presidente Mohamed Morsi y
el actual gobierno de la Hermandad Musulmana.
El pacto entre la Hermandad y los militares
Esto
es así porque las masas egipcias enfrentan a un régimen político
bonapartista y represivo que, aunque sin Mubarak, se mantuvo en lo
esencial debido a que la Hermandad Musulmana pactó con la cúpula militar
su llegada a la presidencia a cambio de no cuestionar su inmenso poder
económico y político.
En
este marco, este nuevo estallido popular comenzó cuando Morsi,
fortalecido por su destacado papel en la negociación del cese al fuego
entre Israel y Hamás, emitió un decreto con rango de “declaración
constitucional” que consumaba una concentración casi total de poderes,
estableciendo que ninguna decisión presidencial podía ser cuestionada en
ninguna instancia judicial. Es preciso tener en cuenta que Morsi ya
concentra en su persona el poder ejecutivo y legislativo, después de que
la anterior Junta Militar disolvió el Parlamento en junio pasado.
Pero
Morsi fue por más. Al poco tiempo de este decretazo anunció que el
proyecto de Constitución que la Asamblea Constituyente –compuesta
netamente por miembros islamistas– estaba terminado y convocó a un
referéndum relámpago para los días 15 y 22 de diciembre con la intención
de aprobarlo.
El
borrador de Constitución que Morsi y la Hermandad defienden -con el
apoyo de los sectores islamistas más fundamentalistas, conocidos como
salafistas-, tiene un carácter claramente bonapartista y represivo, anti
obrero y anti huelgas. También atenta contra los derechos de las
mujeres y las minorías religiosas, pues se basa en la sharía o ley islámica[1]. El
elemento central de este proyecto constitucional es que está hecho a
gusto y paladar de la cúpula militar, pues mantiene intactos los enormes
poderes y privilegios de las fuerzas armadas en la economía y la
política egipcia.
Sin
dudas este borrador de Constitución es un perfeccionado instrumento
para derrotar a la revolución y mantener el régimen bonapartista,
sustentado en el pacto de la Hermandad y los militares con el apoyo del
imperialismo norteamericano. Aquí es necesario subrayar que la actual
arremetida bonapartista del gobierno y régimen egipcios cuenta con la
anuencia de Washington, que deliberadamente utiliza a Morsi como
elemento de estabilización de la región, como quedó claro en la última
agresión sionista a Gaza.
Por
todo esto, no es casual que la alta jerarquía de las fuerzas armadas no
se haya pronunciado en contra del decretazo y de este proyecto
constitucional. La cuestión es que Morsi siempre ha respetado
escrupulosamente sus intereses vitales. En sus cinco meses de gobierno,
el presidente islámico ha hecho todo lo posible para mantener buenas
relaciones con la cúpula militar.
El
presidente islamista les garantiza a los generales tres cuestiones que
les son fundamentales: a) el mantenimiento de su plena autonomía y
discrecionalidad; b) la inmunidad de la Junta Militar por los crímenes y
abusos cometidos durante la dictadura hasta la asunción de Morsi; c) la
salvaguarda de sus numerosas empresas y propiedades –se estima que la
cúpula militar controla no menos del 30% de la economía del país– y el
mantenimiento de la alianza con Estados Unidos, que financia
directamente a las fuerzas armadas con más de 1.300 millones de dólares
anuales, situación que las transforma en el ejército que más
subvenciones recibe del imperialismo después del israelí.
Hasta
ahora todo esto fue respetado y protegido. De hecho, el borrador
constitucional obliga a que el ministro de Defensa sea siempre un
militar y otorga a un órgano militar, no al Parlamento, la potestad de
elaborar el presupuesto del Ministerio de Defensa, tal como era en
tiempos de Mubarak. También mantienen los terroríficos Tribunales
Militares para juzgar civiles (activistas sociales y opositores en
general) y no niega todo tipo de tortura. En estos días, el propio Morsi
autorizó al ejército a detener a cualquier manifestante que lo
enfrentaba en las calles.
Los ataques a la libertad de organización y de huelga
La
Federación Egipcia de Sindicatos Independientes (EFITU) emitió un
comunicado denunciando el decretazo de Morsi y su proyecto
constitucional. Sobre lo primero, esta Federación cuestiona: “¿Cómo
puede el presidente promulgar leyes, y trabajar para su aplicación, sin
que ninguno de nosotros tenga derecho de acudir a los tribunales para
impugnarlas? ¿Y si se emite un decreto que prohíba todos los sindicatos
que se han creado desde la revolución? ¿Nadie podrá oponerse a ella?”.
Refiriéndose
al proyecto de Constitución, específicamente a lo relacionado con los
derechos de la clase obrera y su libertad de organización, denuncian: “(…)
todos los proyectos que han surgido de la Asamblea Constituyente han
sido completamente vaciados de los derechos de los trabajadores,
campesinos, pescadores, trabajadores en puestos de trabajo informales.
Los artículos que mencionan los trabajadores y la justicia social no
comprometen a nadie para su aplicación real, ni al gobierno ni a los
patronos. Al mismo tiempo, los proyectos protegen los intereses de los
dueños de las fábricas y los directores de las empresas: en la
actualidad nos encontramos con patronos que se niegan a pagar los
salarios de los trabajadores y los despiden, o dan órdenes de cerrar la
fábrica y echar a los trabajadores, incluso cuando han gozado de
privilegios y exenciones fiscales. Incluso han obtenido préstamos
bancarios y nunca los han devuelto (…)”.
En
otra parte de su pronunciamiento, este sector de sindicatos egipcios
también se oponen al discurso que realizó Morsi el día 23 de noviembre,
en el cual amenazó con que “iba a usar la ley contra la interrupción de la producción o el bloqueo de carreteras, o prohibir por ley las huelgas y sentadas”, además de anunciar la entrada en vigencia de una ley[2] que autoriza al presidente a intervenir los sindicatos, pudiendo incluso reemplazar a los dirigentes actuales.
Estos
ataques de Morsi, como parte de una ofensiva bonapartista de conjunto,
son una clara respuesta a un creciente accionar obrero en el escenario
político egipcio que viene de antes de la caída de Mubarak. Sectores de
la clase obrera, como los trabajadores de la fábrica de Mahalla, la más
grande dentro de la rama textil, fueron parte de la vanguardia que
derrocó al antiguo dictador. Desde que éste cayó, realizaron una serie
de luchas y hasta huelgas. En estos días, como continuación de esta
lucha, protagonizaron una importante marcha contra las medidas
reaccionarias de Morsi.
Esto
se da en el marco de que está en curso un rico proceso de
reorganización en el movimiento obrero en Egipto, con la fundación de
nuevos sindicatos o federaciones. El gobierno de la Hermandad, aliado a
los militares, se juega a liquidar este proceso coartando todas las
libertades y brechas democráticas que fueron conquistadas con la caída
de Mubarak.
Pero
aún están lejos de alcanzar este objetivo. La fuerza de las
movilizaciones y la entrada en escena de un sector de la clase obrera
han obtenido un primer triunfo: Morsi se vio obligado a retirar su
decretazo.
!Derrotar a la Constitución de Morsi y los militares!
Sin
embargo, Morsi no renunció a su propuesta de Constitución ni al
referéndum. Es clara su intención de desviar la lucha al terreno que más
favorece a la Hermandad para desviar el proceso revolucionario y
“legitimar” su proyecto político bonapartista y represivo: el campo
electoral.
Frente
a todo este proceso, la oposición burguesa a la Hermandad se agrupó en
lo que dieron a llamar el Frente de Salvación Nacional. Este es un
frente amplio que abarca a una serie de partidos que se dicen “laicos y
liberales” y hasta exponentes del antiguo gobierno de Mubarak. Está
liderado por Mohamed el Baradei y el antiguo canciller de Mubarak y ex
secretario general de la Liga Árabe, Amro Musa. Pero también está otros
personajes, como Hamdin Sabahi, un nacionalista burgués que se presenta
como nasserista y que tiene un peso importante en el mundo sindical y
algunas agrupaciones juveniles; no por casualidad fue el tercer
candidato más votado en las últimas elecciones. En este frente amplio
opositor también entraron muchas organizaciones de jóvenes que
estuvieron en las plazas desde el comienzo de la revolución, como el
conocido Movimiento 6 de Abril.
El
frente opositor decidió llamar a votar por el “NO” en el referéndum
constitucional. Estamos completamente en contra de este proyecto
constitucional y creemos que la lucha contra el gobierno de la Hermandad
y el régimen bonapartista pasa en lo inmediato por derrotar ese
proyecto de Constitución que legaliza y legitima el poder de los
militares y reafirma todas las ataduras del país al imperialismo.
El
combate contra la ofensiva bonapartista se da ahora en las calles y
también en el terreno del referéndum. Por eso, manteniendo la más
absoluta independencia de clase, sostenemos que es necesario que las
organizaciones sindicales y la izquierda apliquen una política de amplia
unidad de acción con todos los sectores, incluso burgueses, que estén
dispuestos a enfrentar el régimen y la Constitución que lo consolida.
Por dentro de este amplio frente contra Morsi y los militares es que
debemos combatir a las direcciones burguesas y dar la batalla
imprescindible por construir una dirección revolucionaria, pues la
actual dirección de el Baradei, Musa, etc., por limitaciones de clase
insalvables, es y será incapaz de conducir la lucha hasta el final, como
lo demuestra su abertura a negociar tal o cual cuestión sobre el texto
constitucional y hasta sobre el mecanismo específico del referéndum con
el régimen para desmovilizar todo el proceso.
Al
terminar este artículo se ha realizado la primera ronda del referéndum y
datos oficiosos dan un triunfo parcial del “SI”, con 57% contra 43% del
“NO”. Sin embargo, en el marco de una jornada electoral militarizada
con más 120.000 soldados, la nota destacada es el triunfo del “NO” en
varias ciudades con importante peso urbano y obrero, como la propia
capital, donde el rechazo al borrador de la Hermandad triunfó con 57% de
las papeletas. En la segunda ronda, a realizarse el 22 de diciembre,
votarán las ciudades rurales del interior, donde los islamistas tienen
un peso mucho mayor. De todas formas, aún en la hipótesis de que el
proyecto constitucional del régimen sea aprobado en las urnas –que es lo
más probable-, se estaría lejos de lograr la legitimidad que pretendía
la Hermandad y los militares, dado que hasta ahora existió sólo 33% de
participación y existen numerosas denuncias de irregularidades durante
los comicios.
La revolución está viva y avanzando
Estas
imponentes movilizaciones son una demostración incontestable de que la
revolución egipcia no está cerrada ni mucho menos derrotada. Todo lo
contrario, continúa viva la llama de la lucha de las masas explotadas y
oprimidas, que en estos casi dos años de haber derrocado Mubarak no han
visto mejorar sus condiciones de vida ni satisfecho sus aspiraciones
democráticas.
Lo
más positivo y alentador es que esta nueva ola de movilizaciones
revolucionarias se enfrenta directamente contra el gobierno de la
Hermandad Musulmana, el partido burgués más fuerte y mejor organizado
del país. Esta organización política de 84 años siempre tuvo un fuerte
prestigio entre amplios sectores de las masas, incluso a pesar de haber
sido uno de los sostenes de Mubarak y de sustentar actualmente su
gobierno en un pacto con la cúpula militar asesina.
El
crecimiento de la decepción y la oposición popular a la Hermandad tiene
que ver con una experiencia directa que las masas están haciendo con su
gobierno. El desgaste de la Hermandad es mucho más rápido de lo que se
esperaba. Después de asumir el poder hace menos de medio año con alta
aprobación popular, ahora vemos a sectores de masas comparando a Morsi
con Mubarak o con un faraón moderno y exigiendo en las calles “!Morsi, Morsi, renuncia!”.
Esta comparación de Morsi con Mubarak hasta hace poco tiempo era
impensable. Ahora es un hecho. En diferentes puntos del país, miles de
personas han invadido e incendiado alrededor de 40 locales de la
Hermandad.
Esto
tiene que ver con que, sumado al hecho de que está más claro que la
Hermandad se encuentra en el mismo tren autoritario que los militares,
Morsi tiene que aplicar planes económicos que golpean con dureza el
maltrecho nivel de vida del pueblo egipcio. En medio de esta retomada
del ascenso obrero y popular, Morsi tuvo que dar marcha atrás –después
de haberlo anunciado– de un plan de aumento de impuestos de hasta 50% a
productos de primera necesidad, como parte de todo un paquete que el FMI
le exige para efectivizar un préstamo de 4.800 millones de dólares.
La
principal tarea en este momento es completar el proceso que tuvo como
primer triunfo el derrocamiento de Mubarak y avanzar hasta la
destrucción total del régimen dictatorial controlado por la cúpula de
las fuerzas armadas y sustentado por el imperialismo. Esto también
implica, por supuesto, la lucha más decidida contra el gobierno de la
Hermandad, uno de los garantes de este régimen.
Destruir
el régimen bonapartista egipcio -que ahora gobierna con cara islámica- y
conquistar libertades democráticas amplias es una tarea fundamental
para que la revolución pueda avanzar hacia un gobierno obrero, campesino
y popular que comience la construcción del socialismo en Egipto y la
región.
En
este sentido, es urgente profundizar la movilización popular exigiendo
la convocatoria a una nueva Asamblea Constituyente libre y soberana.
Esta lucha será inevitablemente contra el gobierno de Morsi y de toda
la cúpula militar que controla las riendas del poder político y la
economía.
Por
eso, las movilizaciones por cuestiones democráticas y económicas deben
estar colocadas en el perspectiva de derrumbar al gobierno de la
Hermandad y el régimen militar y por la inmediata instauración de un
gobierno obrero y popular sustentado en las organizaciones sindicales y
sociales. Sólo un gobierno con estas características podrá convocar a
una Asamblea Constituyente realmente libre y soberana, que refunde el
país sobre la base de los intereses obreros y del pueblo, comenzando con
la ruptura completa de todos los pactos políticos y económicos que
sujetan Egipto con el imperialismo yanqui y con el Estado nazi-sionista
de Israel. Sólo un gobierno obrero y de los explotados podrá castigar
todos los crímenes de Mubarak y los militares, además de confiscarles
todas sus propiedades y enormes fortunas para colocarlas al servicio del
pueblo.
La
resolución de estas tareas (destrucción del régimen bonapartista,
ruptura con el imperialismo y avance hacia la expropiación de los
capitalistas) están colocadas en la realidad. La revolución que sacude
al norte de África y Medio Oriente, con la reanimación de la lucha
palestina, la acentuación de las luchas obreras en Túnez y el comienzo
de luchas masivas en Jordania y con el régimen de Al Assad cada vez más
aislado por la revolución y la guerra civil en Siria, nos dan motivos
para ser optimistas en el triunfo definitivo de la revolución egipcia y
en toda la región.
Fuente: LIT CI
domingo, 18 de noviembre de 2012
¡No a la matanza sionista en Gaza!
| Escrito por SI de la LIT-CI |
| Sábado 17 de Noviembre de 2012 01:04 |
|
La agresión israelí está enmarcada en la denominada Operación Pilar Defensivo, que se inició a partir del lanzamiento de cohetes por grupos palestinos, aparentemente ligados a la Yihad Islámica, que detonaron en territorio israelí. Esta operación, según el primer ministro sionista Benjamín Netanyahu, tiene el objetivo de “destruir los arsenales y eliminar a los líderes de Hamás”. Atendiendo esta finalidad, el ejército israelí atacó hasta el momento unos 600 blancos en Gaza a través de bombardeos aéreos, artillería pesada y misiles tierra-aire que están causando estragos entre la población palestina, que se refugia como puede en sus casas. Israel cínicamente dice que ataca “objetivos militares”, cuando en verdad se trata de casas, escuelas, edificios públicos y calles transitadas. La realidad es que Gaza está ardiendo y las bombas israelíes caen sin parar por toda la Franja. La situación se agravó cuando el ejército israelí mató a Ahmed Yabari, una figura política reconocida y jefe militar de Hamás. Telaviv reivindicó esta acción como una “operación quirúrgica” realizada con apoyo de la inteligencia para liquidar “la cadena de mando del liderazgo de Hamás, así como su infraestructura terrorista”. Este es otro asesinato selectivo de miembros de la resistencia palestina, como fueron otros cientos de casos en donde los nazi-sionistas matan o encarcelan activistas palestinos a fin de descabezar la resistencia. El sionismo prepara una invasión terrestre Existen fuertes elementos que apuntan a que Israel no se detendrá en los bombardeos masivos y está preparando una invasión terrestre. Ehud Barak, ministro de Defensa israelí, ordenó la movilización de más de 75.000 reservistas para hacer “que los palestinos paguen el precio” de sus ataques. Esto tendría consecuencias similares o peores que la última incursión terrestre, la conocida Operación Plomo Fundido en 2008, donde el sionismo mató a 1.300 personas y dejó miles de heridos, además de destruir el 15% de las viviendas. Una invasión militar sólo acrecentaría la masacre del pueblo palestino, pero sería coherente con la política de exterminio masivo de este pueblo que ejecuta el estado nazi-sionista de Israel desde 1948. El pueblo palestino resiste con heroísmo Esto se da a pesar de la superioridad militar de Israel, que a través de su sistema antiaéreo Iron Dome, ha interceptado 192 cohetes lanzados desde Gaza. Obama apoya incondicionalmente a Israel El imperialismo norteamericano, como no se podía esperar otra cosa, se colocó completamente del lado de su enclave militar en Medio Oriente. Desde Washington, el gobierno de Obama sostuvo categóricamente que Israel tiene “derecho a defenderse”. “Condenamos rotundamente el aluvión de cohetes desde Gaza al sur de Israel”, declaró el Departamento de Estado norteamericano. Esta es la forma en que el imperialismo avaló siempre la usurpación de los territorios y el asesinato sistemático del pueblo palestino a manos del sionismo. El papel de Morsi y la Hermandad Musulmana En medio de este conflicto, Morsi, presidente de Egipto, intenta equilibrarse en la cuerda floja. Por un lado, pretende presentarse como un defensor de la causa palestina haciendo discursos donde dicen que “Los israelíes deben entender que esta agresión es inaceptable, y que podría llevar la inestabilidad a toda la región”, abriendo de forma temporal la frontera con Gaza en el Paso de Rafah para atender heridos y mandando a su primer ministro, Hisham Kandil, a visitar la Franja. También ha retirado su embajador de Telaviv y ha llamado a consulta al diplomático israelí residente en El Cairo. La Hermandad Musulmana, de la cual Hamás se considera su “brazo palestino”, también ha convocado a manifestaciones en la capital egipcia y declaró que “el gobierno no puede hacer menos que cortar todas las relaciones con el ente sionista, ya que el Estado egipcio necesita ejercer de modelo para los árabes y los musulmanes”. Morsi se ve obligado a tomar estas acciones, que tienen mucho más de golpe de efecto que de medidas efectivas, para no quemarse con el pueblo egipcio y con las masas árabes de conjunto, que históricamente apoyan la causa palestina y condenan la existencia de Israel. De hecho, en varios países árabes como Irán, Paquistán y Turquía, se dieron multitudinarias manifestaciones condenando los ataques sionistas. Es preciso exigir a Morsi que rompa relaciones diplomáticas y comerciales con Israel y EE.UU, comenzando por anular el tratado de paz con el enclave sionista firmado en 1979. La traición de Abbas y Al Fatah Por su parte, Mahmud Abbas, el presidente de la Administración Nacional Palestina y líder de Al Fatah, en medio de los ataques de Israel se limitó a exigir un “alto al fuego” y pedir “reuniones de urgencia” a la Liga Árabe y el Consejo de Seguridad de la ONU. No es posible esperar más de esa dirección tan títere de Israel como de los EE.UU y que en más de una ocasión ha traicionado abiertamente las reivindicaciones históricas del pueblo palestino. ¡Por la defensa de Gaza y el apoyo incondicional a la resistencia palestina! Desde la LIT-CI condenamos este ataque de Israel y nos colocamos de forma incondicional al lado de la resistencia palestina y por la defensa de Gaza. En este sentido, es necesario impulsar la más amplia movilización y solidaridad internacional, comenzando por los países del mundo árabe, para exigir el fin inmediato de los bombardeos, el levantamiento total del bloqueo a la Franja y la apertura de los puestos fronterizos. Es fundamental que todas las organizaciones sociales, de derechos humanos y de la izquierda se pronuncien contra los ataques sionistas e iniciemos una campaña de apoyo a Gaza y a la resistencia palestina. Debemos exigir a los gobiernos de todo el mundo, sobre todo a los de Medio Oriente, que rompan relaciones diplomáticas y comerciales con el régimen nazi sionista de Israel, así como el envío de armas y cualquier tipo de ayuda material a la resistencia palestina que enfrenta los ataques de Israel. La barbarie israelí en la franja de Gaza ha demostrado que no puede existir paz en Medio Oriente ni derechos para el pueblo palestino mientras exista el Estado de Israel. De ahí la necesidad urgente de mantener y fortalecer la campaña permanente de boicot contra Israel, en la perspectiva de la destrucción del ese enclave militar del imperialismo. Todo esto en el marco de que la única manera de defender realmente los derechos del pueblo palestino es luchar por la destrucción del Estado de Israel y la construcción de un Estado Palestino laico, democrático y no racista, en todo el territorio histórico de Palestina. Secretariado Internacional 16 de noviembre de 2012 |
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

